Tenis
Alcaraz: «Vengo a por todas, vamos a ver al Carlitos de siempre»
El murciano regresa a las pistas tras cinco meses de lesión con el foco puesto en el proceso, en «salir sano del torneo» aunque con muchas ganas y sin ponerse límites para defender la corona en Nueva York
Corresponsal en Nueva York
Aparece Carlos Alcaraz en la sala de prensa del US Open, en las tripas de su pista central, Arthur Ashe, donde hace un año volvió a tocar el cielo del tenis. Llega con la sonrisa de siempre, con el estilo juvenil de siempre. Con ... nueva melena, eso sí, que ya ha dado mucho que hablar en Nueva York y lo seguirá haciendo. Y con ganas de hablar. En el micrófono y en la pista. Hace casi cinco meses que no juega un partido (el de dobles mixtos con Serena Williams de esta semana no sirve como medida), embarrado por su lesión de muñeca. Y desembarca de lleno en un 'grande', con partidos a cinco sets y con un cuadro lleno de trampas. Pero con la ausencia de su gran rival, Jannik Sinner, que ha cogido el relevo de la lesión.
«Sinceramente, odio perder», dice cuando se le pregunta sobre sus aspiraciones en Nueva York, para decir que no ha venido de paseo. «Y vengo a por todas», insiste.
Eso sí, es innegable que su desempeño es incierto, después de tanto tiempo parado. Incluso para él. «Para mí lo importante es salir de este torneo sano, que haya podido competir, que me haya respetado la muñeca, que me haya respetado el cuerpo», asegura.
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¿Tiene objetivo? «No me quiero poner un límite. No sé si voy a quedarme en primera ronda, en segunda, si llegaré a la final… No quiero pensar en el resultado, sino en el proceso que hemos llevado. Y salir ahí y disfrutar».
Ese proceso ha tenido muchas caras. La lesión en el Conde de Godó en abril ha supuesto la primera lesión seria y en una articulación, la muñeca, que puede ser fatal para la carrera de un tenista. «El primer mes fue muy difícil, no podía hacer nada con mi brazo derecho, fue duro», reconoce. Una vez que empezó a entrenar, asegura que fue complicado ir diciendo que no poco a poco a la temporada, incluida la gira de pista dura de Norteamérica que sirve como preparación al US Open. «No saber cuándo iba a poder empezar era algo muy difícil de gestionar», asegura. «Pero por fin estamos aquí».
Al mismo tiempo, el frenazo le ha servido para disfrutar de las cosas de las que te aleja una carrera profesional de tenis. «Ha sido un periodo de tiempo muy largo, en el que me ha dado tiempo para todo. Para desconectar, aprovechar el tiempo en familia, estar en casa, disfrutar un poco». Entre otros disfrutes, celebrar el Mundial de España desde el propio césped del estadio de la final, no demasiado lejos de donde está ahora: «Fue una experiencia que recordaré toda mi vida».
La decisión de volver al circuito en Nueva York la tomó en Murcia, donde la semana en la que estuvo entrenando con el danés Holger Rune. Cuenta que fueron sesiones de gran intensidad que convencieron a su equipo de que era el momento.
Alcaraz saltará a la pista este lunes frente al ruso Roman Safiullin, un rival duro para ser primera ronda, donde ya habrá pistas de su estado de forma. El murciano asegura que regresa sin cambiar nada en su juego. Sin que la lesión le haya obligado la forma de empuñar la raqueta, de ejecutar su derecha demoledora, sin bajar la intensidad de su golpe liftado.
«Teníamos claro que si volvíamos tenía que ser en las mismas condiciones de siempre, tanto de físico como de golpeo. Con el mismo estilo de juego, el mismo patrón, la misma manera de golpear la bola y entender el juego», asegura. «Si no me hubiera sentido bien en esas condiciones, no habríamos venido. Vamos a ver el Carlitos de la manera que siempre ha jugado». Esas son las últimas palabras que dice antes de levantarse y marcharse, tocado con gorra con alas doradas. Queda por ver cómo de lejos puede volar en Nueva York.