La Inteligencia de EE.UU. sitúa a España y Francia como «objetivos políticos» de AQMI
Recuerda la reivindicación sobre Ceuta y Melilla, pero cree que el grupo carece de capacidad para actuar en Europa
CRISTINA DE LA HOZ
La Oficina de Inteligencia del Departamento de Estado estadounidense entiende que España y Francia son «objetivos políticos» de los terroristas de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) aunque, al tiempo, cree que hoy por hoy éstos no están capacitados para «llevar operaciones con éxito en Europa, aunque es necesario controlar de cerca esta cuestión». Así se se puso de manifiesto en la Conferencia Multilateral sobre Gestión de Crisis de Rehenes que las autoridades de Estados Unidos convocaron en Washington el 7 y 8 de septiembre, de la que ya informó ayer ABC.
En el mismo documento en el que se hace balance de dichas jornadas se incluye el análisis sobre la evolución que puede tener AQMI en el futuro, destacando «los comunicados referentes a Francia y España como objetivos políticos». Son los dos únicos países a los que se hace referencia expresa como naciones amenazadas por esta organización, aunque en nuestro caso viene agravado por «las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla», también citadas en las jornadas.
No dar el salto a Europa
No obstante, se lanzó un mensaje de tranquilidad —hubo representantes de España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Canadá— pues se estimó que a día de hoy, a los terroristas les es difícil dar el salto a Europa.
AQMI ha evolucionado «desde unos ataques más o menos sofisticados en 2007-2008 y alguno aislado en 2010, a concentrar sus esfuerzos en la capacidad de utilizar secuestros, puesto que la utilización del ataque directo ha sido minoritario en el Sahel». En esta zona, los terroristas de Al Qaida «han extendido su nivel de amenaza» logrando reclutar militantes en Mauritania especialmente, aunque también «es preocupante» su capacidad de incorporar terroristas en el noroeste de Níger.
Críticas a Malí Se criticó que Malí acceda a la liberación de militantes de AQMI, cosa que ocurrió en el caso de Vilalta y Pascual Venta de «rehenes» No se descarta que AQMI «subcontrate» a delicuentes habituales
Todo ello se produce a pesar de que en Mauritania tanto su gobierno como su población son «resueltamente» contrarios al terrorismo, por lo que la cooperación con este país «aumenta paulativamente». «El presidente mismo juega un papel activo en esta lucha manteniendo una política de no concesiones», aunque la judicatura y la Policía «adolecen de falta de entrenamiento», según apuntó un miembro del Departamento de Estado. En este sentido se apostó por incrementar la seguridad en la frontera con Malí para detectar los movimientos de terroristas así como la «necesaria habilidad de la administración para reaccionar frente a un secuestro en las primeras 24 horas, que son vitales para evitar la salida del país».
Argelia también cosechó buenas críticas respecto a su implicación en la lucha contra el terrorismo islamista a pesar de haber sido «golpeada duramente» por el mismo. Las autoridades argelinas han creado un grupo bilateral contraterrorista con el Reino Unido «sobre bases comunes como la inexistencia de concesiones a los terroristas y el aumento de la prevención». No obstante, queda por identificar «al verdadero líder en materia contraterrorista» de la administración argelina.
Malí aparece como el gran problema a pesar de que España, además de EE.UU. Alemania y la UE colaboran en programas de entrenamiento de la Policía. Un Cuerpo que está «todavía en peores condiciones que el Ejército» del que es uno de los países más pobres del mundo. De hecho, los militares son especialmente receptivo a los cursos de formación «si son alimentado durante los mismos».
Malí es vista por sus vecinos, especialmente por Argelia, como un país que facilita el pago de rescates e incluso «ha dado muestras de claudicar ante presiones para liberar a militantes de AQMI como parte del mismomo», como pasó con la puesta en libertad de los dos cooperantes españoles, que vino acompañada de la excarcelación de una de las personas que participó directamente en el secuestro, Omar Saharaui. Vilalta y Pascual se fotografiaron en un todoterreno en plena liberación, una imagen que provocó una protesta de Argelia.
No obstante, a pesar de las críticas contra el Gobierno de Bamako, un representante estadounidense admitió que «las circunstancias de su sociedad, con poca protección en las instituciones, hacen comprensible que puedan ceder ante presiones de AQMI por el miedo a ataques. Por consiguiente, la estrategia de contraterrorismo debe dedicarse en un 90 por ciento al desarrollo y el 10 a la contrainsurgencia».
Posibilidades abiertas
Los asistentes a esta conferencia multilateral, en la que no se tiene constancia que ningún representante español tomara la palabra, también destacaron el papel «fundamental» jugado por el presidente Compaore, de Burkina Faso, en distintos episodios de toma de rehenes en la zona, incluido el caso española. El Departamento de Estado cree que «sus declaraciones de apoyo a Occidente pueden abrir la posibilidad de operaciones de tipo militar en este país, aunque no es del todo claro».
Aunque el objetivo de la reunión era debatir sobre la necesidad de poner coto al pago de rescates y, de hecho, se celebró apenas quince días después de la liberación de los cooperantes españoles Albert Vilalta y Roque Pascual, las expectativas de futuro no son halagüeñas. La incapacidad de sobrevivir sin el recurso al secuestro puede introducir a los terroristas en una «dinámica diabólica» que favorecerá incluso el pago a grupos de delincuencia habitual para que realicen las operaciones y les vendan sus rehenes, «los que complicaría su control». También es probable que AQMI traslade su radio de acción a otros países como Senegal.