Quien dice los títulos dice las permanencias, los sueños uefos, las fatiguitas y los sabores o sinsabores. Lo ha dicho Sergi, el blaugrana, no sé si justificando los malos resultados de su equipo y, de paso, los del Madrid, pero se puede ampliar la nómina a todos los demás clubes, tanto si la pretemporada se dio de cara como si cayó de cruz.
Pero ocurre que a estos partidos de entrenamiento, aunque se hagan con público y con televisión que cubre los gastos y gana cuota de pantalla aunque no sea para tirar cohetes, se los suelen tomar en serio muchos aficionados y coinciden, además, cuando en bastante de ellos está la duda de si renovar o no el carné para la temporada.
Lo serio es la Liga, porque así lo dicen los técnicos, y no les falta razón, aunque estos mismos entrenadores le echen poca cuenta a la Copa del Rey cuando es un camino mucho menos complicado y más fácil de alcanzar logros brillantes con no tantos esfuerzos. Y es en la Liga donde hay que esperar, de verdad, cómo van y vienen, los que les falta y lo que les sobra a cada equipo, aunque los técnicos siempre tengan un latiguillo a mano -el de los porcentajes de la preparación física- para sacárselo de la manga del chándal en cuanto no llegan los buenos resultados y, en el caso de los nuevos fichajes, ese otro tópico de la adaptación al puede replicarse con otro que ya es más antiguo: El que decía que el fútbol es un lenguaje universal y todos se entienden jugando. Claro que, para entenderse jugando hay que saber jugar. Algo todavía no despejado en algunos fichajes.
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