Pactar es necesario en democracia
La dirección del PSdeG ha acertado pactando con el PP un tema tan ideológico y sensible como el uso de la lengua gallega
Carlos Príncipe
Desde que el PSOE cayo en manos de la izquierda caviar -véase el Congreso Extraordinario de 2001- la política de confrontación empezó, primero, con el loco Pacto del Tinell. Primero, aislar e impedir el acceso del PP a posibles gobiernos a cualquier nivel (local, autonómico ... y estatal), lo que nos llevó a una política de alianzas que terminó en el 'gobierno Frankestein' que agoniza de mala manera. El pueblo español no necesita ni muros ni bloques; queremos políticas publicas que resuelvan los problemas de todos y no solo enriquezcan a las elites dirigentes, como Zapatero y sus joyas.
Esta semana la dirección del PSdeG -la que me expulsó por denunciar la corrupción del gobierno municipal, recuerden el empleo falso con malversación de la cuñada de Carmela Silva)- ha acertado pactando con el PP un tema tan ideológico y sensible como el uso de la lengua gallega. Entre un modelo que obliga a usar el gallego y que representa el BNG se ha impuesto la defensa de la libertad y la promoción de nuestra lengua.
Esta decisión de la dirección socialista en Galicia nos demuestra que es posible acordar y no siempre polarizar. La función primigenia de la política es resolver problemas. La izquierda caviar y sus gobiernos bonitos han conseguido que hoy la mayoría de españoles consideren a las elites políticas como un problema esencial. Así crecieron los extremos políticos: primero la extrema izquierda de Podemos y como consecuencia de las locas políticas en Catalunya y la dejadez de Rajoy, la 'derechona' de Vox.
Por eso, si queremos resolver los graves problemas de Galicia, España y Europa, necesitamos otra política distinta de la izquierda caviar. Recuperar el consenso entre fuerzas políticas moderadas -como hicimos esta semana en Galicia, es necesario para recuperar una democracia representativa, devaluada por la confrontación y la radicalización. No se puede estar gobernando 8 años y descubrir ahora que hay más de 25.000 desahucios anuales en España. La Ley de vivienda que hicimos con Podemos al frente, es nuestra, no de Rajoy, ni herencia del 'felipismo'.