RSS de noticias de cultura/libros http://www.abc.es Noticias y actualidad sobre libros. Toda la información de Cultura. Noticias, vídeos, galerías de fotos y mucho más en ABC.es es-ES Fri, 25 Sep 2026 14:49:06 +0200 https://www.abc.es/cultura/libros/premio-goncourt-retira-novela-acusada-haber-escrita-20260925141654-nt.html El premio Goncourt retira de su selección una novela sospechosa de haber sido escrita con IA https://www.abc.es/cultura/libros/premio-goncourt-retira-novela-acusada-haber-escrita-20260925141654-nt.html Los organizadores del premio literario francés más importante, el premio Goncourt, han anunciado este viernes que han retirado de la lista preliminar una novela muy elogiada del escritor canadiense-haitiano Thelyson Orelien, tras las acusaciones vertidas en internet de que el libro había sido escrito en gran parte por inteligencia artificial .Esta decisión, según explica en un comunicado la Academia Goncourt, se basa en «las conclusiones convergentes de varios investigadores y periodistas de renombre que destacan que 'C'était ça ou mourir' (...) es con toda probabilidad en gran medida producto de la Inteligencia Artificial». Con la retirada de la obra, los organizadores pretenden «preservar la integridad del premio Goncourt y de la propia Academia, cuyo papel fundamental es promover y honrar la literatura escrita por mujeres y hombres ». Según añaden, su objetivo es enviar « un mensaje claro »: «No respaldamos ni aprobamos de ninguna manera la creación de textos generados con la ayuda de la IA». El novelista, de 38 años, negó esta semana haber utilizado inteligencia artificial para escribir partes de su libro 'Es eso, o morir'. La obra había recibido elogios encendidos por parte de la crítica literaria en Francia. Había vendido más de 35.000 ejemplares y estaba bien posicionada de cara a la temporada de premios.La controversia empezó desde el lunes por la tarde con una publicación en las redes sociales de la cuenta anónima 'Balance ton Claude' (Denuncia a tu Claude). «¿Habéis oído hablar de esta novela? Es el 'fenómeno de la rentrée literaria'. (…) Pero, según Pangram, ha sido escrita de manera casi integral a través de IA», denunciaron en X los internautas detrás de ese pseudónimo, creado en junio y que hasta finales de la semana pasada apenas contaba con 92 seguidores en la plataforma propiedad de Elon Musk.«Siempre me ha apasionado la creación y la escritura. No veo por qué motivo recurriría a una máquina», dijo al diario progresista 'Libération'. «Se puede cuestionar mi estilo, pero ponerme en tela de juicio por un supuesto uso de la inteligencia artificial no tiene nada que ver con la crítica literaria», añadió el autor de la obra que había sido preseleccionada entre las 16 finalistas del Goncourt.La Academia publicará su segunda lista el 6 de octubre de 2026. Fri, 25 Sep 2026 14:49:06 +0200 EFE El escritor Thelyson Orelien El escritor Thelyson Orelien ABC https://www.abc.es/cultura/libros/antonio-rubio-carmen-queralt-ganan-premio-nacional-20260924144039-nt.html Antonio Rubio y Carmen Queralt ganan el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por 'Divertimentos: juegos poéticos' https://www.abc.es/cultura/libros/antonio-rubio-carmen-queralt-ganan-premio-nacional-20260924144039-nt.html Antonio Rubio y Carmen Queralt han sido galardonados con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2026 por 'Divertimentos: juegos poéticos', publicado por Kalandraka. El Ministerio de Cultura ha dado a conocer este jueves el fallo del jurado, que ha destacado la capacidad del libro para convertir la poesía en un territorio de juego y experimentación. El galardón está dotado con 30.000 euros.Escrito por Rubio e ilustrado por Queralt, la obra reúne un amplio repertorio de formas y juegos literarios que van desde los 'limericks' y los trabalenguas hasta los caligramas, romancillos, haikus y poemas visuales. Para el jurado, la obra despliega «un deslumbrante muestrario poético» en el que la palabra se convierte en un espacio para descubrir, jugar y experimentar, al tiempo que explora las posibilidades sonoras y gráficas del lenguaje.El jurado ha subrayado que cada composición plantea «un desafío ingenioso para el oído y la imaginación» y celebra «la creatividad verbal, la musicalidad y el humor». A ese juego con las palabras se suman las ilustraciones de Carmen Queralt, que completan el universo del libro con una galería de animales, vegetales y seres fantásticos.Una forma de incorporar la poesíaLa aportación de la ilustradora, según el fallo, imprime dinamismo a esta «variopinta comparsa» y potencia la dimensión lúdica de los poemas, multiplicando las resonancias de cada verso. La combinación entre texto e imagen constituye así uno de los elementos centrales de una obra concebida alrededor de las posibilidades creativas del lenguaje.El jurado también ha reivindicado la particular mirada de Antonio Rubio, maestro y poeta nacido en El Puente del Arzobispo (Toledo) en 1953. «Con su capacidad personal de mirar el mundo con un espíritu siempre nuevo», señala el fallo, Rubio consigue «una comunión perfecta con el lector más joven porque él, como ellos, es un niño entre niños».Rubio es autor de numerosos libros de literatura infantil, entre ellos la colección 'De la cuna a la luna', así como 'Aurelio', 'Colores', 'Números', 'La mierlita', 'El pollito de la avellaneda', 'Almanaque musical', 'Las alas del AVEcedario' y '7 Llaves de cuento'. También dirige la colección de poesía 'Trece Lunas de Faktoría K'.Carmen Queralt, nacida en Madrid en 1952, es ilustradora y diseñadora. Comenzó su trayectoria profesional en los años noventa y se formó en dibujo clásico, ilustración y diseño en la Escuela BAT. A lo largo de su carrera ha colaborado con distintas editoriales y publicaciones especializadas, entre ellas la revista Cavall Fort, y ha ilustrado títulos como 'El mundo al que vienes', 'El monstruo y la biblioteca' y 'Mira, mira'. Rubio y Queralt toman así el relevo de la escritora Leire Bilbao , ganadora del premio en 2025, y se incorporan a una nómina de autores reconocidos con este galardón en la que figuran Rafael Salmerón, Beatriz Giménez de Ory, Raimon Portell i Rifà, Juan Kruz Igerabide y Ledicia Costas. Thu, 24 Sep 2026 14:40:39 +0200 KALANDRAKA La ilustradora Carmen Queralt y el escritor Antonio Rubio, autores de 'Divertimentos. Juegos poéticos' La ilustradora Carmen Queralt y el escritor Antonio Rubio, autores de 'Divertimentos. Juegos poéticos' ABC https://www.abc.es/cultura/libros/escandalo-literario-francia-acusan-autor-revelacion-thelyson-20260924110726-nt.html ¿Un posible premio Goncourt escrito con IA? https://www.abc.es/cultura/libros/escandalo-literario-francia-acusan-autor-revelacion-thelyson-20260924110726-nt.html Había recibido elogios encendidos por parte de la crítica literaria en Francia. Había vendido más de 35.000 ejemplares y estaba bien posicionada de cara a la temporada de premios. El 'storytelling' exitoso de la novela 'C'était ça ou mourir' ('Era esto o morir') de Thélyson Orélien se ha visto truncado esta semana a causa de una publicación anónima en las redes sociales : acusan al autor de haber escrito la obra con inteligencia artificial generativa . Unas acusaciones negadas por el escritor, de 38 años, que huyó de Haití en 2010 para refugiarse en la parte francófona de Canadá.La controversia empezó desde el lunes por la tarde con una publicación en las redes sociales de la cuenta anónima 'Balance ton Claude' (Denuncia a tu Claude). «¿Habéis oído hablar de esta novela? Es el 'fenómeno de la rentrée literaria'. (…) Pero, según Pangram, ha sido escrita de manera casi integral a través de IA», denunciaron en X los internautas detrás de ese pseudónimo, creado en junio y que hasta finales de la semana pasada apenas contaba con 92 seguidores en la plataforma propiedad de Elon Musk.Ese mensaje se hizo viral y fue visto más de cuatro millones de veces. Ha puesto en duda los méritos literarios de esta obra, preseleccionada entre las 16 finalistas del Goncourt, galardón más prestigioso de la literatura francesa. La publicación de la denuncia en X coincidió con la entrega el lunes del premio Fnac al escritor haitiano y canadiense. «No veo por qué motivo recurriría a una máquina»¿El autor de la aclamada novela ha sido pillado después de que editores y críticos no se dieran cuenta del uso omnipresente de la IA? ¿O en realidad se trata de un error de Pangram, que ha dejado al escritor injustamente bajo el estigma de la sospecha ? Los expertos consideran este programa como uno de los más precisos a la hora de determinar si un texto ha sido elaborado con IA. Pero no resulta infalible y a veces se equivoca, sobre todo cuando se trata de pasajes en un idioma distinto del inglés.Orélien, con la doble nacionalidad haitiana y canadiense, ha negado haber recurrido a la IA para redactar el libro, que «empecé a escribir en 2017». «Siempre me ha apasionado la creación y la escritura. No veo por qué motivo recurriría a una máquina», dijo al diario progresista 'Libération'. «Se puede cuestionar mi estilo, pero ponerme en tela de juicio por un supuesto uso de la inteligencia artificial no tiene nada que ver con la crítica literaria», añadió. Además, el autor, que ha recibido el apoyo de su editorial francesa (Grasset) y de la quebequesa (Boréal), prepara una serie de pruebas para demostrar la autoría humana de la novela, según explicó.Sus afirmaciones se vieron reforzadas por una comprobación hecha por la Agencia France-Presse. Según el sistema de verificación de IA de esta agencia de prensa, « hay una probabilidad elevada» de que la polémica novela «haya sido escrita por un humano». Otros programas con una función parecida se contradicen a la hora de determinar si la ha redactado una persona o una máquina.