¿He sido yo?
Ana Belén Vázquez es al PP lo que el juez Peinado al poder judicial. Saboteadores. Quizá sin proponérselo
Pla solía citar a Joubert: «Cuando mis amigos son tuertos los miro de perfil». El miércoles, después del lío en el Congreso del gas pimienta, tenía mucho interés por ver el programa de Risto Mejide, donde Ana Belén Vázquez colabora de manera habitual. Risto le ... aseguró que estaban con ella. Claro. Ya lo decía Manuel Alejandro: «Lo que te gusta de los demás es aquello que tú ya tienes en tu interior». Uno está con los amigos, con los allegados, con la gente a la que conoce. Por eso es mejor no conocer si quieres ser ecuánime, por utilizar el adjetivo de Elma Saiz, a la hora de escribir o de opinar de los políticos. Un amigo mío va más allá: «Conociendo no se puede votar». Ketty Garat no es amiga del programa de Risto. Por eso en el programa de Risto se ríen de las informaciones de Ketty Garat. Como si fueran Óscar Puente. Porque sí. Porque es Ketty. Para que no se rieran de ella tendría que colaborar en 'Todo es mentira' y no en 'Horizonte.
Por la mañana, Ana Belén Vázquez intervino en 'Espejo público' para explicar lo del gas pimienta. De manera inocente, una tiende a creer, no se rían, que los políticos no mienten. Cuando supimos del incidente de los baños, ella no tenía nada que ver. El bote estaba vacío. Eduardo Rubiño, de Más Madrid, que estaba en la mesa, le preguntó por lo del baño, suponiendo que ella tenía algo que ver. Menudos aspavientos. Surrealista fue la palabra más utilizada por la diputada del PP. Pero Rubiño tenía razón. Ella dio el bote a un colaborador que fue el que la lió parda.
Todavía sin que se hubiera producido el escape, cuando Ana Belén Vázquez abandonaba el hemiciclo a instancia de Armengol, había que ver la cara de Feijóo. Ana Belén Vázquez es al PP lo que el juez Peinado al poder judicial. Saboteadores. Quizá sin proponérselo. Por tener la torpeza de Peter Sellers en 'El guateque', de Mr. Bean o de Steve Urkel. ¿He sido yo? Sí, has sido tú. Con estos entorpecimientos, de pronto resulta que es mejor Rufián con sus balas, sus impresoras, sus trozos de vía, cuando el peor objeto que ha llevado nunca Rufián ha sido él mismo.