Hipocampo, cocina con personalidad
El nuevo restaurante, abierto por dos cocineros venezolanos en Madrid, ofrece cocina tradicional con toques de su tierra
Madrid
En estos tiempos de cartas clónicas y platos 'de moda' que se repiten una y otra vez en los restaurantes, es de agradecer el esfuerzo de algunos cocineros por marcar una línea propia con propuestas diferentes. Es el caso de dos jóvenes venezolanos (¿cuántos ... venezolanos hay ya cocinando en Madrid?), Manu Araya y Daniel Cegarra, que acaban de abrir su propio comedor en el barrio madrileño de Malasaña, Hipocampo.
Su apuesta pasa por una actualización personal de una cocina tradicional de fondos y guisos a la que añaden algunos guiños de su país de origen. Todo en una carta breve de precios razonables para los tiempos que corren, pensada para compartir. Todavía les quedan bastantes cosas por pulir, pero la propuesta es interesante y es bueno apoyar estas iniciativas que tienen personalidad propia.
El local en el que se han instalado no puede ser más sencillo, con una mínima decoración y mesas de madera desnudas. Como director de sala y sumiller figura Ricardo Jiménez, al que ya conocimos en Alabáster o Treze y que ha reunido una pequeña pero atractiva bodega con vinos poco habituales.
En la carta hay una cierta inclinación a elaboraciones contundentes y se echan en falta algunos platos más ligeros. Como ejemplo el capítulo de bocaditos del comienzo, en el que prácticamente todo son masas. Aún así es una buena idea ofrecer bocados individuales, bastante logrados por cierto: empanada gallega (4 euros), en realidad una empanadilla de masa de maíz rellena de moluscos y centollo; oreja brava (5,50), buñuelo de guiso de oreja al que le falta picante; mejillón tigre (2,50) muy bueno; o ñoqui de patatas a la riojana (5,50), rico pero también falto de intensidad.
No está mal la ensaladilla, que se presenta con un taco de bonito y pipirrana al lado (16), pero los trozos de patata son demasiado grandes. Un acierto la flor de calabacín rellena de ricota sobre caldo de cocido (3,50) que se ofrece fuera de carta. También recomendación del día el mejor plato que probé, unas pochas en salsa verde (15) que demuestran que en esta casa se guisa muy bien. Más flojo el changurro a la donostiarra con espuma de brandada de bacalao (22), con buen sabor pero pesado y con cascaritas del centollo. Mejor la jugosa tortilla rellena de pisto (17). Lo que en la carta se anuncia como pollo a la brasa de las polleras de Caracas (19) es en realidad una insulsa codorniz de granja. Un plato prescindible.
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Hipocampo
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Dirección: C/Manuela Malasaña, 28. Madrid. Tel. 606 75 79 18. Cierra domingo noche y lunes. www.hipocamporestaurante.es
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Lo mejor: Los bocaditos y los guisos.
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Precio medio: 50 euros.
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Calificación: 6.
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Los postres se presentan en un pequeño carro. El mejor es el Caracas Brest (7), versión venezolana del célebre dulce parisino. Aceptable la pavlova de fresa (4,50) y mal el flan (4,50), pastoso y con poco sabor.