¿Una denuncia intencionada?Publicada en marzo en Quebec -donde reside el autor desde hace más de una década- y a finales de agosto en Francia, 'C'était ça ou mourir' es la primera novela de Orélien, quien había escrito antes varios libros de poesía y un ensayo. Cuenta la historia de un inmigrante haitiano y su periplo por buena parte del continente americano hasta llegar a Estados Unidos, donde lo detienen los agentes del ICE (policía migratoria). Su estilo destaca por la influencia de los dialectos caribeños, así como las repeticiones propias de un francés hablado . Según el escritor, «ese programa está acostumbrado a tradiciones literarias francesas y a autores clásicos», lo que explicaría, según él, que piense que su libro ha sido redactado por la IA.Además del posible uso de la inteligencia artificial y los límites de los programas de verificación, esta polémica también resulta compleja por las intenciones de la cuenta anónima que la destapó. Se desconoce quién está detrás de ese usuario. Y este libro es uno de los últimos que editó en Grasset Olivier Nora, un reputado editor cuyo despido en abril por el empresario Vincent Bolloré -conocido en Francia por sus afinidades con la derecha radical- había generado un gran revuelo.En unos mensajes de texto que enviaron a la emisora France Culture, los responsables de 'Balance ton Claude' aseguraron estar «preocupados de que la IA invada nuestras pantallas y nuestros libros» . Y aseguraron que quieren «evitar un mundo en el que las producciones de texto con IA sustituyan las creaciones humanas y desincentiven la escritura y el esfuerzo intelectual». Thu, 24 Sep 2026 11:21:45 +0200 AFP El escritor canadiense Thélyson Orélien El escritor canadiense Thélyson Orélien Enric Bonet https://www.abc.es/cultura/libros/despues-domingos-20260921083856-nt.html Después de 'Los Domingos' https://www.abc.es/cultura/libros/despues-domingos-20260921083856-nt.html Hay películas que se agotan enseguida, a pocos minutos de abandonar la sala, y hay otras que se expanden, que piden conversación y que permanecen en el pensamiento del espectador. 'Los Domingos', de Alauda Ruiz de Azúa , es de estas últimas. Concha de Oro en San Sebastián, triunfadora en los Goya y con más de setecientos mil espectadores, su mayor logro fue el debate que sembró sobre el tratamiento de la fe, la familia y la adolescencia en la ficción. El libro Después de «Los Domingos» (EUNSA, 2026), recoge esta conversación.A través de cuatro estudios que utilizan la película como base, el libro trasciende la cinta y aporta un valor añadido. Lourdes Esqueda , profesora de Cultura Visual en la Universidad de Navarra, propone un retrato generacional. Sitúa a Ruiz de Azúa en el llamado Nuevo Cine Español, junto a Carla Simón, Pilar Palomero o Celia Rico : cineastas nacidas entre los setenta y los noventa, formadas en la crisis, con una voz firme, sin miedo a la censura, y que filman la realidad a través de la ambigüedad de lo cotidiano, sin caer en el cine de tesis. Esqueda, siguiendo el trabajo de la cineasta —'Cinco lobitos', 'Querer' y 'Los Domingos'—, reconoce tres constantes: una documentación casi periodística, la obsesión por lo que une o rompe a una familia y un respeto ontológico hacia la realidad y hacia el espectador. Profundiza en su análisis de la película relacionándola con ideas filosóficas como, por ejemplo, la de Martin Buber, con esa mirada desde el «yo-tú»: sin reducir al otro a un objeto.Armando Pego , doctor en Filología Hispánica por la Complutense, propone una lectura psicoanalítica que se aparta del concepto del mencionado «giro católico». Lo que se muestra en pantalla supone el regreso de lo reprimido: familia y fe —que la generación «posmoderna» creía enterradas— vuelven cargadas de afecto y de ansiedad. Su análisis de los personajes de Iñaki y de la tía Maite es de lo más interesante del volumen. Ni villano ni santa: dos hermanos con un duelo sin cerrar por la madre de Ainara, atrapados en un silencio que la vocación de la joven hace estallar. Pego lee la película como una tragedia otoñal, donde todos pagan un precio, y concluye afirmando que la psicología puede «abrir un itinerario hacia lo espiritual» sin llegar a agotarlo.Esa puerta la cruza Lucas Buch , profesor de Antropología Teológica en la Universidad de Navarra, al examinar la vocación de Ainara y el acompañamiento del padre Txema y de la madre Isabel. Distingue sus anhelos de las heridas y advierte contra la tentación de reducirla a sus carencias. Señala también lo que la cinta omite: apenas hay comunidad cristiana, oración ni sacramentos. Sus preguntas más incómodas se dirigen a los adultos: respetan la libertad de la joven, pero ¿le ofrecen la confianza incondicional que necesitaba? Es una reflexión valiosa para quien acompaña a jóvenes, sea en un aula, una parroquia o un salón.Gema Pérez Herrera , profesora de Historia en la Universidad de Valladolid, cierra el círculo con una panorámica que va de 'Sirat' a 'Don't Look Up', de la Juana de Arco de Dreyer a la de Besson, de 'Materialistas' a 'El reino de Dios'. Su tesis: la pregunta por Dios no ha desaparecido del cine, se ha desplazado hacia lo humano. El amor, el sufrimiento o la muerte son grietas por las que asoma el misterio. Repasa la tradición anticlerical del cine español y reconoce en 'Los Domingos' un punto de inflexión donde no elude la polémica: dedica páginas al discurso de la directora en los premios Forqué y a la dificultad de abordar estos temas fuera del canon dominante.Lucas Buch, Lourdes Esqueda, Armando, Gema Pérez HerreraLos autores no siempre piensan lo mismo, se citan y se matizan, y todos escriben con la prudencia de quien sabe que la película es más grande que cualquier interpretación. Ninguno pretende cerrar el debate; los cuatro lo alimentan. En esa variedad, y no en la coincidencia, el libro gana. Sería un error, por tanto, tomar «Después de «Los Domingos»» por un mero resumen o un libro para cinéfilos. Es el análisis de una mirada, la de una generación de directoras que ha decidido escuchar antes de sentenciar; de una época, la nuestra, que llamamos postsecular sin saber muy bien qué significa; y de una sociedad que descubre, entre el pudor y la curiosidad, que hay preguntas que siguen pendientes. Quien haya visto la película encontrará aquí buena compañía para seguir dándole vueltas. Y quien no, una excelente razón para hacerlo.Ficha«Después de 'Los Domingos'»Lucas Buch (ed.), Lourdes Esqueda Verano, Armando Pego Puigbó y Gema Pérez HerreraEUNSA, 2026236 páginasDisponible en EUNSA Thu, 24 Sep 2026 11:06:43 +0200 https://www.abc.es/cultura/libros/luis-mario-mejor-dicho-libro-absurdamente-insufrible-20260917181355-nt.html Luis Mario, absurdamente insufrible: «Prestar atención a lo inútil también es activismo» https://www.abc.es/cultura/libros/luis-mario-mejor-dicho-libro-absurdamente-insufrible-20260917181355-nt.html A Luis Mario (Cantabria, 1992) no le gusta hacerse fotos ni que las cosas que no tengan que ver con la literatura le duren demasiado en la cabeza. La primera vez que se interrumpe no ha pasado ni un minuto de conversación. Está explicando por qué decidió que una gota de agua (una gota idéntica a todas las demás gotas) merecía ser el centro de un cuento, y a mitad de la frase se detiene en seco. «Perdona, me está costando concentrarme». Arranca de nuevo, avanza tres o cuatro ideas, y vuelve a frenar: «Perdón que me voy por las ramas».La realidad, claro, es que no se va por las ramas. A lo largo de casi una hora, Luis Mario pedirá disculpas media docena de veces por divagar, por enrollarse, por repetirse, y en todas esas ocasiones estará haciendo lo mismo que hace en 'Libro azul con mosca' (Reservoir Books), su libro de relatos: partir de algo mínimo y tirar del hilo hasta que empieza a sostener cosas que no debería poder sostener, pero lo hace. «Al desestabilizar mínimamente la lógica imperante y establecer una nueva, te das cuenta de que eso es una fisura hacia lo poético. Un hueco por el que asomarte y ver un montón de cosas más». Por ese hueco, dice, asoman de pronto ideas mucho más ambiciosas: la pesadumbre de las rutinas, el peso existencial de repetir cada día lo mismo y –matiza, porque siempre matiza– el peso existencial de no tener nada que repetir.Póngame solo la segundaTodo esto empieza varias décadas atrás, en una pescadería de barrio. Había una oferta pegada al mostrador: segunda unidad de mejillones a mitad de precio. Su abuela leyó el cartel, se acercó al dependiente y pidió, con toda naturalidad, lo único que la oferta no contemplaba.