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Van Persie y Rooney, la extraña pareja
El peligro del Manchester United se concentra en dos futbolistas que han aprendido a convivir sobre el césped
v. pérez
Aterriza el Manchester United en el Santiago Bernabéu con dos puñales en ataque como principal amenaza para el equipo de José Mourinho. Robin Van Persie y Wayne Rooney se han conformado durante los últimos meses en una de las duplas más letales y temibles de Europa, aunque no sea una pareja al uso.
La delantera del Manchester United domina con mano de hierro la Premier League: 29 goles suman entre ambos, casi la mitad del total del equipo a pesar de los problemas físicos de Rooney al inicio de la campaña. Los números disipan las dudas planteadas tras el fichaje de Van Persie el pasado verano porque parecía difícil complementar en el césped dos talentos tan dispares. Nada que ver, sobre el papel, el infatigable juego de Rooney con los destellos de Van Persie pegado a la frontal. O quizás sí.
Los delanteros del United tienen mucho más en común de lo que se pensaba. Hijo de artistas, criado en la multicultural Rotterdarm, Van Persie siempre ha tenido un punto rebelde, igual que Wayne Rooney. «Desde el principio nos hemos entendido, incluso más rápido de lo que se pensaba la gente. Wayne es uno de los mejores delanteros del mundo y creo que ya estamos disfrutando de una excelente relación», comenta Van Persie.
La pizarra de Ferguson reservó a Rooney, más necesitado de tocar el balón para entrar en juego, el trabajo de «10», metido entre líneas, y dejó a Van Persie como punta en ataque. El holandés golpea menos veces el balón pero borda su tarea porque tiene un peligro terrible cuando pisa el área rival. Cosas del fútbol moderno, sepultadas parejas formadas por gotas de agua como la que formaron Marcelo Salas y Zamorano en Chile, Jurgen Klinsmann y Rudi Voller en Alemania o Teddy Sheringham y Alan Shearer en Inglaterra.
Sin embargo, ese primigenio 4-2-3-1 del Manchester United ha virado hacia un esquema más clásico en los últimos partidos. Rooney juega unos metros por delante de la medular y se ofrece constantemente a jugar con Van Persie. No llega a ser un 4-4-2 porque el holandés se mantiene como referencia en punta, pero la conexión entre ambos resultada cada vez más natural. Ferguson ha topado con una extraña pareja.