Me gustaría hacer un comentario acerca de las críticas que se han levantado estos días con motivo de la Carta Pastoral de los obispos vascos, la postura de la Conferencia Episcopal.
Me parece mentira que después de tantos años que llevamos sufriendo en España las consecuencias del terrorismo, todavía se ponga en duda la postura de la Iglesia Católica en este tema, como si no se hubiera manifestado en múltiples ocasiones y de forma clara y rotunda sobre su rechazo expreso del terrorismo.
Me han llamado especialmente la atención las críticas que han surgido de los mismos católicos, que, como está ahora de moda, se pronuncian sin conocer ni siquiera aquello que critican, la realidad del problema.
Quisiera tan sólo decir, a modo de reflexión, tanto a los católicos como a los no católicos, que en la Iglesia, como en toda institución formada por hombres, se cometen fallos y que los errores se arreglan no hundiendo ni pisando al que se equivoca, sino alentando, apoyando y empujando entre todos hacia adelante, para que no se confundan las cosas y no se tomen los comentarios en cierta medida desafortunados y mal interpretados por escándalos a nivel nacional, como suelen hacer los medios de comunicación.
La Iglesia a lo largo de la historia ha sufrido persecuciones, críticas, odios, calumnias... pero hay algo que pesa más que todo eso y que la hace mantenerse en pie y merecedora de respeto, y son las miles de personas que durante más de veinte siglos han dado su vida por la justicia, la paz, la verdad, el enfermo, el necesitado y... ¿ahora vamos a poner en duda de qué lado está la Iglesia?