UNA HISTORIA DE SEVILLA
El Cristo de San Agustín que salvó a Sevilla y al que le rezaba hasta la picaresca de Cervantes
La devoción al Santo Crucifijo de San Agustín hunde sus raíces en el milagroso Cristo de Burgos, llegando a Sevilla de la mano de los monjes agustinos para presidir el histórico Convento de San Agustín situado fuera de la Puerta de Carmona.