—Pues póngame solo la segunda.Luis Mario se reía siempre, hasta doblarse. Su abuela era una contadora compulsiva de chistes: él se los pedía, se los aprendía, llegó a inventarse algunos –«que Dios sabe qué malos serían»–. Fue importantísima, aclara, y sigue siéndolo. Lo que no sabía entonces es que no se reía de un chiste; se reía de una grieta. «Es ilógico en el mundo, en la realidad lógica que tenemos concebida. Pero si analizas la frase en sí, en el plano del lenguaje no hay nada ilógico. Estás abriendo una lógica nueva, perfectamente accesible. Nos reímos porque es imposible. Mientras lo leemos, es impecable».«La capacidad creadora de las palabras no se agota en la literatura: sirve a nivel filosófico y, sobre todo, político»Él tiene un nombre casero para esa sensación: cosquillas en el cerebro. Otros la llaman chispa, o brillo, o ingenio, y a él le parece que todos esos términos rodean la misma cosa sin atreverse a nombrarla. La cosa es lo poético, que no tiene nada que ver con la belleza. Atendiendo a la etimología, poético es lo que no es y acaba siendo: creación, no ornamento. Le irritó durante meses que de 'Calabobos', su anterior novela, se dijera que era «muy bruta, pero al mismo tiempo poética», como si lo segundo redimiera lo primero. «Lo bruto también puede ser poético» , zanja.Las que están más a la vistaA esas averías las llama moscas, y el término no es caprichoso. La mosca es lo que siempre está ahí, zumbando en la periferia de la vida doméstica, sin que nadie se pare a preguntarse qué hace ahí. También es, en la pintura flamenca, ese insecto hiperrealista que algunos maestros posaban sobre el lienzo: un trampantojo dentro de otro, colocado a plena vista. Cuando se le pregunta cuáles le interesa sacar a la luz, responde con tres palabras y una pausa larga: «Los más presentes. Por eso mismo nos resultan invisibles. Como nuestras propias narices: de tan presentes, hemos acabado por no verlas».Luis Mario, autor de 'Libro azul con mosca' Isabel PermuySituar la avería en un escenario inverosímil sería hacer trampa, porque la rareza se justificaría sola. De ahí se deriva su idea más aprovechable: que el humor y el terror son el mismo animal. Los dos nacen de un quiebro en la lógica cotidiana, pero lo que decide el tono no es la anomalía, sino cómo reacciona quien la sufre.Luis Mario cree que la resignación es lo más humano que hay: adaptarse es un instinto, cuestionarse es un trabajo agotador. «En los cuentos la disrupción es una gota que se repite», dice. «En el mundo real son cosas muchísimo más graves. Y también las aceptamos sin más. Y no deberíamos».Cambiar la palabra antes que el mundoSu razonamiento tiene forma de inversión. Cuando la ciencia descubre algo, lo primero que hace es ponerle nombre, obligar al lenguaje a alcanzarlo. ¿Y si el movimiento pudiera hacerse al revés: descubrir en el lenguaje algo que todavía no tiene réplica física, no porque sea imposible, sino porque aún no hemos sabido fabricarlo? «La capacidad creadora de las palabras no se agota en la literatura: sirve a nivel filosófico y, sobre todo, político», declara.Aquí aparece su última obsesión, Mark Fisher , y con ella la idea de que hay palabras que hay que cambiar antes de poder cambiar lo que designan. «Mientras la palabra 'riqueza' siga teniendo un reflejo económico, todo ser humano va a querer acceder a ella. El problema es que esa riqueza significa algo económico».Aplica el mismo cuchillo a democracia, que en sus palabras es «un término que en España designa hoy un sistema de partidos donde se vota una lista y no a una persona », y que sigue reclamando la herencia de Atenas. De ahí llega, casi por gravedad, a la defensa más combativa de su discurso: «Si al capitalismo le interesa que todo sea útil y productivo, detenerse a mirar una gota que cae es literalmente un sabotaje. Prestar atención a lo inútil es activismo en sí mismo», afirma. Aun así, sostiene que escribiría igual sin publicar: que se sentaría de todos modos a pensar durante días en una gota repetida, porque el acto de fijarse le produce un placer que no necesita destinatario.El envésEse placer tiene un reverso. Luis Mario tiene un trastorno obsesivo-compulsivo diagnosticado desde la adolescencia. De los que no se manifiestan en las manos, sino en la cabeza: rituales mentales, bucles de pensamiento, la misma idea dando vueltas durante horas. Lo llamativo es a qué se aplica esa maquinaria, al detalle más nimio y carente de importancia del mundo. La misma atención microscópica que produce los cuentos es la que, fuera de la página, le resulta insoportable.«Pero ningún trastorno es agradable. Preferiría mil veces no medicarme, ni ir a terapia, ni nada de eso»«En la literatura me fascina. Puedo pasarme días dándole forma a un cuento y no existe nada más. En el día a día, con una tontería sin importancia, es horrible». De su época en publicidad recuerda horas en la ducha, en el trabajo, paseando, buscando una sola frase. Con los amigos sigue jugando a cruzar nombres de famosos con animales, y aguanta el juego una tarde entera: 'Federico García Laorca', 'Eric Placton'. Cuando la obsesión tiene forma de juego, es fascinante. Cuando no la tiene, es una enfermedad. «Desde fuera es facilísimo idealizarlo», dice. «Pero ningún trastorno es agradable. Preferiría mil veces no medicarme, ni ir a terapia, ni nada de eso».Absurdamente insufrible 'Calabobos', con su literatura rural y su oralidad, recibió un aplauso casi unánime. Aquello, lejos de tranquilizarle, terminó por inquietarle. «Si hay unanimidad, significa que eso no era novedoso, que ya se había hecho», razona, y admite que el camino se lo habían dejado abierto: «Andrea Abreu ya había puesto las cosas fáciles». La buena acogida, sospechó, no medía su acierto sino su docilidad.Luis Mario, autor de 'Libro azul con mosca''Libro azul con mosca', en cambio, divide. Hay lectores que adoraron 'Calabobos' y aquí no encuentran por dónde entrar. Google lo clasifica, con esa frialdad suya, como ficción absurda, etiquetas que se quedan a menudo en la pirueta técnica sin llegar a la melancolía que sostiene el libro por debajo. Y alguien, en algún sitio, escribió que era 'absurdamente insufrible'. «Es lo mejor que han dicho del libro. Quería proponerle a la editorial que lo pusiera en la faja».El problema está en intentar decidir qué parte del libro es real y cuál pertenece al juego. «No se trata de que haya una realidad y otra ficticia. Los trampantojos pueden ser una realidad perfectamente válida. A través de ellos puedes llegar a algo que no existía y que ahora existe».Que es, otra vez, su definición de lo poético: lo que no es y acaba siendo. Afuera siguen goteando los grifos, sigue habiendo una última patata en campos llenos de patatas y sigue habiendo ofertas de dos por uno en el mostrador de una pescadería. Nada de eso ha cambiado. Lo único que propone este libro es que durante un rato seamos capaces de verlo. Como la nariz. Wed, 23 Sep 2026 18:13:56 +0200 Isabel Permuy Luis Mario, autor de 'Libro azul con mosca' Luis Mario, autor de 'Libro azul con mosca' Carmen Burné https://www.abc.es/cultura/libros/ultima-estacion-tolstoi-huida-desato-primer-circo-20260915191241-nt.html La última estación de Tolstói: la huida que desató el primer circo mediático