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El escándalo de la camiseta a medias

Un futbolista no tiene obligación de adherirse a todas las causas que le lleguen al vestuario, pactadas en general o no tanto

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Vinicius y Mbappé, con la camiseta de apoyo a Ceuta remangada
Ángel Antonio Herrera

Hay cosas en la vida que no admiten media camiseta. Vinicius, Mbappé y Konaté han inventado la camiseta de corsé, que es un modo atuendario de ponerse de perfil, pero mirando directamente a cámara. O sea, un lío que no quiere meterse en líos, como ... la propia camiseta, que iba hecha una braga. «Todos somos caballas» decían las camisetas, pero sin llegar a decirlo. La camiseta estaba ahí, aunque el mensaje no. Estamos ante la inauguración de la solidaridad por centímetros, que vaya usted a ser si es solidaridad o no. No sabemos por qué hicieron estos futbolistas lo de la media camiseta, y conviene no inventarles el pensamiento. Eso veo yo. Cada cual es propietario de sus palabras, que es como decir de sus silencios. Un futbolista no tiene obligación de adherirse a todas las causas que le lleguen al vestuario, pactadas en general o no tanto. Puede decir que no. Para mí lo prodigioso, y escandaloso, aquí, ha sido el descubrimiento de la media camiseta. Los tres disidentes inauguran lo textil con cláusula de conciencia, la camiseta ideológica de medio jirón, donde la tela se acepta y la frase aún se está negociando. El mensaje llegaba hasta un concreto lugar del pecho, y allí se acababa la solidaridad. Uno puede ser caballa, pero sólo hasta el esternón. Estas medias tintas de camiseta son alegría de nuestro tiempo moderno. Ya casi nadie dice sí, casi nadie dice no. Se firma, pero con reparos. Se condena, pero no del todo. Se apoya sin que se note demasiado. La media camiseta igual la llevamos todos, sólo que no se nos ve tanto como a Vinicius. Se trata de estar sin estar, de decir sin decir, de adherirse sin adherirse. La ambigüedad ya consta como una postura moral y ahora también como hit de la moda deportiva de un día. La geopolítica ha terminado entrando en el vestuario por la percha. La libertad no es media camiseta sino ponerse esa camiseta, o no. Una camiseta de lema importa por el lema, o bien es un trapo. Venimos de convertir la conciencia en mercería. Con una media camiseta que es bricolaje de bienqueda, corsé de pichichi que casi se prefiere suplente.

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