LIGA BBVA
Bienvenido mister Forlán
Diego oía que no se hablaba ni con Agüero. Marcó dos tantos y dio un golazo al Kun
TomÁS GONZÁLEZ MARTÍN
No hay nada como provocar a las estrellas para que enciendan sus luces. Forlán era criticado por acumular ocho jornadas sin marcar y anoche acabó con la sequía . Dos meses después sacó esa caña de pescar que tenía perdida en el río Manzanares en vez de colocarla a cincuenta metros de la ribera, en las porterías del Calderón. Dos goles y un pase de la muerte silenciaron a sus críticos.
El uruguayo calló a muchos de sus enemigos. Escuchaba desde hace tiempo la acusación de que no se hablaba con Agüero. Cuarenta mil personas fueron testigos del centro medido que envió al Kun para que cabeceara el segundo tanto. Maradona aplaudió desde el palco la combinación suramericana. Con sus dos artistas por montera, el Atlético anuló el guión de su presunta crisis con la conexión de sus figuras . Porque Diego marcó su primera diana al rematar un rechace de Ricardo ante un disparo del argentino. Después devolvió la moneda a su compañero de ataque con ese pase mortal. Y en plena fiesta, colocó el golazo del 3-0 con patente de «killer». Enrique Cerezo, productor de cine, presenció en su estadio un argumento del inolvidable García Berlanga: bienvenido míster Forlán.
Era un secreto a voces. El Atlético necesitaba la recuperación de sus estandartes para sacar la bandera de su calidad. La puesta en el mercado de Forlán y la afirmación del goleador de que acabaría su carrera en el Atlético si el presidente quería eran dos secuencias que calentaron una crisis demasiado alargada . El rendimiento del equipo estaba tocado. Las lesiones de Agüero agravaron una situación que no era agradable. El ambiente no era bueno. Y la suplencia del «Rubio», desgastado por el exceso mundialista, era la gota que colmaba el vaso. Anoche murieron todos esos fantasmas.
Fin a dos meses de sequía
La afición pedía a Quique que alineara por fin juntos a sus dos buques insignia. La expulsión de Diego Costa en la Copa forzó la titularidad de los dos líderes. Su calidad explotó cuando más lo requería el club. Después de sumar un único punto frente a los cinco rivales por Europa, los dirigentes exigían a la plantilla una reacción. Tras perder ante Real Madrid, Barcelona, Sevilla y Villarreal, con el mero consuelo del punto ante el Valencia , el campeón de la Liga Europa tenía que demostrar que aspira a las cuatro primeras posiciones de la Liga. Sin jugar bien, con una defensa endeble, Reyes se adueñó del balón y los dos puntas se pusieron a jugar en acciones tan individuales como decisivas.
El Bota de Oro avisó con un tiro que rozó un poste. Y a la segunda anuló sus ocho jornadas de «asueto» rematador. El «Cacha» remató desde cerca el flojo rechace del ex rojiblanco Ricardo. El gol eliminó de su cabeza dos meses de insomnio. Se liberó. Y jugó su mejor partido de la temporada. Su centro medido para que el hijo político de Maradona ejecutara la segunda diana era la prueba de que el club recuperaba al mejor Forlán. Mejor para Reyes. El sevillano, como siempre, se convirtió en el mejor. Dirigió esa orquesta que depende de la lucidez estelar de su dúo americano.
Ayer quedaron en segundo plano los presuntos enfados del uruguayo por el mejor contrato ofrecido al Kun, que ganará 5,5 millones de euros anuales. Los dos atacantes sabían que el equipo dependía de ellos. Porque Reyes siempre ha jugado bien. Al utrerano le faltaba que sus dos referentes ofensivos le respondieran en el campo. Ya contestan.