Crítica de 'El amor que permanece' (***): Un hombre a la deriva y la familia en el acantilado
El islandés Pálmason ('Godland', 'Un blanco, blanco día') retrata sin dramas y con toques oníricos la separación de un matrimonio
El islandés Pálmason ('Godland', 'Un blanco, blanco día') retrata sin dramas y con toques oníricos la separación de un matrimonio
«El trabajo del director deja la impresión de no encontrar un buen lazo explicativo para atar esa idea osada de reunir el arte de Rembrandt y el desastre ecológico»
Los guionistas no han exprimido su talento para organizar ni los planes de devolución del dinero ni las contrariedades para evitar una misión fácil y darle vuelo a la historia
Hay a la vez en la película encanto y desencanto, hay fábula y desorden narrativo y existencial, pero funciona en sus tonalidades de tragicomedia
El camino que busca el argumento se ve con claridad, pero ello no le quita ni diversión ni contacto con la realidad más rutinaria a una historia que tiene tanto de caricatura como de retrato hiperrealista
La narración es sencilla, optimista y con varios momentos excelentes de amistad, trabajo y emoción
Es un producto sin pretensiones, salvo, tal vez, la de divertir, y no busca en sus enredos de parejas y sentimientos grandes reflexiones al respecto
No hay novedad, pero sí un buen trabajo de cámara y captación de la atmósfera
No es documental como toda la anterior filmografía de esta directora, pero tiene esa pátina de lo filmado muy sobre el terreno
El ingenio y el frescor alimentan este documental cinéfilo lleno de la voracidad de la ficción en el que se cuenta mucho sobre las viejas salas de cine
Ofrece la misma odisea que Camerini pero con todas sus cicatrices y un fino envoltorio de tristeza mayúscula por el tiempo ido entre juegos y malicias de los dioses
El argumento tiene el alma cándida y presenta, tras un chapucero robo, a dos ladrones de poca monta que se refugian entre un grupo de personas con discapacidad que van a un campamento de verano
La narración se dirige hacia una zona de tremenda emoción, de sentimentalismo subido de tono y de melodrama a bombo y platillo, que es cuando toma cuerpo el truco
Es un melodrama, una película de viaje, una historia conmovedora y, en cierto modo, también una suave comedia
La dirección de Jean-Paul Salomé es eficaz, está bien ambientada la historia y la cuenta lineal y ordenadamente y con evidente inclinación a la simpatía hacia su personaje, a su esfuerzo, su tesón y profesionalidad
Lo interesante de esta historia familiar es el recurso (de guion) que utiliza el director para revelar la realidad de un matrimonio que está en crisis aunque ellos no lo sepan aún