Es fiel reflejo de la lectura que hizo nuestra paisana Carmen Sevilla, admirada y querida por los sevillanos y por toda España, por la televisión de la noche del domingo día 6 del presente mes (por una cadena que no recuerdo exactamente), siendo las veintitrés horas y algunos minutos más, con un contenido «denunciatorio» contra una periodista que actúa en la referida y supuesta cadena casi todas las noches y a dicha hora.
Yo, humilde admirador de Carmen Sevilla, porque se merece admirarla, me expreso en su defensa: ¡Ánimo! Carmen Sevilla, la ofensa o difamación formulada por la periodista es de justicia que te sea dignificada. Tu valentía femenina hace presente a la mujer «fuerte» del Antiguo Testamento. En el mencionado escrito que leíste en la noche de referencia, dabas la cara, defendiendo a las personas marginadas que son los ancianos abandonados, los frágiles niños, los emigrantes, las esposas desahuciadas y a otras personas que imploraban tu ayuda y caridad. Te expresaste «valientemente» y decidida a continuar la benemérita obra que has puesto en marcha. Carmen, revalorizas tus nobles sentimientos de mujer y, además, sitúas muy alto el blasón histórico y racial de tu Sevilla y de nuestra querida España.
¡Ánimo!, que la justicia está fuertemente de tu parte.