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Malversación en el país de las Jésicas

En lo público el accionariado somos todos, no tenemos derecho a la queja, ni podemos desinvertir nuestras participaciones. Somos accionistas de la empresa que contrata Jésicas y tenemos la pistola de Hacienda en la cabeza

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Juan Soto Ivars

En la radio dan las noticias del juicio por unas mascarillas. Quien esté con la declaración de la renta sabe que ahí se exhibe algo peor. Por la ventana del hotel veo calles, coches, madrugadores con perro. Es una pequeña capital de provincias cómoda y ... modesta, no excesivamente bonita. Algo con su ayuntamiento, su edificio de la diputación, sus sedes de la Agencia Tributaria y la DGT, sus cuartelillos, oficinas de empleo y de asuntos sociales, su agrupación socialista, su grupo municipal del PP, sus contratas públicas. Un corazón de malversación bombea lejos, en la capital, y por las venas ocultas se capilariza la corrupción estructural que nos paraliza.

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