crítica de danza
'La piel vacía', un difícil imaginario
La compañía Siberia puso punto final a las representaciones en el Cortijo del Cuarto, el nuevo espacio del Festival de Itálica
Sevilla
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Crítica de Danza
'La piel vacía'
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Dirección y coreografía: Paloma Muñoz
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Intérpretes: Raquel Klein, Laura Lliteras, Lara Misó Peinado, Amanda Rubio, Julia Sanz Fernández.
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Instalación sonora: Guillem Llotge
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Música: Marc Blanes y Nuu
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Vestuario: Laura Diéguez
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Cortijo del Cuarto Día:13 de julio de 2023
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'La piel vacía' de la compañía barcelonesa Siberia ha puesto el punto final al Festival de Danza de Itálica en la sede del Cortijo del Cuarto, un espacio estrenado en esta edición del certamen que ha sido todo un éxito, pues ha ... obtenido un lleno en casi la totalidad de los espectáculos presentados por el festival en este lugar. La ausencia de contaminación lumínica y sonora, la cercanía al río que originaba una menor temperatura, han sido factores determinantes para que el patio del antiguo cortijo haya sido una elección de éxito para este tipo de actuaciones.
Estrenos absolutos, como el de Fernando Romero o Teatro del Velador, artistas como Lali Ayguadé, Sara Calero y Florecia Oz, han sido atractivos más que suficientes para que el público haya recibido de forma muy positiva este nuevo lugar para el festiva de Itálica que tiene vocación de continuidad. Cuando se descubre algo beneficioso, hay que cuidarlo. Enhorabuena por la elección.
El Cortijo del Cuarto cerró sus puertas en esta edición del festival con la presencia de la compañía Siberia dirigida por Paloma Muñoz, un elenco radicado en Barcelona, que puso en escena la obra titulada 'La piel vacía'. Siberia lleva el nombre no de una región rusa, sino extremeña, en honor a los orígenes de Paloma Muñoz. La Siberia en Extremadura está situada al norte de Badajoz.
Con mucho interés y voluntad me senté en la grada para contemplar a estas cinco mujeres que se presentan en el escenario para desenvolverse a través de una coreografía de sesenta minutos, en las que prevalece sobre todo una danza muy terrena, nada aérea, con insistentes muestras de danza contacto entre ellas y en una limpia interpretación. Todas buenas bailarinas, con sus diferentes estéticas.
La coreografía es una sucesión de movimientos muy lineales, en ocasiones repetitivos que no logran emocionar, y que parece más un vademecum de pasos que una obra con línea argumental que intenta desgranar la corporeidad de las intérpretes. La pieza es muy plana, a pesar de que tiene varios momentos en los que parece que, por sugerir unos susurros apoyados por la dramaturgia y mucho más por la música, va a ocurrir algo. Pero no ocurre. El desarrollo escénico adolece de muchos altibajos y no consigue esa empatía necesaria con el público que se transmite al final en emoción, a pesar de la estupenda banda sonora que acompaña a la creación dancística.
Reconocer siempre el esfuerzo de las intérpretes. Bailar no es fácil y crear mucho menos. No siempre se acierta, la creación no es un número divisible exacto, porque el ser humano no es sabio por definición. En cualquier caso, hubo momentos en la ejecución de buena danza y eso siempre se agradece.