La desgracia ocurrida en Milán, paradójicamente calificada por los medios de difusión y muchas personalidades como un «afortunado» accidente, debería de hacer recapacitar a las autoridades competentes sobre la conveniencia de permitir sobrevolar las ciudades haciendo publicidad en ningún momento, pero mucho menos, en los días en que las ciudades celebran sus eventos y están más concurridas que nunca.
Sin duda, muchas de las personas que lean esta carta recordarán a aquella avioneta de la operación clavel que tuvo el «afortunado» accidente, que se llevó unas pocas de vidas por delante.
Dignísimas autoridades competentes: Para evitar nuevos «afortunados» accidentes, ¿podría estudiarse la posibilidad de prohibir este tipo de publicidad?