Sánchez recupera a Redondo y Salazar como asesores externos
Ambos, que formaron tándem durante los primeros años del presidente en Moncloa, han montado empresa propia. Salazar cesó el pasado 5 de julio tras la acusación de varias supuestas situaciones de acoso
Los dos asesores se suman al elenco de los que susurran al oído del presidente, como Zapatero o Contreras
Madrid
Dos de los principales asesores de Pedro Sánchez en sus primeros años en Moncloa, Iván Redondo y Francisco Salazar, vuelven a susurrar al presidente al oído. Así lo confirman a ABC distintas fuentes al más alto nivel del Gobierno y del Partido Socialista.
Sin cargo institucional alguno, ya que ambos cesaron en 2021 y 2025 respectivamente por motivos distintos, Sánchez ha decidido recuperar a dos de los estrategas que le ayudaron a llegar a La Moncloa para encarar una etapa muy complicada para su liderazgo.
Redondo y Salazar, que en su momento formaron tándem tanto en Ferraz como en el edificio de Semillas, y que forjaron una amistad durante el tiempo que trabajaron juntos, forman parte ahora del elenco de asesores externos a los que Sánchez consulta a menudo qué hacer.
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Propietarios a día de hoy de sus propias consultoras, en el caso de Redondo fundada al poco de salir de Moncloa y con una amplia cartera de clientes; y en el caso de Salazar, fundada hace apenas unas semanas, los dos asesores estarían vehiculando su colaboración con el jefe del Ejecutivo a través de sus respectivas firmas.
El retorno de ambos al círculo de confianza del presidente, según indican las mismas fuentes, tiene mucho que ver con la situación política y judicial que vive el PSOE y el entorno familiar del propio líder. La desconfianza que le generaron «las mentiras» de José Luis Ábalos y Santos Cerdán, explican, ha hecho que «prácticamente no se fíe de nadie». Y tanto Redondo como Salazar, añaden, «le han demostrado lealtad y discreción».
Pese a las múltiples ofertas que ha recibido Iván Redondo para contar su paso por la presidencia del Gobierno, conocedor de muchos de los grandes secretos gubernamentales de los últimos años, el donostiarra ha rechazado siempre cualquier oportunidad de airear lo que ocurría allí dentro, guardando el debido secreto profesional. Algo que, pese a lo dañada que quedó la relación con su exjefe de gabinete tras su abrupta salida, ha gustado a Sánchez y ha permitido recomponer esa sintonía previa.
Las fuentes consultadas consideran que «ya se ve la mano de ambos» en varias de las decisiones o las puestas en escena que se han ejecutado últimamente. En Moncloa sitúan a Redondo detrás de la preparación de la comparecencia de Sánchez en el Senado para responder por los casos de corrupción que le afectan, con el golpe de efecto de las gafas incluidas.
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Aunque el jefe del Ejecutivo repite en cada comparecencia pública que tiene, que no son muchas, que no va a convocar elecciones hasta 2027, que es cuando finaliza la legislatura, varios dirigentes cercanos al líder socialista opinan que el desembarco de nuevo de Redondo y Salazar a la sala de máquinas hace pensar que los comicios «van a ser más pronto que tarde».
Contrapesos
Otro de los motivos de peso detrás del acercamiento de los exasesores al despacho del jefe del Ejecutivo, explican, es la voluntad de Sánchez de «crear contrapesos». Con un gabinete presidencial más técnico que político, algo que en la etapa de Redondo y Salazar se compensaba por la independencia del primero y la militancia del segundo, a día de hoy existe una pugna constante entre el actual director del gabinete, Diego Rubio, que no es del PSOE, y varios ministros y cargos de Ferraz.
Rubio, que relevó en el cargo a Óscar López y Antonio Hernando, hoy ambos máximos responsables del Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública, aunque con tareas orgánicas encomendadas como el liderazgo del PSOE madrileño en el caso del primero y a nivel estratégico-orgánico en el caso del segundo, mantiene muy buena relación tanto con Redondo como con Salazar, con los que ya trabajó previamente. De tal forma, que su recuperación, indican, también «ayuda a reforzar su autoridad».
