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A ganarse el cielo de cuartos

Esta noche no habrá reserva alguna, ni rotaciones pensando en el partido próximo, ni quien economice esfuerzos con la mente puesta en un encuentro más estelar. El de hoy ante el Fenerbahçe es lo

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Manolo Jiménez, sonriente, antes de la rueda de prensa de ayer, en la que estuvo acompañado del guardameta PalopROCÍO RUZ

Esta noche no habrá reserva alguna, ni rotaciones pensando en el partido próximo, ni quien economice esfuerzos con la mente puesta en un encuentro más estelar. El de hoy ante el Fenerbahçe es lo máximo para el equipo de Jiménez, pues es el que le debe dar el paso histórico de entrar por primera vez en los cuartos de final de la máxima competición continental. No está rodeado de la magia de las semifinales de la UEFA disputadas en Nervión ante el Schalke 04 -siempre la primera vez es distinta a todas- o el C. A. Osasuna, pero debe andarles muy pareja, por todo el halo especial que prestigia a los encuentros de Liga de Campeones y más cuando ya se ha pasado el Rubicón de la fase de grupo.

La empresa de dejar en la cuneta al equipo de Zico parece factible por numerosas razones. La primera porque tiene más entidad el conjunto hispalense que capitanea Daniel Alves, la segunda porque jugará a favor de querencia y con un Sánchez-Pizjuán repleto y preparado para la ocasión, y también porque el 3-2 de la ida, siendo negativo, no conlleva conseguir ninguna proeza goleadora para que se cumplan los pronósticos. La única incertidumbre para el sevillista de a pie es si en el intercambio de golpes-goles que a buen seguro se producirá, dadas las características de ambos equipos, saldrán airosos los suyos. En el llamado «infierno turco», que no fue obstáculo para ofrecer un juego merecedor de mejor renta, el Sevilla salió escaldado por la derrota «in extremis», pero en aquel pleito librado dos semanas atrás estuvieron muy apagados sus dos principales argumentos ofensivos, Kanouté y Luis Fabiano, quienes, reservados a medias en Riazor, que nadie dude que se vaciarán esta noche y estarán hipermotivados para ofrecer su mejor versión. Además no cuenta el plantel de Jiménez con bajas significativas para la ocasión y sólo el estado físico de Dragutinovic mantiene la incertidumbre sobre su concurso. Si el serbio está apto podrá tirar del que puede considerarse actualmente once de gala, con los dos centrales zurdos del equipo, escoltados en los laterales por los brasileños Daniel Alves y Adriano, que tendrán por delante a los dos extremos canteranos Jesús Navas y Diego Capel, dos mediocentros de la fortaleza de Poulsen y Keita y dos delanteros de la versatilidad y recursos de Kanouté y Luis Fabiano. Un equipo inicial que sólo se diferencia del opuesto de entrada en el Sükrü Saracoglu en que sí estará el zurdo de Albox, todo un tormento para las zagas rivales especialmente en Nervión, donde carga con mucha más facilidad de personales a sus oponentes hasta el punto de acabar en inferioridad numérica a poco que se excedan en la marca. En la ida ya parecía obsesionado con su labor el lateral diestro turco Gökan Gönül, al que Jiménez le hizo el gran favor de sólo utilizar a Capel la media hora final. También es de esperar que suba el nivel de la otra banda, ya que Navas es de los que también multiplica su rendimiento a favor de querencia y con la grada presionando al árbitro para frenar la dureza rival.

Pero la eficacia defensiva no sólo quedará a prueba en el Fenerbahçe. El Sevilla también tendrá que poner grilletes en el mediocampo para que el brasileño Alex no saque a relucir su calidad y conecte con Kezman, que ya evidenció que no necesita muchos balones para sacar a relucir sus dotes goleadoras. En las acciones de estrategia, en las que habrá que estrechar la marca de Lugano, sí echará de menos Zico la pegada de Roberto Carlos, aunque a buen seguro que su sustituto, el nacionalizado turco Vederson, no dejará los huecos atrás que ofreció el ex jugador madridista en el encuentro de ida.

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