Para 4
4.5€/pers.
200kcal/100g
Ingredientes
- 2 botes de garbanzos cocidos (400 g de garbanzos por bote)
- 2 latas de ventresca de Bonito del Norte (2x120 g)
- 100 ml. de aceite de oliva virgen extra
- El zumo de una lima
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce de La Vera
- Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
- 1 lata de pimientos del piquillo
- 1/2 cebolla y 1/2 pimiento verde
- 1/2 cucharada de cebollino picado fresco
Una buena ensalada de legumbres no tiene por qué quedarse en cuatro garbanzos fríos mezclados con cualquier lata abierta a última hora. Con un bote decente, una ventresca de bonito del norte rica y un aliño bien medido, sale un plato fresco, completo y con bastante más gracia de la que parece sobre el papel. Esta ensalada de garbanzos y ventresca de Bonito del Norte va justo por ahí: pocos ingredientes, pero bien escogidos.
La clave está en no tratar los garbanzos como simple relleno. Los lavamos, los escurrimos bien y les damos un golpe rápido de sartén con los pimientos del piquillo para que pierdan ese punto de conserva y cojan más sabor. Después entran la cebolla, el pimiento verde, el cebollino y una vinagreta sencilla con lima, aceite de oliva virgen extra y pimentón dulce de La Vera.
Si os gustan este tipo de platos para comer bien sin complicaros, también van en la misma línea la ensalada de garbanzos con bacalao, la ensalada campera o el empedrat, otra ensalada de legumbre con bacalao que aguanta de maravilla el formato de comida fresca, saciante y de las que se pueden dejar medio preparadas.
Aquí la ventresca se añade al final, sin machacarla ni mezclarla como si fuese atún desmigado. Merece la pena dejar sus lascas enteras, bien visibles, porque es la parte más jugosa y delicada del bonito. El resultado es una ensalada de verano, sí, pero también un plato único apañadísimo para cualquier día en el que apetezca comer legumbre sin meterse en guisos.
Receta casera de ensalada de garbanzos y ventresca de Bonito del Norte

Preparación paso a paso
- Escurrimos los garbanzos cocidos en un colador y los lavamos bajo el grifo con agua fría. Es normal que salga algo de espuma al principio, así que los movemos con suavidad hasta que el agua salga limpia. Los dejamos escurriendo unos minutos para que no agüen la ensalada.
- Cortamos los pimientos del piquillo en tiras. Ponemos una sartén al fuego con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y los salteamos un minuto, lo justo para que cojan temperatura y suelten aroma.
- Añadimos los garbanzos bien escurridos a la sartén y mezclamos con cuidado con los piquillos. No queremos freírlos ni secarlos, solo darles un golpe de calor durante un par de minutos. Salpimentamos ligeramente, retiramos del fuego y dejamos que se templen.
- Mientras tanto, picamos la cebolla y el pimiento verde en trocitos pequeños. Cuanto más fino quede el corte, mejor se reparte después en cada bocado. Picamos también el cebollino fresco.
- Pasamos los garbanzos con los piquillos a una fuente amplia. Añadimos la cebolla, el pimiento verde y el cebollino. Mezclamos con suavidad para no romper los garbanzos.
- Preparamos la vinagreta en un cuenco. Echamos el zumo de lima, una pizca de sal, pimienta negra recién molida, el pimentón dulce de La Vera y el resto del aceite de oliva virgen extra. Batimos con un tenedor hasta que quede un aliño bien ligado.
- Vertemos la vinagreta sobre la ensalada y removemos con mimo. Probamos el punto de sal y ajustamos si hace falta. Conviene no pasarse, porque la ventresca ya aporta su propio punto sabroso.
- Escurrimos la ventresca de bonito del norte con cuidado y separamos las lascas grandes. Repartimos la ensalada en platos o la dejamos en una fuente y colocamos la ventresca por encima, sin aplastarla.
- Terminamos con un poco más de cebollino picado y, si nos gusta, una pizca muy ligera de pimentón por encima. La servimos fría o templada, aunque a mí me gusta más después de un rato en la nevera, cuando el aliño ya se ha asentado.