https://www.abc.es/cultura/libros/ultima-estacion-tolstoi-huida-desato-primer-circo-20260915191241-nt.html Era la madrugada del 27 al 28 de octubre de 1910 cuando uno de los maestros de la palabra escrita, León Tolstói , se dio a la fuga en la gélida Rusia. Abandonó su finca de Yásnaya Poliana como respuesta al cansancio de la vida señorial, la necesidad de autonomía y años de discusiones intensas sobre su testamento con su mujer , Sofía Behrs . Así, fue en la remota estación de tren de Astápovo donde el escritor respiró su último aliento. Alberto Cavallari detalla minuciosamente este suceso histórico en un ensayo narrativo: 'La fuga de Tolstói' (Rosita y Amparo Editores), reeditado este verano.El periodista y novelista italiano, que fue director de 'Corriere della sera' y corresponsal en París, lo describe así: «La huida de la muerte, la huida entendida como rebeldía, la huida entendida como libertad. Interesaba saber cómo huyó Tolstói, no cómo murió». Por eso mismo, Cavallari quiso analizarlo no solo como una especie de biografía histórica, sino como el primer gran circo mediático moderno de la historia. Inspirado en los diarios y cartas del autor de 'Anna Karenina', testimonios y narraciones preexistentes, Cavallari desarma, en apenas 120 páginas, la figura del mito o 'santo', debido a su transformación espiritual en sus últimos años. El motor de la fuga no fue un arrebato repentino, sino el desenlace de una tormenta familiar que llevaba años gestándose, pues las continuas y numerosas discusiones hicieron mella en el matrimonio. «En los cuarenta y ocho años de matrimonio lo había amado con pasión, lo había detestado, había sido generosa y despótica; pero todavía lo quería, y le imponía su amor obsesivo hasta acosarlo». En sus últimos años, el escritor abandonó los lujos y se dio a la vida austera en el campo, en su casa de Yásnaia Poliana . La intención de deshacerse de sus bienes chocó fuertemente con Sofía, que lo impidió, ya que esto representaba la ruina económica de la familia y el despojo del legado de sus hijos.Además, su mujer tenía una mala costumbre de cotillear sus escritos: «Últimamente tenía tres: uno oficial, uno secreto, que escondí en las botas para que mi mujer no lo leyese, y uno desordenado en cuadernos y hojas sueltas». La tensión había alcanzado un punto de no retorno debido a la decisión del escritor de renunciar a los derechos de autor de sus grandes obras para cederlos al dominio público, con lo que hizo su testament o en Crimea a escondidas de Sofía . Solo les quedaría la casa, el terreno y los derechos de la producción previa a 1881 aunque, un mes antes de fugarse, le dio a dos de sus hijos unos diarios secretos que escondía en el forro de la chaqueta.Una noche, descubrió a su mujer fisgoneando entre sus papeles en su estudio y leyendo su diario secreto. Esa fue la gota que colmó el vaso, la decisión ya estaba tomada. Le escribió una carta: «Se me ha hecho insoportable mi situación, la de un hombre que tiene conciencia de lo que le pesa la vida [de los ricos entre los miserables…] y sin embargo sigue viviendo en estas criminales condiciones de lujo insensato en medio de la miseria de todos los que le rodean».El fallecimiento de Tolstói, en la portada del ABC de 1910 ABCSu aventura implicó a su médico, que le acompañó, Dusán Makovicki , y a su hija Sasha , quien se unió más tarde. En su trayecto ferroviario, cayó enfermo de neumonía, con lo que tuvo que parar y descansar en la estación de tren de Astápovo , pero su recuperación no llegó. La noticia de la huida del famoso escritor ruso se filtró casi de inmediato. Periodistas de todo el mundo, fotógrafos y telegrafistas viajaron hasta la remota estación para cubrir la agonía de Tolstói hora a hora. Fue uno de los primeros eventos mediáticos globales de la historia moderna.Allí, el escritor de 'Guerra y paz' murió el 7 de noviembre de 1910 . Cavallari reconstruye con maestría cómo este remoto punto ferroviario se convirtió de la noche a la mañana en el centro del mundo. «Vinieron todos a verlo morir; vinieron los hijos, los médicos famosos, los representantes del gobierno, los amigos tolstoianos, los sacerdotes para reconciliarlo con la Iglesia, los periodistas para describir el acontecimiento. Vino incluso Sofía en un tren especial, pero la familia decidió que no viese a su marido por consejo de los médicos; él supo que estaba y no la hizo llamar».La gran paradoja del ensayo de Cavallari radica en la ironía final del destino de su protagonista . Tolstói emprendió el viaje más solitario de su vida con el fin de escapar de la fama y de los materialismos, y terminó pasando sus últimos días rodeado de flashes, protagonizando el primer acoso mediático global de la era contemporánea. Mon, 21 Sep 2026 19:14:15 +0200 ABC El célebre escritor León Tolstói El célebre escritor León Tolstói Reyes Silva https://www.abc.es/cultura/libros/eduard-sola-guionista-pesar-humano-lamentable-20260920011337-nt.html Eduard Sola, guionista: «Muy a mi pesar, el ser humano es lamentable» https://www.abc.es/cultura/libros/eduard-sola-guionista-pesar-humano-lamentable-20260920011337-nt.html Hubo un momento en que Eduard Sola (1989) parecía firmarlo todo en el audiovisual español: 'Querer', 'Casa en llamas', 'La virgen roja'... Era 2024. Desde entonces vive y trabaja mejor, no menos. Ahora publica 'El nido' (Ediciones B), su primera novela, donde se vuelve a meter en su lío favorito: la familia. «Ha sido sin querer», insiste...—Entonces, ¿cómo ha acabado usted escribiendo una novela?—Yo ya había empezado a escribir alguna, pero como siempre me despisto nunca las termino. Me pasa una cosa: tengo una profesión con la que me gano la vida y que me encanta, que es escribir guiones. El espacio para escribir una novela siempre se me había quedado relegado a una cosa de hobby. Pero Ana María Caballero [editora de Ediciones B] me propuso esto y yo, tonto de mí, le dije que sí. Lo peor fue que fijamos una fecha concreta de entrega. Esa fue mi condena, pero también la salvación. —¿La 'deadline' es la mejor musa?—Sin lugar a dudas. Y pasa con todo: con el trabajo y con la vida. —O sea, que es un escritor disciplinado.—Mucho. Yo no espero a que la inspiración me alcance, yo me levanto, llevo a mis hijos al colegio y cuando vuelvo empiezo a trabajar. Tengo una jornada laboral como cualquier otra. Y cuando termina la jornada laboral, se ha acabado. Este método de trabajo continuado es lo que me ha permitido dedicarme a lo que me dedico. No sé si tengo talento, si escribo bien o no, lo que sí sé es que en la industria celebran mi profesionalidad. Celebran que te hayan encargado un guion para un día y ese día entregues el guion. No hay más secreto que ese.—Si la industria lo celebra será porque no pasa tanto.—Hay infinitos profesionales, hay infinita gente que lo hace bien, pero es muy fácil estar perdido cuando te encargan una historia, que te entren las dudas. Si me contratan a mí es para que yo no tenga esas dudas. Para que entregue el guion a tiempo.—Usted es uno de los pocos guionistas españoles que conozco por el nombre. ¿Por qué?—La invisibilización de los guionistas es sistemática, y esto me preocupa en términos sociales, no solo profesionales. El mundo sería un lugar mejor si nos preocupáramos por saber quién es el autor de aquello que leemos, vemos u oímos. Es importante saber quién está detrás de las cosas, especialmente ahora, en este mundo en el que la desinformación pasa por no saber quién está detrás de las cosas que leemos. Creo que nos interesa preguntarnos: un momento, ¿esto quién me lo está contando?, ¿qué motivos tiene para contármelo?, ¿me lo tengo que creer o no me lo tengo que creer? Nos sale a cuenta a todos abonarnos al humanismo. —A los directores sí los conocemos.—La figura autoral principal de una película es la dirección: es coherente y lógico y justo, porque se dejan la vida en ello. Pero deberíamos entender que el cine es una cosa colectiva, y que el trabajo de los guionistas se nota en la obra final. Ahora cometemos el error de decir cosas como «esta es la última película de» la plataforma de turno. Pero la plataforma de turno no hace películas, contrata a gente que hace películas. —En 2024 estrenó 'Querer', 'Casa en llamas' y 'La virgen roja'. ¿Fue un antes y un después?—Fue una coincidencia, porque eran trabajos de años distintos, de momentos vitales distintos. Pero esa coincidencia lanzó un mensaje a la industria, que era: bueno, este tipo es solvente. Ahora puedo decir que no a muchas cosas, tengo que ser más selectivo, y debo serlo. Las condiciones de trabajo han mejorado, que es lo que queremos todos, y además ahora me dan más confianza. Eso le viene bien a la escritura.