En más de una ocasión me he sentido inclinado a relatarle una anécdota en la que salió a relucir el periódico que dirige. Hoy no me resisto a la tentación.
Ocurrió en los primeros años de la década de los cincuenta del siglo pasado. Estábamos tomando el aperitivo José María Pemán, Antonio Gutiérrez Martín, a la sazón, concejal y diputado provincial de Cádiz y redactor jefe de «La Información del Lunes» (poco años después, dirigiría «La Actualidad Española», como sucesor de Antonio Fontán), y yo. Los tres colaborábamos en «A. C.» y en los cursos universitarios de verano de la Universidad de Sevilla en Cádiz, de los que Pemán era rector. En la ocasión que digo, surgió un asunto de cierto interés -no recuerdo cual- sobre los que Pemán y Antonio empezaron a hacer comentarios, sin que yo pudiera opinar por ignorarlo absolutamente. Pregunté cuál era su fuente de información. Antonio me dijo que se había publicado en A B C. Yo -dije- no lo he visto en «Pueblo». Pemán, con su habitual humor, no carente de sorna, agregó: Bernardo no lee la prensa.