Consejos para una ensalada de garbanzos y ventresca de Bonito del Norte de rechupete
- Elegid garbanzos cocidos de calidad. En una receta tan sencilla se nota mucho. Mejor un garbanzo entero, mantecoso y con buen tamaño que uno harinoso o roto.
- No os saltéis el lavado de los garbanzos. Quitar el líquido de conservación ayuda a que la ensalada quede más limpia de sabor y con mejor textura.
- El salteado debe ser corto. Los garbanzos ya están cocidos, así que solo buscamos templarlos con los piquillos, no cocinarlos de nuevo hasta que se abran o se resequen.
- La ventresca va al final. Si la mezclamos demasiado, se rompe y pierde presencia. Lo suyo es dejar las lascas bonitas encima, como remate del plato.
- La lima puede cambiarse por limón o vinagre suave. La lima le da un punto fresco muy agradable, pero un buen vinagre de Jerez también queda de maravilla con garbanzos, piquillos y bonito.
- Si queréis usar ventresca fresca, tratadla como otra receta. Doradla a la plancha con un poco de aceite, ajo y perejil, unos minutos por cada lado según el grosor, y servidla templada sobre la ensalada. No conviene resolverla “en menos de un minuto” si la pieza es gruesa.
- Para conservar las sobras, mejor poco tiempo. Guardad la ensalada en un recipiente cerrado, en la nevera, y consumidla preferiblemente en 24-48 horas. Si podéis, reservad la ventresca aparte y añadidla al servir.
Curiosidades de rechupete
La ventresca es una de las partes más apreciadas del bonito porque corresponde a la zona del vientre. Tiene más grasa infiltrada, una textura más melosa y unas lascas más delicadas que otras partes del pescado. Por eso funciona tan bien en recetas frías, donde no hay salsas potentes ni cocciones largas que tapen su sabor.
El bonito del norte tiene una relación muy fuerte con la cocina del Cantábrico. En conserva, en marmitako, a la parrilla o en empanada, es uno de esos productos que en verano aparece en muchas mesas casi sin pedir permiso. En Burela, por ejemplo, la fiesta del bonito es una cita gastronómica muy conocida y gira alrededor de este pescado preparado de varias maneras.
Las ensaladas de legumbres son una forma estupenda de sacar los garbanzos del terreno del cocido, el potaje o el guiso de invierno. Cuando se combinan con verduras crujientes, buen aceite y una conserva de calidad, se convierten en un plato fresco, rápido y bastante completo, sin perder ese punto de comida de verdad que tienen las legumbres.
Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
A veces da pereza abrir un bote y ponerse a lavarlo, pero en esta receta se nota bastante si hay que enjuagar los garbanzos cocidos. Sí, conviene hacerlo. Les quitamos el sabor del líquido de conservación y conseguimos una ensalada más fina y más agradable.
Puede pasar que la ensalada quede algo plana si el aliño se queda corto, así que el punto importante está en cómo equilibrar la vinagreta. La lima aporta acidez, el aceite redondea, el pimentón da aroma y la sal levanta el conjunto. Mejor aliñar, probar y corregir que echarlo todo a ciegas.
En esta receta se puede servir fría, pero también queda muy bien si los garbanzos están templados. Ese contraste con la ventresca y las verduras picadas funciona muy bien, sobre todo si no queremos una ensalada recién salida de la nevera.
Si usáis ventresca en conserva, merece la pena fijarse en qué tipo de ventresca comprar. Una buena conserva en aceite de oliva, con lascas enteras y textura jugosa, cambia por completo el resultado. No hace falta comprar la más cara de la tienda, pero sí evitar latas muy pobres si queremos que el plato tenga gracia.
La ensalada admite añadidos sin problema, aunque conviene no convertirla en un cajón desastre. Le van bien huevo cocido, aceitunas, cebolleta o incluso un poco de calabacín crudo cortado fino. Lo importante es que no tapen la ventresca ni conviertan el aliño en una mezcla pesada.
Última revisión: 26 mayo 2026
Hemos trabajado 2 horas y 10 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
20 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
Categorías: Recetas con garbanzos Recetas con pocos ingredientes Recetas de bonito Recetas de ensaladas Recetas de ensaladas de legumbres Recetas de ensaladas gourmet Recetas de legumbres y guisos Recetas de pescado y marisco Recetas fáciles y rápidas Recetas para la cena





Gracias por facilitarnos la buena mesa Alfonso. Estaba riquísima esta ensalada de garbanzos. Un lujo y comida sana, sana. Mariana.