Para 2
3.75€/pers.
410kcal/100g
Ingredientes
- 2 pechugas de pollo
- 120 g de jamón serrano picado
- 2-4 lonchas de queso fundente, tipo gouda, emmental, havarti,...
- Sal
- Pimienta negra
- 1 crda de harina de trigo
- 1 huevo
- Pan rallado
- 1 cdta de orégano seco
- 1 cdta de ajo en polvo
- Aceite de girasol para freir
Hay combinaciones que nunca fallan y la de pollo, jamón y queso es una de ellas. Estas pechugas rellenas son ese tipo de receta que suena a comida de domingo o de “mamá, hoy cocina algo rico”.
Con un relleno cremoso que se derrite al morder y una capa crujiente por fuera, son tan fáciles de preparar como agradecidas de comer. Y, además, te hacen quedar como un chef, aunque no hayas pisado una escuela de cocina en tu vida.
Este tipo de preparación recuerda mucho al famoso cordon bleu francés, que se popularizó en los años 50 y que consiste en un filete empanado relleno de jamón y queso. Sin embargo, en España la versión con pechugas de pollo es más común, sobre todo en comidas caseras o menús del día.
Es una receta que ha ido evolucionando, desde la sartén hasta el horno, pasando por la freidora de aire. Lo bueno es que admite mil variantes: con bacón, con pimientos, con espinacas… Pero el clásico de jamón y queso sigue siendo el rey. Y, además, es perfecta para los más peques de la casa, al igual que todas estas recetas para niños atractivas y saludables.
Si te va este rollo de rellenos fundentes y recetas caseras, prueba las croquetas de jamón caseras, que también combinan sencillez y sabor en cada bocado. Otra opción irresistible son los san jacobos, que no dejan de ser el primo empanado del plato de hoy. Y si prefieres una receta al horno, las berenjenas rellenas de carne picada y bechamel son una delicia cremosa que nunca falla. Todas ellas ¡de rechupete!
Receta casera de pechugas de pollo rellenas de jamón y queso

Preparación de las pechugas
- Abrimos las pechugas en forma de libro si no vienen ya cortadas. Lo ideal es que queden finas pero con cuerpo, así que podemos aplanarlas un poco con un mazo o con el fondo de una sartén, entre dos láminas de papel film o de papel de horno. Luego salpimentamos el pollo por las dos caras.
- Sobre la mitad de cada pechuga, colocamos el queso elegido y el jamón picado. Doblamos la parte de la pechuga que está vacía sobre el relleno y presionamos ligeramente los bordes. Aprovechamos para asegurarnos que no sobresale nada de relleno, especialmente de queso, para que no se salga luego al freír.
- En cualquier caso, podemos cerrar los bordes con palillos para mayor seguridad.
- A continuación empanamos las pechugas y, para ello, preparamos tres platos. Uno con harina, otro con huevo batido y otro con pan rallado, al que hemos añadido el ajo en polvo y el orégano seco para dar un plus de sabor.
- Pasamos cada pechuga rellena primero por harina (sacudiendo el exceso), luego por el huevo y finalmente por el pan rallado. Si queremos un empanado más grueso, podemos repetir huevo y pan rallado otra vez.











Cocinado y finalización
- Calentamos abundante aceite de girasol en una sartén y, justo antes de que empiece a humear, introducimos las pechugas rellenas. Las freímos a fuego medio-alto durante unos 3-4 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y crujientes.
- Retiramos las pechugas a una fuente con papel absorbente para retirar el exceso de grasa y servimos inmediatamente después, retirando previamente los palillos en caso de haberlos usado. ¡Ojo con quemarse, que el relleno sale chisporroteando!
- Lo podemos acompañar de un arroz en blanco, unas patatas fritas, unas verduras a la plancha…con cualquiera de estas guarniciones estará de rechupete.



Consejos para unas pechugas de pollo rellenas de jamón y queso de rechupete
- Es importante que el pollo esté a temperatura ambiente cuando lo introduzcamos en el aceite para la fritura, así quedará bien hecho en su interior sin dorarse en exceso por fuera.
- El pan rallado se puede condimentar con un poco de ajo en polvo y orégano seco (o cualquier otra hierba) y gana mucho en sabor, aunque esto es totalmente opcional.
- También se puede sustituir por panko o pan rallado japonés, más grueso.
- En cualquier caso, es clave que el rebozado sea perfecto para que el relleno no se salga durante la fritura.
- El relleno admite variaciones, tanto con el queso, como con el jamón. Eso sí, elegid un queso que funda bien porque ahí está mucha de la gracia de este plato y una carne de calidad, ya sea jamón o cualquier otro embutido.
- Se puede preparar en el horno o en freidora de aire, dos buenas alternativas para quienes buscan reducir el consumo de calorías. En este caso no haría falta más que un pulverizador de aceite para engrasar ligeramente las pechugas de pollo antes de llevarlas al electrodoméstico en cuestión para su cocinado.
Curiosidades de rechupete
Aunque aquí las hagamos con toda la naturalidad del mundo, este plato es el heredero directo del famoso «Cordon Bleu». Lo curioso es que ese nombre tan rancio, que significa «cinta azul», viene de una distinción que se les daba a los caballeros de una orden francesa y que luego pasó a premiar a los cocineros más top. Nosotros lo hemos traído a la tierra simplificándolo con pechugas de pollo, jamón del bueno y ese queso que chorrea al cortarlo.
Lo que empezó siendo un plato de alta cocina en el siglo XIX, ha terminado siendo el recurso favorito de cualquier madre porque, seamos sinceros, a ver quién es el guapo que le dice que no a un empanado bien crujiente con sorpresa dentro.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Es normal que te preguntes si el queso se va a salir todo en la sartén y te va a montar un lío con el aceite. El truco para que esto no pase es no pasarse de frenada con el relleno; deja siempre un margen en los bordes de la pechuga y cierra bien con un par de palillos. Si además haces un empanado doble, pasando el pollo por huevo y pan rallado dos veces, creas una coraza que ni el queso más fundente consigue atravesar.
Muchos nos escribís preguntando si vale cualquier tipo de jamón para el relleno. Hombre, el jamón serrano le da un punto de sal muy rico, pero si quieres algo más suave para los críos, el jamón cocido de toda la vida funciona igual de bien. Lo importante es que esté bien picado o cortado fino para que no te cueste cerrar la pechuga y no se te desmonte el invento al primer bocado.
Otra duda clásica es si quedarán crudas por dentro al ser tan gorditas. Aquí la clave es el fuego. Si lo pones a tope, se te quemará el pan rallado y el pollo parecerá un sushi de carne. Tienes que freírlas a fuego medio para que el calor llegue al centro, funda el queso y cocine el pollo sin prisas. Si ves que son muy grandes, dales un golpe de calor al final o aplástalas un poco antes de rellenarlas para que sean más finas.
Por último, hay quien quiere saber si se pueden dejar preparadas en la nevera. Pues claro, de hecho, si las dejas empanadas unas horas en el frigo, el rebozado se asienta mejor y luego en la sartén quedan más compactas. Eso sí, no les eches la sal hasta el último momento para que el pollo no suelte agua y te fastidie el crujiente.
Última revisión: 23 enero 2026
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