Del coche a la cárcel
Irlanda no tiene buenas carreteras. Apenas un par de pequeñas autopistas son
Irlanda no tiene buenas carreteras. Apenas un par de pequeñas autopistas son toda su infraestructura moderna. Pero al menos tienen la decencia de señalar in situ cuáles son los puntos negros donde se han producido accidentes mortales. Cuando viene una curva peligrosa un cartel señala el número de muertos que ha habido desde fechas recientes. Instintivamente levantas el pie del acelerador.
Zapatero acaba de reformar el Código Penal para incluir como delitos lo que antes eran infracciones de tráfico. Nada que objetar si este endurecimiento de las penas sirve para rebajar la triste cifra de 3.000 muertos al año. Parece como si la costumbre de escuchar esta cifra nos hubiera hecho inmunes al sufrimiento que provocan en las familias españolas estos dramas humanos. Todos pensamos que nosotros no estamos llamados a engordar esta estadística porque eso es cosa de temerarios al volante.
Lo que llama la atención, y de ahí viene el ejemplo irlandés, es que toda la culpa de estos nuevos delitos recae en los usuarios de la carretera, o sea los conductores como usted y como yo, que nos convertimos en delincuentes potenciales nada más encender la llave de contacto. Ninguna responsabilidad penal para la Administración que tiene la obligación estricta de garantizar la seguridad en las carreteras. En muchas de las vías secundarias ésta brilla por su ausencia. Falta la señalización adecuada sobre todo en el asfalto. Carecen de iluminación en sus tramos más peligrosos. Están muy mal cuidadas con baches y rodaduras en el firme. No existen arcenes. Y eso por no hablar de las grandes obras en vías superiores que el tiempo ha demostrado que estaban mal planificadas: curvas mal peraltadas o corrimientos de tierra por falta de estudios geotécnicos adecuados son de lo más corriente. Para nuestros políticos esto es simplemente negligencia. Cualquiera dirá que la Administración no está nunca exenta de su responsabilidad civil subsidiaria si se demuestra que es la causante de muchos accidentes de tráfico por su desidia. Intente pleitear con ella en los juzgados. No le arriendo las ganancias.