El próximo 31 de diciembre, si el Ministerio de Defensa, el Gobierno o los grupos parlamentarios no promueven y aprueban una modificación puntual de la Ley 17/1999, cesarán en su relación de servicios con la FAS unos 2.500 cabos primeros y 250 oficiales de complemento que tienen más de 35 años de edad y han prestado más de 12 años de servicios. A partir del 1 de enero de 2003 irán cesando en cascada y de manera imparable todos los que vayan cumpliendo tales tiempos.
La defensa y la seguridad nacionales van a sufrir un serio quebranto, difícil de superar. Las campañas propagandísticas de Defensa están quedando neutralizadas y los más jóvenes no están renovando sus contratos ante el panorama que les espera. Por supuesto, los afectacdos y sus familias van a resultar gravemente perjudicados. El sacrificio sería asumible si los intereses generales de la Patria resultaran beneficiados de alguna forma.
La Ley 17/1999 preveía, o por mejor decir exigía, que a finales de este año estuviera cubierta una plantilla de personal de Tropa Profesional (soldados, cabos, cabos primeros y cabos mayores) de 120.000 individuosc (con un mínimo de 102.000).
Para dejar despejada la «carrera» de esa avalancha de Tropa Profesional, que se presumía de una gran calidad al poder ser seleccionada entre los centenares de miles de aspirantes que se esperaban, y que podrían obtener en poco tiempo una preparación similar a la de los más veteranos, había que sacrificar a éstos por el bien del ejército y de España. Pero las previsiones fallaron estrepitosamente. Según datos oficiales, en octubre no había ni 73.000. En diciembre y primeros meses de 2003 la cifra quedará muy por debajo de los 70.000.
Si no se han cumplido las previsiones de dicha ley en cuanto a la Tropa Profesional, tampoco deben cumplirse respecto al cese de los cabos primeros porque lo único que se consigue así es empeorar la cuestión. Además, no sería necesario incumplir la ley, sino modificarla, adaptándola a la realidad actual y del inmediato futuro.
Si sólo tenemos poco más de 72.000 militares de Tropa Profesional, no bajemos más este número.
La solución es posible, fácil, lógica y beneficiosa para todos, particularmente para los intereses generales.