«Como guionista, el sesenta por ciento de mi tiempo se va en discutir, en debatir»—¿Como guionista tiene que negociar mucho?—Todo el rato. Como guionista, el sesenta por ciento de mi tiempo se va en discutir, en debatir. El productor dice una cosa, la plataforma dice otra, el director dice otra... y hay que lidiar con todos esos comentarios: ahí se va el sesenta por ciento de mi jornada laboral, y el cuarenta escribiendo. Este es un trabajo muy social, nada que ver con la imagen del señor en batín que fuma en pipa solo en su casa, mientras escribe. —¿Qué le ha exigido esta novela que no le exigen los guiones?—He sentido más presión. Yo escribo un guion y lo leen cincuenta personas, tal vez cien. Luego la película la pueden ver miles de personas, incluso millones, pero es diferente. Porque lo que llega ha pasado por dos reescrituras: la del rodaje y la del montaje. Ahí tú estás parapetado, porque es una cosa más colectiva. Los aciertos son colectivos y las cagadas son colectivas. En la novela no pasa eso, no hay trinchera. Estás ahí en medio de la batalla, vas desnudo por la calle. La frase llega directa al lector. No estoy acostumbrado a esto.—Como creador es evidente que le interesan las familias y las madres.—No ha sido nunca una estrategia: simplemente ha pasado. Pero es cierto que la madre como personaje y la familia como ecosistema me parecen de lo más interesante que existe. De la familia me interesa que está abocada a hacerlo mal, porque muy a mi pesar el ser humano es lamentable. Todos lo somos, nos miras por un agujerito y hacemos unas cosas que son ridículas. En las familias esa lamentabilidad crece de forma exponencial. —¿Y las madres?—A mí me da mucho gusto celebrar a las madres, honrarlas. Creo que es de justicia hacerlo, al menos con las de mi generación y las de generaciones anteriores: no sé qué pasará en el futuro. Y la mejor manera de celebrarlas y de ser justos con ellas es precisamente no idealizarlas, no pensar que son seres de luz, que son la divina providencia que baja a la Tierra para salvarnos a todos. Para honrarlas también hay que contar su lado oscuro, contar sus aristas.—La novela está dedicada a su madre, y está protagonizada por otra madre...—Todas las madres que escribo son mi madre y ninguna lo es. Reconozco cosas de ella en Sara [protagonista de 'El nido'], pero también en personajes como el de Montse de 'Casa en llamas' o el de Miren en 'Querer'. A la hora de escribir no podemos desprendernos de quiénes somos. Y yo soy en relación a quien me ha criado.«Me parecería un plan fantástico escribir 'Destino final 8'»—Le cito: «Cuando no eres de buena familia tienes que ser puntual a las citas si quieres sobrevivir«.—El asunto de la clase salió inconscientemente, me di cuenta en la revisión de la novela. Mi mirada del mundo es esta. Con las clases pasa como con la autoría: nos iría muy bien a todos reconocerlas. Hay un momento en el que te pones las gafas de ver el mundo en relación a la clase y ya no te lo puedes quitar.—Por cierto, ¿qué película le habría gustado escribir?—'Tres días con la familia', de Mar Coll: es una obra maestra de nuestro cine. Está escrita por Mar Coll y Valentina Viso. Pero a mí me gustan cosas muy muy dispares. Una de mis películas top es 'Hijos de los hombres', que es una grandísima adaptación. Aunque también me parecería un plan fantástico escribir 'Destino final 8'. —¿Y qué libro hubiera querido firmar?—Una novela gráfica que tiene muy poco texto: 'Aquí', de Richard McGuire. Mon, 21 Sep 2026 14:02:07 +0200 Belén Díaz Eduard Sola, caminando por la Gran Vía de Madrid Eduard Sola, caminando por la Gran Vía de Madrid Bruno Pardo Porto https://www.abc.es/cultura/libros/marta-borraz-gana-premio-tusquets-2026-novela-20260917131246-nt.html Marta Borraz gana el premio Tusquets 2026 con una novela sobre el drama del sida en los 70 https://www.abc.es/cultura/libros/marta-borraz-gana-premio-tusquets-2026-novela-20260917131246-nt.html La escritora Marta Borraz es la nueva ganadora del premio Tusquets , y lo es por 'Las leopardas', una novela histórica que nos lleva a un pasado no muy lejano, el de los años setenta, para relatar las peripecias de un grupo de mujeres que resumen, a su modo, algunas de las grandes transformaciones de la España reciente, también los baches. Es un tiempo, dice la editorial en su nota, en el que «la música, el cine y una apasionada fe en los horóscopos anuncian el despertar de una generación que siente que todo está por descubrir». Lo que siguió a eso fue una explosión de libertad y deseo, pero también el drama del sida, contado aquí desde la perspectiva femenina, más escasa en la literatura, según la escritora. El galardón, dotado con 18.000 euros y una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps, conlleva la publicación del libro en la editorial Tusquets. 'Las leopardas' llegará a librerías el 7 de octubre.«Marta Borraz ha construido un universo narrativo poderoso , donde la memoria, el deseo, la amistad y la pérdida se entrelazan con una naturalidad que conmueve -afirmó en su acta el jurado, presidido por Antonio Orejudo e integrado por Eva Cosculluela, Andrea Gumes, Francisco Serrano y Juan Cerezo-. Con gran sensibilidad, capaz de alternar la ligereza, el humor y el dolor más hondo, da vida a un inolvidable elenco de personajes femeninos que desafían los convencionalismos, mientras afrontan la irrupción de una tragedia que marcará sus vidas. La novela destaca por la autenticidad de sus voces y una mirada profundamente humana que rehúye cualquier sentimentalismo para convertir la experiencia individual en memoria colectiva. Una obra luminosa y devastadora, de extraordinaria fuerza narrativa, llamada, sin duda, a perdurar». Antonio Orejudo destacó la voz aparentemente ingenua de la narradora, y que te lleva de la alegría a la tristeza con una «inteligencia brutal» : ese, aseguró, es el hallazgo de la novela, que se escapa de lo siniestro para mirar lo terrible con alegría. ¿Con alegría? «Sí, con alegría». También alabaron su humor y la calidad de los diálogos, tan vivos. «Los diálogos son lo primero que escribo, los cazo por ahí, a veces me paro en la moto para escribirlos», contó la autora. Y después: «Yo quería homenajear a una generación que cayó en el olvido, y he acabado contagiada de su espíritu salvaje y completamente liberada». También desveló que en 'Las leopardas' están trenzados con la ficción los recuerdos de su familia, y que, aunque vive en Barcelona, su tierra literaria está en Aragón, en Zaragoza, en los Pirineos. Borraz confesó que si es escritora es por los «veranos aburridísimos» de su infancia, en Los Monegros, cuando se refugiaba en los libros. Licenciada en Derecho, Borraz debutó en la literatura en 2024 con 'Años de vida' (Xórdica); 'Las leopardas' es su segunda novela. «Este reconocimiento me valida también como narradora y me empuja a seguir haciendo lo que me apasiona. Para mí, el premio es entrar en la casa donde han publicado algunos de los escritores y escritoras a quienes he leído con más entusiasmo desde que cambié los cuentos infantiles por libros de mayores», remató. Thu, 17 Sep 2026 15:15:02 +0200 Iván Giménez Marta Borraz, ganadora del premio Tusquets 2026. Marta Borraz, ganadora del premio Tusquets 2026. Bruno Pardo https://www.abc.es/cultura/libros/julia-navarro-desastrosa-gestion-ceuta-gobierno-toma-20260915194521-nt.html Julia Navarro: «En la desastrosa gestión de Ceuta el Gobierno nos toma por tontos» https://www.abc.es/cultura/libros/julia-navarro-desastrosa-gestion-ceuta-gobierno-toma-20260915194521-nt.html Después de retirarse de la primera línea del periodismo, Julia Navarro comenzó una fértil trayectoria literaria desde su debut, con 'La Hermandad de la Sábana Santa', con novelas como, entre otras, 'Dime quién soy' —con versión televisiva—, 'Historia de un canalla' o 'El niño que perdió la guerra'. Recientemente también ha publicado los ensayos 'Una historia compartida' y 'Cuando ellos se van'. Ahora, se reencuentra con sus millones de lectores con 'Una familia moderna' (Plaza & Janés). Una novela, de irónico título e impactante desenlace, que no rehúye, sino todo lo contrario, cuestiones controvertidas (la colisión intergeneracional, la inmigración, los tipos de familias, la identidad, el edanismo…), a través de tres generaciones: Martha y Thomas, los abuelos; Felicitas, la madre, 'influencer'; y Penny, la nieta, una adolescente conflictiva que se declara no binaria. Les acompaña Lucía, la inmigrante empleada de hogar de la familia. Y se desarrolla en un verano madrileño, con un calor asfixiante, que casi es un personaje, recordándonos 'El extranjero', de Albert Camus.  —La inspiración le surgió del libro 'No me gusta mi cuello', de Nora Ephron…—En efecto, Pilar Cernuda me recomendó y regaló el libro, y me pareció muy interesante. La escritora norteamericana reflexiona en torno a numerosos asuntos, pero sobre todo cómo gestionó su proceso de envejecimiento, una etapa muy complicada. —Precisamente, Martha, la protagonista de su nueva novela, también confiesa que leyó ese libro, y se encuentra en la misma situación…—Martha es una ex bailarina de ballet, de setenta años, que tuvo mucho éxito en su carrera, pero ahora está retirada y no sabe muy bien cómo llenar su tiempo. Hace años dejó su carrera profesional voluntariamente, antes de convertirse en una caricatura de sí misma, que es lo que quería evitar a toda costa. Le cuesta envejecer, y está obsesionada con sus brazos, a los que les falta tersura y dureza, por mucho que acude al gimnasio. Ve con dolor cómo sus brazos de cisne han degenerado, como ella misma señala, en brazos de murciélago.— Y Martha quiere revertir ese problema a base de tratamientos, que nos remite al actual auge de la cirugía estética.—Sí. Pero yo no la juzgo. Ese auge tiene mucho que ver con el deseo de la eterna juventud, con la angustia que produce la muerte, inevitable, sobre todo en quienes transitan por la última vuelta del camino, como Martha. —Martha enfrenta esa etapa de la vida con más dificultades que su marido, Thomas…—Sí. Thomas es un catedrático de Filosofía jubilado, al que invitan a impartir un seminario sobre Ludwig Wittgenstein en la Universidad de Harvard, donde dio clases durante muchos años. A pesar de su edad, puede seguir manteniendo contacto con la enseñanza, seguir escribiendo artículos y libros. — ¿Cree que hoy existe una excesiva glorificación de la juventud y que no se aprovecha la experiencia de los mayores?—Sin duda. Hay que dejar espacio a los jóvenes, que muchas veces vienen con nuevas ideas, proyectos… Pero eso no debe impedir que los mayores continúen teniendo su lugar, pues, en efecto, es una locura y un error prescindir de todo su caudal de experiencia, enriquecedor para toda la sociedad. Hay que buscar un equilibrio.«He defendido a las minorías y sus derechos. Pero hoy a veces se comportan como las mayorías, queriendo imponer su criterio»—¿Usted ha sentido esa, digamos, cierta discriminación?—Tras muchísimos años ejerciendo el periodismo, decidí que era hora de retirarse del primer plano. Fue doloroso, pero comprendí que era necesario. Abrí otro camino en la literatura, en el que, afortunadamente, he tenido el respaldo de los lectores, aunque nunca hay que bajar la guardia en cada nuevo libro. No deja de ser una incógnita cómo va a ser recibido. —¿Ha hay algo de usted en Martha?—Aparte de la edad, no. Mis personajes son figuras de ficción, no alter egos míos. Aunque, evidentemente, es 'hija' mía, y, como yo, no se priva de decir lo que piensa, guste o no. — 'Una familia moderna' es muy políticamente incorrecta…—Sí, ese enfoque es consciente e intencionado. Me dije que sobre todo a la edad que tengo, escribiría lo que me diese la gana. Lo 'políticamente correcto' me parece inaceptable, quita libertad y es una nueva forma de censura brutal, que extiende sus tentáculos a todos los ámbitos, a la que hay que oponerse. Y la cancelación, provocar la muerte civil, es inadmisible. Lo 'políticamente correcto' se quiere imponer como una verdad absoluta. Me niego a ello, a que se cambie lo que antes era una verdad absoluta por otra. Vivimos en una sociedad banal e infantilizada. —Lo importante es quizá el respeto mutuo, el diálogo sin imposiciones, intentar llegar a consensos, como sucedió en la Transición. Eso le falta a la familia de su novela, se muestra un intenso conflicto entre las tres generaciones que la forman…—Yo reivindico la Transición, a veces ahora tan atacada, y defiendo que hay que hablar, discutir, incluso discrepar. No tenemos que estar de acuerdo, pero sí ser capaces de dialogar con respeto. — Pone el dedo en la llaga de las minorías…—Siempre he defendido a las minorías y sus derechos, y comparto el injusto sufrimiento que han padecido. Pero hoy no pocas veces estas se comportan como las mayorías, queriendo imponer su criterio, ni siquiera admitiendo la discrepancia, cancelando a todo aquel que no comulga con sus propuestas e ideas.—Actualmente existen muchos tipos de familia, más allá de la tradicional. Pero parece que en buena medida vamos por una senda equivocada, con consecuencias indeseables, como sucede en la que usted refleja en su novela.—Es bueno que se haya abierto el arco, la libertad es positiva, y hay que ser tolerante con todas las opciones. Pero sí, en ocasiones surgen derivas que nos sitúan en un escenario no precisamente halagüeño.«Me enfada que se hable de seres gestantes y menstruantes. Yo soy una mujer, no un ser, y ya ni gestante ni menstruante»  —Quizá uno de los errores es ver a los padres como amigos…—Claro. Aunque pueda haber amistad, los padres no son amigos de sus hijos. Con eso se les priva de contar con las necesarias figuras paternas. Yo a mi hijo, al que adoro, no le trato como amigo, sino como madre. Creo que esta es la postura correcta.—También en el campo educativo se ha hecho un poco lo mismo, quitando autoridad a los profesores y queriéndoles ver igualmente como amigos…—Me preocupa mucho este ámbito. El último informe PISA es terrorífico, con unos resultados catastróficos que, en primer lugar, deberían llevarnos a una reflexión urgente ante este tremendo fracaso colectivo. Debería haber provocado dimisiones inmediatas, empezando por la ministra de Educación. Pero no solo no ha ocurrido nada de eso, sino que nos toman por tontos, echando la culpa prácticamente solo al uso de las pantallas. Este uso está generalizado, no se pueden poner puertas al campo, y otros países de nuestro entorno no han obtenido malísimas conclusiones. En la educación han patinado todos los gobiernos, más allá de su adscripción ideológica. Los niños y adolescentes no tienen la más mínima comprensión lectora, lo que es gravísimo. —Uno de los asuntos más candentes que usted aborda en su novela es la inmigración, sobre todo a partir del personaje de la inmigrante Lucía, empleada de hogar de la familia… —No debemos olvidar que la historia de la humanidad es una historia de migraciones, y que España fue un país de inmigrantes La inmigración no ha de verse como una amenaza. La mayoría de ellos, como es el caso de Lucía, se ven obligados a abandonar su lugar de origen en busca de un futuro mejor. Debemos ser capaces de dar una respuesta adecuada a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. —¿Se ha gestionado bien el problema de Ceuta?—En absoluto, ha sido un desastre. Y como antes le decía respecto a los resultados del informe PISA, en este tema también nos toman por tontos. Es imposible que nadie se enterara de la llegada masiva de 80.000 personas. Y es vergonzoso que una vez sucedido lo que nunca debió pasar, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se fuera tranquilamente de vacaciones como si nada hubiera acontecido. Los inmigrantes no son los culpables, lo son Marruecos y nuestro Ejecutivo por negar lo evidente y no afrontar con celeridad y eficacia la situación.—¿Estamos ante el más feminista de los Gobiernos, como él mismo proclama?—No tiene nada de feminista. A lo largo de siglos hemos tenido que luchar por nuestros derechos, y ahora a este Gobierno no se le ocurre otra cosa que hacer desaparecer prácticamente la palabra mujer, y todo lo que implica. Me enfada profundamente que se hable de seres gestantes y menstruantes. Yo soy una mujer, no un ser, y ya ni gestante ni menstruante. Wed, 16 Sep 2026 07:08:09 +0200 Juan Manuel Fernández Julia Navarro se reencuentra con sus millones de lectores. Julia Navarro se reencuentra con sus millones de lectores. Carmen R. Santos https://www.abc.es/cultura/libros/cajagranada-fundacion-caixabank-fundacion-cajasol-proclaman-ganadores-20260915143731-nt.html Diego Doncel Manzano, ganador del 'Premio Literario Jaén' de Novela https://www.abc.es/cultura/libros/cajagranada-fundacion-caixabank-fundacion-cajasol-proclaman-ganadores-20260915143731-nt.html El fallo de la cuadragésima segunda edición de los 'Premios Literarios Jaén' se ha hecho público este martes, 15 de septiembre, en una convocatoria marcada por el significativo crecimiento de la participación. Un total de 1.059 manuscritos inéditos han concurrido este año a las tres modalidades del certamen.Este hecho refuerza la trayectoria de unos premios que, tras más de cuatro décadas, continúan impulsando la creación literaria en los ámbitos de la Novela, la Poesía y la Narrativa Juvenil . CajaGranada Fundación, CaixaBank y Fundación Cajasol organizan esta 42.