Crónica del deterioro
Tras haber vivido la Transición y también en el extranjero debo concluir que hemos retrocedido muchos años. No es cuestión de colores políticos: es falta de seriedad y de rigor
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Creo que es la primera vez que escribo una carta a un periódico, y no sé de qué sirve más allá de liberar tensión. Lo cierto es que viajo de Tarifa a Madrid para asistir al funeral de mi madre y opto por el tren. ... Ya en San Fernando me alegra ver que funcionan las escaleras mecánicas, porque no siempre es así y voy muy cargado. Metido en el tren de media distancia observo que no puedo cargar el móvil. Al preguntar a la azafata me responde que la mayoría de enchufes no funcionan. Una vez en Sevilla tengo cambio de tren. Esta vez sí que me pillan las escaleras mecánicas que no funcionan, realmente empinadas, pero es que el ascensor está «fuera de servicio». No puedo dejar de recordar a las personas mayores que viajan conmigo. Al coger el AVE me doy cuenta de que no funciona bien el aire acondicionado, y que no son mis sofocos. Casi al terminar el trayecto, el supervisor nos anima voz en alto a poner una queja.
A mis 62 años y tras haber vivido la Transición y también en el extranjero debo concluir que hemos retrocedido muchos años. No es cuestión de colores políticos: es falta de seriedad y de rigor en la gestión de lo público, que parece que «no es de nadie». Si fuera adolescente y ambicioso me plantearía emigrar, pero me retienen muchas cosas. Qué pena de país.
Alejandro González. Tarifa (Cádiz)
Los nietos del censo
Los buenos propósitos, al menos en apariencia, de la Ley de Memoria Democrática se dirigen a quienes padecieron los males de la guerra civil, pero la ampliación de derechos a sus descendientes es algo que va más lejos de su objeto. Los descendientes han vivido en otros países y pasado por situaciones diferentes a las de España: nuestros desastres naturales, actos terroristas, catástrofes, pandemias, etc. ¿Cómo han sentido estos hechos?, ¿cómo han contribuido al desarrollo de nuestra sociedad todos estos años? Hay españoles que incluso han servido al país formando parte de los Ejércitos cuando la mili era obligatoria. La nacionalidad es un asunto muy grave que permite acceder a derechos y libertades y no debe regalarse. Los ciudadanos de la UE no pueden votar en nuestras elecciones generales para preservar nuestra soberanía. La extensión del voto a los descendientes de exilados les convertiría en sujetos con mayores derechos que el resto de europeos, permitiéndoles tomar parte en una suerte de lotería electoral.
Otra cuestión es la adscripción a un colegio electoral sin haber tenido domicilio en España: ¿en cuál se inscriben? La justicia elemental indica que previamente a incluirlos en el censo habría que considerar todo el territorio nacional como un distrito único, eliminando las provincias. Si se busca un resarcimiento para los exiliados, deberíamos haber comenzado por dejar votar en el País Vasco a los que tuvieron que abandonarlo para sobrevivir.
Luciano Ibáñez Dobón. Jaca (Huesca)
Morante y el exceso
Algunos críticos taurinos están confundiendo al público con sus alabanzas exageradas a Morante de la Puebla. Morante inicia los pases con gusto y torería, aunque con la muleta en la cadera, sin adelantarla para traerse al toro toreado. Luego, muchas veces, el pase termina enganchado o rematado hacia arriba, sin hondura. Pero es igual. Ya le han dicho 'olée'.
Su toreo no admite comparación con el de las seis grandes figuras de los últimos ochenta años, que son, por orden de alternativa, Antonio Bienvenida, Antoñete, Antonio Ordóñez, Paco Camino, El Viti y José Tomás. Tengo 92 años. Los he visto a todos muchas veces y sé lo que digo.
Francisco Echávarri. Madrid