Pobre Esteban Rubio
Acababa de cumplir dieciocho años y estaba preparando oposiciones para ingresar en el Ejército y darlo todo por la patria
El pasado viernes dos chicas de diecisiete y dieciocho años sujetaban de los brazos a Esteban Rubio para que un chaval de trece le asestara tres puñaladas con un cuchillo de cocina. Una de ellas atravesó el corazón de Esteban, que murió en el acto frente a un garaje ... de Valladolid, en un charco de sangre y restos de aceite. El asesino era español, pero nacido en Colombia. Y si ustedes no se habían enterado es porque la víctima también era española, pero también nacida en Colombia. Ese 'pero', es la clave: eran españoles, 'pero'. ¿Pero qué?, me pregunto. Pues que ser español 'pero' nacido en Colombia es ser poco español, no ser español del todo, no ser uno de los nuestros, así que la noticia se queda en una cosa de colombianos, de latinos, que, además, seguro era un ajuste de cuentas entre bandas y madre mía cómo está todo.
Solo que Esteban Rubio no pertenecía a ninguna banda. Acababa de cumplir dieciocho años y estaba preparando oposiciones para ingresar en el Ejército y darlo todo por la patria (por la patria, 'pero'). Mientras tanto iba a empezar a trabajar para ayudar en casa y regalar a su madre un viaje. Jugaba de portero en el equipo del barrio, el Juventud Rondilla, pero el asesino le odiaba, aunque nunca supo por qué, quizás un 'bullying' que se fue de las manos. En cualquier caso, ya es lo de menos, porque Esteban no ha podido estrenar sus regalos. Su madre dice que era «un niño de bien, sano, noble y amoroso» y se muestra muy afectada por todo lo que se está diciendo de ellos. «Quiero aclarar que no era ningún vándalo. Que digan lo que están diciendo, por el simple hecho de que… Sí, somos colombianos, pero no vinimos a delinquir acá. Éramos una familia de bien, somos una familia de bien. Una familia que llegamos cuatro y que tristemente vamos a despedir a mi hijo. Ahora solo seremos tres».
Son colombianos, 'pero'. Es que hay que aclararlo, hombre, como antes los vascos. Hay que dejar claro que son sudamericanos, 'pero' no delincuentes. Vamos, que han matado a su hijo, pero escuchando los comentarios, la culpa es, en parte, suya. Porque la culpa de los inmigrantes es una culpa colegiada. Y porque hay un estudio que dice que los extranjeros delinquen más. Hay otro estudio que dice que el noventa y tantos por ciento se limitan a trabajar y servirnos, con una educación, por cierto, que ya quisieran la mayoría de españoles. Pero da igual. Sus vecinos están recaudando dinero para enterrar al chaval. «Morirse es muy caro aquí», dice Ovellys, también colombiana y que regenta un bar. Así que es empresaria, 'pero'. Ayer hizo caldo de costillas con arroz y aguacate y donó lo recaudado a la familia para que puedan enterrar a Esteban. En el lugar donde lo asesinaron hay velas encendidas y una pintada que dice «Dios te proteja». La calle se llamaba Democracia.