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Boicot

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El nivel de comunicación y difusión de las ideas que hoy día nos permite Internet es un magnífico vehículo no solo para revivir el ansia revolucionaria y el idealismo de todos aquellos que quieren seguir cambiando el mundo, sino también para difundir propuestas de cambio que pasan de la protesta global a la acción, porque lo que se pretende, al fin y al cabo, es combatir las decisiones injustas o excesivas de la globalización con sus propias armas. Confieso que la publicidad y los patrocinios impiden la lucidez a fuerza de machacarnos con asociación de ideas simples y poderosas. Que las noticias sobre el tiempo, sean patrocinadas por la principal compañía española de hidrocarburos, crea automáticamente la asociación mental entre bienestar, energía e ilimitada capacidad de conquista. En estos días que escuchamos con avidez las noticias sobre vientos y soles, parece que el tiempo es perfectamente transformable por la energía, pero indudablemente la energía también transforma la sucesión de tiempos que es el clima. Y qué mayor evidencia que el cambio climático propiciado por el hombre y sus excesos energéticos. Ante el abrumador poder publicitario y patrocinador de las multinacionales, el formidable poder de convocatoria del entramado civil que da algo de sentido a estas democracias computerizadas y conectadas en esta tupida red de información.

Tras el barullo provocado por Bush con su apoyo a la explotación petrolera de Alaska los ciudadanos conscientes, los ecologistas del mundo, los amantes de la naturaleza y cualquier persona sensible y no adoctrinada tienen, además de su inteligencia, la capacidad de consumo, porque hoy en día más que ciudadanos somos consumidores, y ya que la economía del liberalismo nos permite la elección, es el momento de premiar o castigar con nuestra decisión soberana. Si los EEUU se han quedado fuera de un acuerdo tan importante como Kioto y si las compañías petrolíferas tienen tanto poder como para dirigir la política ambiental de la primera potencia económica, política y militar debe haber una respuesta contundente de los que pensamos que es compatible el desarrollo con el medio ambiente y que sólo la decisión de nuestros gobernantes y el establecimiento de sanciones pueden encauzar las decisiones de la industria mundial de los hidrocarburos.

Ya que no hay posibilidad de aplicar sanciones a las petroleras norteamericanas. Ejerzamos nuestro poder sancionando a estas mismas compañías y boicoteando sus productos. Que el clamor mundial pase de Génova a cada gasolinera. Que evitemos la gasolina de las multinacionales tejanas y les hagamos sentir su prepotencia y su desprecio. Un desafío en nuestras manos.

boville@terrabit.ictnet.es

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