ª edición, cuya entrega de premios se celebrará en Jaén, convertida para la ocasión en punto de encuentro de autores, lectores y profesionales del ámbito literario andaluz.La entrega de los cuadragésimos segundos 'Premios Literarios Jaén' tendrá lugar el viernes, 27 de noviembre, en el Parador de Jaén y contará con la intervención de la escritora Luz Gabás , quien impartirá la ya tradicional conferencia anual del certamen.Las obras premiadasEn la modalidad de Novela , premio dotado con 16.000 euros y al que han concurrido 203 manuscritos, el jurado, después de examinar las obras que quedaron finalistas, ha reconocido por unanimidad a Diego Doncel Manzano por la obra 'Largo das almas' . El jurado ha premiado la novela por plasmar un lírico y detectivesco recorrido a través de la Lisboa de la transición a la democracia, componiendo una oda a esta ciudad y a su autor más emblemático, Pessoa, mediante un lenguaje de gran riqueza y altura intelectual.Diego Doncel Manzano (Malpartida, Cáceres, 1964) es poeta, novelista, articulista y crítico literario. Como narrador ha publicado 'El ángulo de los secretos femeninos', 'Mujeres que dicen adiós con la mano' y 'Amantes en el tiempo de la infamia'. En poesía obtuvo el Premio Adonais en 1990 con 'El único umbral' y ha desarrollado desde entonces una amplia trayectoria reconocida por la crítica. Entre sus títulos figuran 'Una sombra que pasa', 'En ningún paraíso', 'Porno ficción' y 'El fin del mundo en las televisiones'. En 2020 obtuvo el Premio Loewe con 'La fragilidad', obra que recibió también el Premio de la Crítica de la Comunidad de Madrid y el Premio de los Editores de Poesía al mejor libro del año . Ha trabajado además como periodista, guionista y gestor cultural, y ha dirigido colecciones de poesía y ensayo. Por el conjunto de su trayectoria literaria recibió en 2015 el Premio Diálogo de Culturas.El jurado de Poesía , en sucesivas deliberaciones, fue seleccionando los mejores manuscritos hasta que eligió, por unanimidad, la obra titulada 'Esto es todo' de Juan Cobos Wilkins . Esta modalidad está dotada con 10.000 euros y a la misma han concurrido 256 originales. Sobre la obra ganadora, el jurado ha subrayado la enorme originalidad del texto que imbrica elementos de la cultura pop con conceptos poéticos clásicos. Aborda temas de gran pertinencia en el mundo actual con una brillante poesía confesional que evoca sentimientos humanos, como la relación con los padres, los afectos o la sexualidad, pasando de la alegría de los recuerdos felices a una profunda y veraz tristeza. La sorpresa, el ingenio y los hallazgos sobrevuelan toda la lectura del libro.Juan Cobos Wilkins (Riotinto, Huelva, 1955) es poeta, narrador y crítico literario. Ha sido director de la Fundación Juan Ramón Jiménez y de la colección poética que lleva el nombre del Premio Nobel, y codirigió el Aula de Poesía de la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid. Entre sus libros de poesía figuran 'Llama de clausura', 'Para qué la poesía', 'Biografía impura', 'El mundo se derrumba y tú escribes poemas' y 'Matar poetas'. Es también autor de novelas como 'El corazón de la Tierra', llevada al cine, 'Mientras tuvimos alas' y 'El mar invisible', además de relatos y de una biografía de Federico García Lorca. Ha desarrollado asimismo una amplia labor como crítico literario en medios como El País y la revista Mercurio. Su trayectoria ha sido reconocida con numerosos galardones, entre ellos el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio Internacional Emilio Castelar y la Medalla de las Letras de Huelva.Juan Cobos Wilkins y María Peláez GarcíaEn la categoría de Narrativa Juvenil , dotada con 10.000 euros y a la que se presentaron 600 obras, después de examinar las finalistas, el jurado ha acordado por unanimidad proclamar ganadora la obra titulad a 'El verano de los deseos' de María Peláez García . El jurado ha valorado la obra por ser actual, emocional e intergeneracional, lo que permite viajar con el libro. El texto conecta puentes entre el pasado que conocemos y el presente que estamos viviendo.María Peláez García (Madrid, 2001) es escritora y graduada en Humanidades por la Universidad de Alcalá. Ha continuado su formación en el ámbito de los estudios literarios y culturales hispánicos, compaginándola con la escritura. Ha participado en distintas publicaciones colectivas y antologías, entre ellas 'El Último Hotel' y su continuación, 'El Último Hospital'. También forma parte de 'Diferetelling', una antología de reinterpretaciones literarias publicada en 2024. Ese mismo año publicó 'Doce meses', un relato centrado en el proceso de recuperación de su protagonista y la importancia del acompañamiento. Su trayectoria literaria se ha desarrollado especialmente en los ámbitos de la narrativa contemporánea, el romance y la fantasía.Los juradosLos jurados de las tres modalidades han tenido que realizar una ardua labor en esta edición, ya que se han presentado un total de 1.059 manuscritos.El jurado de la modalidad de Novela ha estado integrado por Antonio Gárate Oronoz, Jesús García Calero, Javier Ortega Posadillo y Francisco Morales Lomas , quien actuó como presidente del mismo. Jesús Munárriz Peralta ha presidido el jurado de Poesía. Junto a él han formado parte Manuel García García, María Zaragoza Hidalgo, Inmaculada Lergo Martín y Antonio Molina Flores.En la modalidad de Narrativa Juvenil, ha presidido el jurado Alexia Buj Requena . Junto a ella han estado Susanna Herrero Rodríguez, María Sierra Morales y Carla Martí García. Tue, 15 Sep 2026 16:57:19 +0200 Diego Doncel Manzano Diego Doncel Manzano ABC https://www.abc.es/cultura/libros/miguel-dalmau-premio-novela-cafe-gijon-reina-20260915141136-nt.html Miguel Dalmau, premio de Novela Café Gijón por 'La reina de Cuba' https://www.abc.es/cultura/libros/miguel-dalmau-premio-novela-cafe-gijon-reina-20260915141136-nt.html El jurado del premio Café Gijón , que convoca el Ayuntamiento de Gijón, ha premiado, en su 76ª edición, la novela 'La reina de Cuba', de Miguel Dalmau . En su fallo, el jurado ha destacado que se trata de una obra de un «estilo ágil, torrencial y llena de autenticidad (…). Una fascinante geografía literaria que se mueve entre la Cuba prerrevolucionaria y la España de la posguerra». El galardón, dotado con 20.000 euros, ha contado con un jurado compuesto por Pilar Adón, Ricardo Menéndez Salmón, Gioconda Belli, Marcos Giralt Torrente y Mercedes Monmany, en calidad de presidenta.'La reina de Cuba' no solo es un emocionante homenaje a las mujeres de la posguerra. Es también el retrato de una mujer apasionada y singular que jamás permitió que la llama de la isla de Cuba se apagara en su corazón.Miguel Dalmau inició los estudios de Medicina, que interrumpiría para dedicarse de lleno a la escritura. Entre su labor como novelista se encuentran las obras 'La grieta' (1998), 'El reloj de Hitler' (premio de Novela Breve Juan March Cencillo), 'La noche del diablo' (2009), '¡Quiero vivir en América!' (2020) y 'Las cenizas de Berta' (premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro 2025). Además, es autor de las celebradas biografías 'Los Goytisolo' (1999, finalista del premio Anagrama de Ensayo), 'La balada de Oscar Wilde' (2000), 'Jaime Gil de Biedma' (2004, 2026), que fue llevada al cine, 'Julio Cortázar' (2015) o 'Pasolini' (premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022). Y del ensayo 'El ocaso del pudor' (2012). Ediciones Siruela publicará la novela el próximo mes de enero. Tue, 15 Sep 2026 14:14:14 +0200 Miguel Dalmau. Miguel Dalmau. ABC https://www.abc.es/cultura/libros/andre-aciman-idilio-20260914011711-nt.html André Aciman: «Vengo de una generación que creía que se debería practicar sexo todo el tiempo, y ahora la gente ni siquiera tiene citas» https://www.abc.es/cultura/libros/andre-aciman-idilio-20260914011711-nt.html Toda relación comienza con el enamoramiento, repleto de pasión e intensidad emocional. Los problemas no existen, todo es pura idealización. Un momento efímero, una armonía imperiosa, el mismo 'Idilio' que pervive en las páginas del nuevo libro de André Aciman, que edita Alfaguara . El archiconocido autor de 'Call me by your name' ('Llámame por tu nombre') presenta cuatro novelas cortas amalgamadas en una . Aciman da rienda suelta a su obsesión con la memoria proustiana. Desde 'El caballero del Perú', pasando por 'Habitación frente al mar' y 'Mariana' hasta 'Polizones', los encuentros casuales y el recuerdo imaginado dominan la narrativa, entrelazándose con los sucesos inesperados y el amor que no pudo ser.