Tierra de murales mundiales
Ciudades y pueblos de Castilla y León se suman a la moda de los grandes pinturas en sus calles.
Valladolid
En una tierra de grandes joyas del románico, imponentes catedrales del gótico y, en general, abundante e importante patrimonio artístico, desde hace algunos años tiene también cada vez más espacio el arte urbano. Lejos de los grafitis realizados en la clandestinidad –donde algunos de sus ... autores sí comenzaron su andadura en el mundo de la pintura–, son grandes murales muy trabajados sobre enormes fachadas que las administraciones o propietarios dejan en sus manos para transformarlas en coloridas imágenes que quedan grabadas en las retinas del viandante.
Inmensos lienzos de cemento que plasman instantáneas realistas o fantásticas; de carácter social, inspiradas en casos cercanos, o escenas que están tan solo en la imaginación son ya habituales en las grandes urbes, pero también en pueblos de pequeño tamaño de Castilla y León. Como escaparate y, sobre todo, como altavoz de estas obras al aire libre y, por lo tanto, de 'entrada' gratuita, la plataforma 'Street Art Cities' se encarga de seleccionar las que considera las mejores creaciones de todo el planeta realizadas cada año.
Desde hace un tiempo, Castilla y León está presente en sus ranking y compite de tú a tú con pinturas de Rusia, México, Brasil, Alemania o Taiwan. Vía redes sociales, los votantes seleccionan los murales que ellos nominan y escogen a los tres mejores de cada mes. Todos, junto a otros que por sus características o importancia merecen estar dentro, pasan a una fase final en la que se elige el trío de los mejores de todo el año. Ahora, están inmersos en los que premiarán –con los votos de los internautas hasta el 31 de enero y un jurado– en 2023, clasificación en la que se incluirán dos nuevas modalidades:el mural más social y el más innovador.
Entre los candidatos, seis trabajos plasmados en muros de Castilla y León. Todos ellos, salvo uno, escogidos como los más destacados a lo largo del pasado ejercicio. En enero, 'Respira', obra de Rober Bece en Santa Marta de Tormes (Salamanca) en honor a las mujeres, ya consiguió colarse en la terna de los mejores trabajos del globo terráqueo. En abril, el 'Tritón Miguelón', uno de los mayores murales de Europa, que Alonso Murillo –@sea162– realizó en un estanque de Garcibuey (Salamanca), de 180 habitantes, fue nombrado el mejor del mes.
Dos en Guardo
Ya en octubre fueron dos las obras destacadas entre el trío que agrupaba a las más aclamadas de todo el planeta. Por un lado, el retrato de 'Liduvina', una mujer local en su día a día, del burgalés Christian Sasa, para el Pollogómez Fest de Villangómez (Burgos) y 'Álex', el mural que el leonés David Esteban –'Da2.0'– dedicó al hijo de unos amigos con una enfermedad rara y que decora uno de los muros de Guardo (Palencia) –en esa misma localidad otro mural, 'Jilguero El Chollo', de Manuel García Juan, pelea por estar en el podio de 2023–.
Esteban ya sabe lo que es tener más obras premiadas en este certamen, del que destaca que ha «acercado el muralismo a la sociedad». «A nivel personal no tiene mayor trascendencia, pero la gente hace el trabajo suyo y se sienten orgullosos de él», recalca sobre un concurso que no tiene remuneración económica. «Yo llevo un tiempo con bastante trabajo», explica. Y es que desde hace unos años para acá sí nota mayor interés por administraciones o colectivos que «se involucran» porque han visto también las posibilidades turísticas de estas grandes piezas.
Decenas de pinturas que se realizan ahora también por encargo –para algunos conforma buena parte de su labor profesional– o en festivales, como el celebrado en Guardo –'Pispajos Urban Fest'–, que les permiten dar alas a su creatividad. «Es en estos últimos donde hay mayor reconocimiento y eso es muy gratificante», apunta.
Tampoco es nuevo en el certamen el mirandés Esteban Espinosa, que firma como 'TinteRosa'. En 2022, uno de sus trabajos fue nombrado el sexto mejor del mundo y en el año que acaba de cerrar otro de ellos, 'Amamanto', en Miranda de Ebro, fue el primero en el mes de noviembre. Iniciado en el mundo del graffiti a los 14 años, más tarde se formó en arte y diseño para terminar fundando una empresa que ahora se dedica por entero al muralismo. Muchas veces a demanda, como es el caso de la obra premiada este año, que le solicitó una asociación con el objetivo de impulsar la lactancia materna.
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Ayuntamientos y colectivos requieren cada vez más su trabajo, reconoce, porque el certamen de 'Street Art Cities' a él sí le ha proporcionado «visibilidad internacional» a través de unas redes sociales que no tienen fronteras. Es, además, un estímulo para seguir «evolucionando» y continuar en la cumbre junto a los artistas más valorados de todo el globo. «En España no somos muchos muralistas, pero somos punteros», explica. Un sector que se une y se hace fuerte también gracias a los festivales de arte urbano que han ido proliferando.
Acercar a los autores más rompedores es también el objetivo del Festival Art Aero Rap de La Bañeza (León). De hecho, una de sus obras fue la primera de España en aparecer en el ranking internacional en 2019. Hace once años que comenzó su andadura y hoy la localidad leonesa de más de 10.000 habitantes cuenta con unas 320 piezas de gran formato en sus calles –una de las tasas más altas de Europa–. Ligado también a la música, sus promotores decidieron dar –con los permisos pertinentes– una segunda vida a medianeras que habían quedado al descubierto y, de paso, «cambiar la mentalidad» sobre este tipo de pintura. «Y lo hemos conseguido», asegura Sergio Mures.
Aplauso del pueblo
«Ahora son los propios vecinos los que nos proponen sus muros y nos preguntan para cuándo alguna creación en su zona», relata. En bloques de pisos, solares y otro tipo de construcciones encuentran los artistas el «lienzo perfecto» de unos veinte metros. Si antes se centraban en la zona en la que cada agosto se celebra esta cita, ahora los murales campan ya a sus anchas por un pueblo que el año pasado acogió unas 200 peticiones de todo el mundo para dar lustre a sus muros. «Es imposible acoger a todos», dice, y se han impuesto un límite de veinte trabajos al año. «Antes éramos nosotros los que invitábamos a pintar. Ahora lo hacemos en la mitad de los casos y el resto son peticiones», concluye.
Su propio Paseo del arte montó hace unos años también Belorado (Burgos), con dieciséis obras que ilustran tradiciones de la zona. Pero tampoco es raro ver entre los campos de Castilla y León, en pequeños municipios, grandes y coloridas piezas que consiguen acaparar miradas. Villangómez, de poco más de 200 habitantes, se esfuerza cada año por montar su Pollogómez Fest, donde varios muralistas han dejado su sello. Una de sus vecinas, Ludivina, se ha colado de hecho en el concurso mundial gracias a la obrade Christian Sasa en el festival. Y en tierras zamoranas, Castrogonzalo, con menos de 500 vecinos, celebra a finales de cada verano un encuentro con artistas urbanos del panorama nacional para dar vida tambìén a paredes de viviendas abadonadas, entre otros espacios. Todo gracias a Antonio Feliz-Parsec!, que hunde sus raíces en el municipio y comenzó a pintar allí siendo muy joven. Hoy, dedicado ya profesionalmente al arte , ha conseguido poner en el mapa del arte urbano a Castrogonzalo y atraer a nuevos visitantes.