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LIGA BBVA

Castigo a la falta de alma

La Real gana y resucita en Mestalla ante un Valencia soso que notó los excesivos cambios

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Castigo a la falta de alma

RAÚL COSÍN

Una película conocida en Mestalla. Emery planteó excesivos cambios. Seis. La decisión formuló con un equipo falto de automatismos y ritmo competitivo. Algunos de los nuevos protagonistas como Parejo, Pablo o Topal no aprovecharon la oportunidad. Y algunos de los habituales no dieron lo esperado como fue el caso de Banega. Aduri z, en su lucha por el gol, sacó algún ¡uy!. Enfrente, un rival como la Real Sociedad, inferior sobre el papel y que llegaba tocada por el batacazo en Mallorca en Copa.

Le costó caro a los blanquinegros permitirse ir de más a menos y no apretar a la Real cuando la tuvo. Y la película permitió que un Griezmann más lúcido en defensa que ataque aprovechase una contra para, con ayuda de la mano, marcar para los de Montanier . Cuando los valencianistas quisieron subir la intensidad, los realistas se sintieron cómodos guardando la ropa y esperando otra contra. El final de la película, aunque en otras ocasiones apareció Soldado —fue baja por sanción— para buscar un final feliz, acabó con derrota para los de Emery.>

Sólo la casta y la testa de Aduriz sacó del aburrimiento a la parroquia de Mestalla en el primer tiempo. El vasco se topó en su busca del gol con el larguero. También un chut duro de Pablo mereció suerte. Mandó el Valencia ante la Real Sociedad, todavía resacosa de la derrota copera frente al Mallorca (6-1), pero el juego brilló por las imprecisiones. Emery planteó seis cambios respecto su once habitual y el equipo quedó mermado en su esencia. Pocos automatismos. Falta de velocidad en las transiciones. El fútbol «che» fue de más a menos, el realista no generó en ataque.

Una de esas imprecisiones valencianistas, ya en el segundo acto, la aprovechó la Real, espesa y sin salidas, para lanzar una contra con Griezmann . El factor suerte, que también juega, se alió con los donostiarras y un chut del propio Griezmann lo cortó un defensa, rebotó en la pierna y la mano del realista —Estrada Fernández no vio voluntariedad— que picó para batir a Alves . El tanto espabiló a los de Montanier y aletargó a los de Emery, sin brújula pues Banega tampoco tuvo su noche. Cuando el Valencia decidió subir la intensidad fue tarde. Olvidó el equipo blanquinegro la Liga, como dice Emery la "competición madre", fijando la mirada en el derbi contra el Levante en la Copa.

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