Y es que pese a que López y Hernando ya no están en el día a día de Moncloa, como sí lo está Félix Bolaños intentando influir en muchas decisiones, los dos exfontaneros siguen teniendo mucha ascendencia sobre algunas decisiones. De hecho, hay quien llama al gabinete de López, dirigido por la hija de un histórico de Huesca que lideró la rebelión contra Javier Lambán, «la secretaría de Organización paralela».
En el entorno del presidente admiten que pese a desplazar a los dos dirigentes al Ministerio, lo que para muchos fue una degradación, Sánchez «les sigue mimando», dando mucha proyección a López «que es lo que quiere», para «no ponérselos en contra». El secretario general del PSOE sabe que si alguien puede fantasear con moverle la silla en Ferraz «ambos estarán metidos en el ajo».
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Carmen Lucas-Torres
El papel de los asesores externos del presidente es tan difuso como opaco. Prácticamente no existe ningún documento oficial que corrobore su existencia, más allá de que el resto de colaboradores los avisten a menudo por los despachos del poder.
A lo largo de la reciente historia democrática de nuestro país, la presencia de estos asesores externos, que en muchas ocasiones incluso llegan a ostentar más poder que los que sí tienen un cargo oficial, ha sido una constante alrededor de los distintos presidentes del Gobierno. Todos ellos, con pase VIP para entrar y salir del Palacio de La Moncloa.
En el caso de Sánchez, además de estos dos nombres, destacan otras figuras ya más conocidas como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o el histórico 'fontanero' José Miguel Contreras. Los dos son habituales de Moncloa y siguen guiando al jefe del Ejecutivo bien en su relación con los socios parlamentarios o a nivel de comunicación. Contreras, junto al fallecido Miguel Barroso, ya estuvo merodeando entre las bambalinas del palacio presidencial durante el Gobierno de Zapatero.
La salida de Salazar
Salazar cesó el pasado 5 de julio como secretario general de Coordinación Institucional tras la acusación de varias supuestas situaciones de acoso denunciadas por mujeres. La información se conoció horas antes de que fuera nombrado sustituto de Santos Cerdán al frente de Organización, frustrando esa decisión.
Entre los comportamientos poco éticos que le achacaban a Salazar había comentarios obscenos, proposiciones inapropiadas y abuso de poder. Por ahora solo existen dichas revelaciones a la prensa, ya que no se ha registrado ninguna denuncia formal interna, ni tampoco en los tribunales.
Sin embargo el excolaborador de Sánchez, al que varios ministros como la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, han defendido con vehemencia, sí está siendo investigado por un juzgado de Sevilla por presuntamente cobrar sin ir a trabajar en el ayuntamiento de Dos Hermanas.
Cuando ocurrieron los hechos y se le invitó a apartarse de su responsabilidad, días después del escándalo del encarcelamiento del que fuera secretario de Organización del PSOE, el Ejecutivo defendió que actuó con «absoluta diligencia y contundencia» en el caso del asesor del presidente. La propia Alegría afirmó en rueda de prensa que el Gobierno «no tapa» este tipo de comportamientos y animó a las víctimas a utilizar los canales confidenciales de denuncia. Además, Moncloa dijo activar un curso para prevenir este tipo de actitudes machistas del que, por ahora, tampoco se han conocido más detalles. Tampoco Ferraz ha informado del avance de las diligencias de investigación que se le abrieron.
Por su parte, Salazar, que ha dedicado gran parte de su vida a la política de partido y fue uno de los hombres clave en la victoria de Sánchez en Andalucía en las primaras frente a Susana Díaz que le devolvieron a la planta noble de Ferraz, ha negado siempre las acusaciones. El estratega político ha tratado de mantener un lugar discreto desde entonces, muy lejos del cargo para el que había sido propuesto en la nueva Ejecutiva del partido, pasando más tiempo en su Sevilla natal que en Madrid.