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Er Beti

M. Fernández de CórdobaPOR LA BANDA

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ABC

Cien años que cumple y cien años iguales; es decir, desiguales, impensables, imposibles que se hicieron posibles, batallas que se tenían perdidas y se lograron ganar, faenas clamorosas y desidias sin fin, ir al todo desde la nada y desde esa nada a tocar el cielo, de Rusia a Murcia, de esperársele mucho y pegar la espantá, o temiéndose su tropa que iba a pegarla y resulta que cortaba las orejas y el rabo para, en un suspiro, volver a su surrealismo, esa nebulosa que entiende su gente y que va a verlo para quererlo sin necesidad de pedirle explicaciones sino de alentarle si cayeron bastos o felicitarle, además de recordarle el manque, si salía victorioso, porque, entre una orilla y la otra, nunca se sabe, ni se sabrá nunca, si Er Beti la pasa a nado o se hunde sin ahogarse para que los más antiguos, los que lo vieron en Tercera, los que lo disfrutaron en Segunda y los que, unas veces sí y otras no, porque este Beti es así, lo mismo se te mete en la Champions que se le olvida ganar sin que esos béticos añejos, de vueltas de casi todo por no decir todo, sepan, para que lo entiendan los más jóvenes, que Er Beti es así y, si se le pregunta que por qué, pues está claro como el agua clara: Porque. es así.

Y se acabaron las explicaciones. Es ese Beti, el que aparece cuando ni se le espera o desaparece cuando todos lo estaban esperando, que lleva ya un siglo, que es un montón de años, viviendo, disfrutando, sufriendo o enamorando a quien sea capaz de comprenderlo, entenderlo o soportarlo. No hay caminitos llanos en su larga andadura, todo cuesta arriba para hacerlas, por arte de birlibirloque, cuesta abajo; dar el do de pecho cuando se da, o que el pecho de su gente pida cafinitrina porque su Beti se le pone inaguantable y son ellos, los béticos, los que lo aguantan y lo esperan hasta en la desesperanza más desesperanzada porque saben, desde hace cien años, que se dice pronto, que ya es muy mayor para cambiar de talante y que qué mejor talante que saber que lo mismo va para detrás que para delante para que su gente, que es distinta a los demás, se lo encuentre o desencuentre, entre el manque y y ole, entre el cero y el infinito, entre el todo y, que no hace falta asustarse, ¿quién dijo miedo?, a la nada. Er Beti.

marafedeco@hotmail.com

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