Pérez Zúñiga: «Hoy en día, los héroes de ficción son nuestro mayor referente»
Publica «El juego del mono», la historia de un profesor de instituto envuelto en un sobrecogedor misterio
MANUEL DE LA FUENTE
Una Línea de la Concepción imaginaria y mitificada. Malherida por el paro y el contrabando. Monos gibraltareños capaces echarse al coleto una botella de whisky y, hasta si me apuran, de emplearse a fondo con un bote de fabada Litoral. Un profesor de instituto, Montenegro, recién llegado a la ciudad, como esos sheriffs del cine americano que arrastran una leyenda, o esos detectives de Chandler y Hammett , que lo han visto casi todo. Un sótano, un secuestro, un manuscrito ... son los explosivos ingredientes de «El juego del mono» (Alianza Literaria), la nueva novela del poeta, narrador, antiguo docente y hoy gestor cultural en la sede del Instituto Cervantes Ernesto Pérez Zúñiga, para quien esta obra «ha supuesto todo un ejercicio de catarsis, una elección, pues he apostado más que nunca por mi mundo y mi trayectoria literaria».
El tal Montenegro no es exactamente el derroche de filantropía de Sidney Poitier en «Rebelión en las aulas», le da a la botella, se enrolla con una compa cocainómana, aunque, como dice Pérez Zúñiga, «al igual que Poitier también se enfrenta a un mundo difícil, y quiere hacer algo por los alumnos. Pero, realmente, él es un antihéroe, alcohólico, irresponsable, melancólico y con esporádicos ejercicio de lucidezs. Pero ese extraño manuscrito que encuentra en el sótano de su cosa le lleva a una profunda transformación y a ir tomando conciencia de su responsabilidad en el mundo».
Al fin y al cabo, Montenegro se mueve entre lindes muy sutiles. «El tema central de la novela —continúa su autor— es la frontera, la frontera entre lo humano y lo animal , las fronteras de la ética, las fronteras entre los géneros literarios». Profesor como fue, Ernesto Pérez Zúñiga no ha podido ni querido evitar abordar en estas páginas «una reflexión sobre la enseñanza. Nuestro sistema educativo necesita una una revolución . Yo lo único que vi durante mi experiencia como docente sólo fueron profesores desencantados y alumnos que no veían salida a su vida. Nuestro futuro pasa por una reforma completa del sistema educativo».
En este territorio hostil y fronterizo, ¿puede valernos la literatura como salvoconducto? «Creo —subraya el escritor— que la literatura es el tesoro más importante que tenemos, incluso más que el arte o el cine. La literatura te da un espacio de goce y reflexión al mismo tiempo, y los libros transforman al ser humano , le aportan cosas tan importantes como un buen amigo o la familia». Quizá, sí, para Montenegro, todo esté en los libros o en las películas. Cuando se ve solo ante el peligro en una taberna, rodeado de contrabandistas, piensa en cómo saldría Humphrey Bogart del atolladero. «Creo —concluye Zúñiga—, que actualmente la influencia de los seres de ficción en la sociedad es fortísima, son nuestro modelo y referente. Es más, si nos viéramos ante una situación extrema, como Montenegro, estoy seguro de que la mayoría de nosotros se acordaría de lo que haría alguno de sus héroes preferidos».