Más perros que niños: la 'familia multiespecie' gana terreno
Castilla y León tiene censados más de 490.000 canes, mientras que el número de menores no supera los 326.000, con provincias como León, Ávila y Zamora donde los 'peludos' son más del doble y los gatos siguen al alza como animal de compañía, hasta triplicarse en cinco años
Mónica S. Blanco
Valladolid
Tener una mascota está de moda. Lo demuestra el hecho de que en la comunidad haya más canes censados que menores de edad ya que, según el Sistema de Identificación de Animales de Compañía de Castilla y León (Siacyl), en 2025 había un total de ... 490.189 perros, frente a los 325. 513 habitantes de menos de dieciocho años que reflejaba el INE en 2026. Según reflejan estas estadísticas, Valladolid es la única provincia con más niños y adolescentes (77. 522), que canes (75.920), pero la diferencia es pequeña, no llega a 2.000.
Sin embargo, otras provincias como León, Ávila y Zamora cuentan con al menos la mitad de menores que de cánidos. En la leonesa, esto supone que en 2026 cuente con 54.062 personas con menos de dieciocho años, mientras que el último censo realizado -correspondiente a 2025- refleja que hay un total de 100.373 perros. En la provincia abulense están registrados 22.793 menores frente a 46. 674 'mejores amigos' y en Zamora 18.247 y 50.520, respectivamente, lo que significa que los números de estos compañeros peludos incluso llegan a ser más del doble que el de niños y jóvenes zamoranos.
Cuestionado sobre el origen del auge de estas familias 'multiespecie', el sociólogo y licenciado en Ciencias Políticas y Derecho Chema Gómez Pontón deja claro que es complicado establecer una relación «causa-efecto» entre tener mascotas e hijos; es decir, que elegir cuidar de unas causará sustituir a los otros. Al final, sería «simplificar» una situación vinculada a «muchos factores». Sin embargo, sí contempla que el aumento de mascotas «puede estar relacionado» de alguna forma con «variables sociodemográficas» como la caída de la natalidad, ya que tener hijos «es una decisión que se va postergando».
Influye también el «envejecimiento de la población» de Castilla y León, donde hay «231 personas con más de 64 años por cada cien personas menores de dieciséis años». A esta «falta de relevo» generacional se asocia un «envejecimiento de los modelos de vida», que trae consigo problemas como «la soledad de las personas mayores», quienes «cada vez tienden a tener más mascotas» para afrontarla. De hecho, Gómez cree que al «haber menos ganado» y envejecerse la población, se ha producido un cambio en los «hábitos de vida» de las personas establecidas en el campo, que favorece que cuiden de mascotas para «evitar la soledad». Esto rompe con la dicotomía que había «tradicionalmente» en la tenencia de mascotas entre el medio urbano y rural, donde los animales «eran útiles», servían para el «trabajo, destinándose a guardar el ganado y la casa o a controlar las plagas de roedores».
Este sociólogo alude también al coste económico de tener una mascota. Según recientes estudios, el gasto durante el primer año supone «una media de ente 640 y 1.500 euros». En cambio, según los datos recogidos por el propio Instituto Nacional de Estadística, «de media el primer hijo por año supone unos 9.500 euros», lo que se traduce en un coste «nueve veces mayor». Luego está el tema de la conciliación y su repercusión en la carrera laboral, añade Chema Gómez, recordando que en este sentido cuidar de un animal de compañía «puede resultar más cómodo». Puntualiza, eso sí, que son dos opciones «son diferentes, que distan de equivaler la una a la otra, aunque en la actualidad también se habla de las familias 'multiespecie'».
De mejores amigos a miembros de la familia
¿Podríamos hablar de la 'familia multiespecie' como nuevo modelo social en Castilla y León? El sociólogo manifiesta que «es un concepto de etiquetas« pero sí que es cierto que »ese modelo tiende a la consolidación. Si ves las encuestas, por ejemplo del INE, te dicen que nueve de cada diez personas que tienen mascotas las consideran un miembro más de la familia».
La idea está en consonancia con el concepto moderno de familia que contempla la sociología, el cuál «supera los vínculos biológicos tradicionales en favor de los cuidados y los afectos, digamos que a cualquiera dentro de tu hogar con quien compartas esos vínculos puedes incluirlo dentro de la familia ». El que los animales de compañía «estén en los convenios reguladores y se reparta su custodia» durante separaciones y divorcios sirve para apuntalar este surgimiento.
«Hay personas que adquieren animales sin valorar el compromiso que suponen»
Ante la posibilidad de que las personas tengan más mascotas de las que puedan cuidar, la vicepresidenta y portavoz de la Asociación Protectora de Animales Huellas, de Ávila, Lorena de Blas Ruiz, reacciona ante los datos de Siacyl y el INE sin graves preocupaciones. «Nuestra experiencia nos dice que la sociedad está cada vez más concienciada y que muchas personas consideran a sus animales un miembro más de la familia», declara. Argumenta, eso sí, que uno de los «grandes problemas» para la protectora es la «reproducción no controlada», pues «una camada no deseada puede terminar generando muchos animales en poco tiempo», razón por la que «insistimos tanto en la esterilización e identificación». También comparte que «hay personas que adquieren animales sin valorar suficientemente el compromiso que supone», lo que puede «generar problemas». Desde Huellas han notado «algunos cambios» en el perfil de quienes adoptan. Por una parte, cada vez ven más familias con niños que se acercan a la protectora, algo que Blas considera «muy positivo porque permite que los más pequeños crezcan entendiendo que un animal no es un juguete, sino un ser vivo que siente y del que tenemos que responsabilizarnos». Han observado también «bastantes personas jóvenes y solteras que adoptan» y, especialmente, han percibido un «aumento considerable» en la adopción de gatos , algo que respalda las informaciones de Siacyl sobre el aumento estos felinos de compañía. «Tiene lógica porque el gato puede adaptarse de forma excelsa a determinadas transformaciones en nuestro estilo de vida», declara la portavoz, quién añade que «es un compañero cariñoso y divertido, pero más autónomo que un perro, frente al que no requiere los mismos horarios y rutinas, por lo que puede acomodarse perfectamente con personas que tienen menos tiempo o viven solas».
Los gatos también han dejado huella en el registro casi triplicándose entre 2021 y 2025, período que comenzaron con 20.270 censados para terminar con 60.541, con un crecimiento constante año a año en todas las provincias. Así, los felinos compensan en el balance de mascotas a los perros censados, que caen de forma sostenida de 540.952 en 2021 a 490.189 en 2025. Gómez lee este cambio de preferencias en base a los costes económicos, menores en los gatos que en los perros. Por otro lado, da cuenta de la «flexibilidad» que da no tener que sacar a pasear a los pequeños felinos: «Si te quieres escapar un fin de semana, los puedes dejar con comida y agua sin pasar absolutamente nada». Por último, el sociólogo señala a los ruidos, que hacen que ciertas «comunidades no acepten perros, porque pueden molestar a los vecinos con su ladrido».
El sociólogo cree que deberían revisarse las políticas públicas si de verdad se quiere apostar por el fomento de la natalidad: «El reto demográfico es importante y creo que hay que potenciarlo con más presupuestos», opina el doctorando. Propone «impulsar las políticas de natalidad, ofrecer toda la flexibilidad que se pueda en el tema laboral para permitir conciliar y compatibilizar y dar más ayudas». Al mismo tiempo, con el fin de atender el «envejecimiento de la población», el sociólogo apunta al «modelo residencial»: «En España y Castilla y León se va al tema de las macrorresidencias, cuando a lo mejor habría que intentar hacer un modelo como el escandinavo, más unifamiliar».