—¿Cuándo se dio cuenta de que estas cuatro historias pertenecían al mismo libro?—Es irónico, porque las editoriales italianas e inglesas las publicaron por separado pero, al final, son distintas perspectivas sobre el mismo tema: un amor intenso, normalmente desesperado y, al mismo tiempo, esperanzador.—En 'Idilio' luce muy interesado en lo que queda cuando una historia de amor termina: la memoria, el deseo y todos los '¿y si?' que nunca sucedieron. ¿Le interesa más el amor que experimentamos o el que imaginamos y nos gustaría haber vivido?—El que nunca llegó a ocurrir, el que pensamos constantemente. De hecho, nuestros recuerdos no son de las cosas que sucedieron, sino de cómo hemos reconstruido todo lo que pasó para formar una especie de recuerdo. Así que se ha convertido, básicamente, en un recuerdo fantástico. Eso es lo que yo llamo 'lo que pudo haber sido', 'lo que debió ser' pero que nunca ocurrió. Eso es lo que nos consume por completo y se convierte en el modo en el que vivimos toda nuestra vida. Nunca es lo que está en el presente, siempre se deriva hacia el futuro o hacia el modo condicional, el subjuntivo o el pasado, pero nunca se queda en el tiempo presente. Y no creo haber vivido nunca en el presente, no creo que nadie lo haga, aunque haya gente que afirme que sí.—Las cuatro historias empiezan con un encuentro o evento casual que lleva a una posibilidad inesperada. ¿Cree que una vida puede cambiar debido a momentos aparentemente insignificantes?—Yo suelo empezar con un momento insustancial, nada importante, y luego ves cómo se transforma en algo totalmente imprevisto y, por supuesto, lleno de arrepentimiento. Así que el principio es algo absolutamente impredecible. Me gusta porque nunca sé adónde voy a ir en la siguiente página, ni lo sé, ni quiero saberlo. Me gusta explorar. Solo me dejo llevar hasta que ocurre algo que me dice: 'Ah, creo que esto va por aquí'. Me encanta cuando pasa eso porque entonces sí que puedo ver el final de la historia. Me doy el lujo de no saber adónde voy. Pero, al mismo tiempo, es muy limitante, ya que no sabes lo complicadas que pueden llegar a ponerse las cosas.«Me interesa el amor que nunca llegó a ocurrir, el que pensamos constantemente»—Sus personajes recuerdan, reconstruyen conversaciones e imaginan vidas que pueden haber tenido. ¿Hasta qué punto cree que la memoria transforma lo que pasó realmente? ¿Puede aquello que imaginamos llegar a ser tan importante como lo que vivimos?—Nunca recordamos lo que sucedió realmente. Siempre transformamos lo que pasó en lo que podría haber pasado, lo que debería haber pasado o lo que habría pasado. Nunca recordamos las cosas exactamente como ocurrieron porque recordamos mal o porque preferimos fantasear sobre lo que pasó. Pero, al fin y al cabo, nada sucede justo como queríamos y eso está bien, porque tanto en mi escritura como en mi vida, no sé adónde voy. Y creo que a mis personajes les pasa exactamente lo mismo.—Desde 'Call me by your name', el deseo, la memoria y el paso del tiempo han sido temas recurrentes en muchas obras suyas. ¿Cómo ha evolucionado su visión del amor desde ese entonces?—Es la misma. Aunque creo que hoy en día, sin embargo, tenemos una forma distinta de deseo porque este se difunde a través de los mismos medios que se supone que hacen que la vida suceda. La gente puede comunicarse entre sí con bastante facilidad, la mayoría presupone que las redes sociales permiten que todo sea más simple cuando, en realidad, están teniendo el efecto contrario. Evitan que las personas se deseen unas a otras. Es algo que no entiendo: la gente entra en internet y se conoce, pero creo que muchos ni siquiera tienen relaciones sexuales e, incluso, se niegan a tenerlas. Yo vengo de una generación que cree que se debería practicar sexo todo el tiempo, y ahora me encuentro conque la gente ni siquiera tiene citas. Tue, 15 Sep 2026 06:47:15 +0200 Rose Wieshamm El escritor André Aciman El escritor André Aciman Reyes Silva https://www.abc.es/cultura/libros/likes-dinero-solo-paz-nuevas-generaciones-prefieren-20260421011309-nt.html Ni 'likes', ni dinero, solo paz: por qué las nuevas generaciones prefieren una vida virtual al estrés del mundo real https://www.abc.es/cultura/libros/likes-dinero-solo-paz-nuevas-generaciones-prefieren-20260421011309-nt.html El sol aún no ha logrado atravesar las persianas, pero en la palma de la mano ya es mediodía. Antes de que el cuerpo reclame su primera dosis de cafeína o que la mente registre el peso de los correos electrónicos sin leer, ocurre un pequeño milagro de silicio: alguien, en una latitud inexistente, nos estaba esperando. Hay algo ligeramente inquietante y profundamente placentero en despertarse por la mañana y comprobar primero si alguien, en una isla virtual, necesita que le entregues un paquete antes de pensar en tu propio día, o en regar flores digitales antes de abrir la ventana, o incluso en escuchar cómo una voz sintética te da los buenos días con más dulzura que cualquier notificación real. Los simuladores de vida llevan años perfeccionando la promesa de otorgar al jugador un segundo espacio. Desde los prados perpetuos de 'Animal Crossing' hasta los suburbios controlados de 'Los Sims', millones de personas han decidido que, a veces, la realidad es un lugar demasiado ruidoso como para ser habitado a tiempo completo. Esta migración silenciosa hacia lo digital ha consolidado una tendencia que ya no es anecdótica: cada vez son más las personas que prefieren invertir seis horas en la gestión de su ecosistema virtual que pasar esas mismas seis horas en el mundo exterior.El umbral de la microutopía La fascinación de estos mundos nace de un hambre de orden. En la vida real, el esfuerzo es incierto: puedes trabajar años sin recompensa o cuidar algo que se rompe sin aviso. En la simulación, en cambio, el contrato es claro: si riegas la flor, la flor crece; si entregas el paquete, recibes una respuesta inmediata; si actúas, hay efecto. En juegos como 'Stardew Valley', incluso el tiempo se vuelve legible: una granja en ruinas, unas semillas y un calendario que organiza todo. Lo cautivador no es solo la rutina, sino la certeza de que cada gesto tiene un resultado.Un ejemplo de granja en 'Stardew Valley' Stardew ValleyEsta «comodidad del simulador» es lo que el psicólogo Eduardo Jáuregui, autor de 'Playfulness: despierta tu lado lúdico', identifica como una respuesta necesaria a la fricción de la existencia. Según Jáuregui, la vida cotidiana nos obliga a menudo a operar en lo que él denomina «modo zombi»: un estado de lucha constante a nivel laboral, social y político que genera un estrés crónico. «Buscamos pequeños refugios, espacios de juego, que en realidad es un instinto potentísimo en el ser humano», explica Jáuregui. «Tenemos una necesidad de espacios en los que tenemos una libertad para crear, para relacionarnos, para hacer cosas que no cuentan. O sea, cosas que las haces porque sí y que no tienen una utilidad práctica».El reciente desembarco de 'Tomodachi Life: una vida de ensueño' en la actual generación de consolas se erige como la piedra angular de nuestra necesidad de conexión sin riesgos. En esta nueva versión, que ha rescatado el espíritu irreverente de la Nintendo 3DS para elevarlo con la expresividad visual que ya intuimos en 'Miitopia', la isla se convierte en un laboratorio de lo absurdo, o como prefieren llamarlo directamente desde Nintendo España: «un lugar donde reina el chisme y el salseo». Como explica David Castaño, el jefe de producto del videojuego, «es un simulador de vida un poco peculiar, porque el jugador realmente no tiene control sobre los personajes como tal». Su papel no es dirigir, sino observar. Puede decidir quién entra en la isla o intervenir puntualmente (aconsejar una confesión amorosa, sugerir una respuesta), pero el grueso de las relaciones sucede sin su permiso.Ahí es donde aparece algo inesperado: la incertidumbre. «Estás expuesto a ese momento sorpresa, a una reacción totalmente hilarante», señala Castaño. Relaciones imposibles -un profesor y un primo, dos personas que jamás se cruzarían en la vida real- emergen de forma espontánea, generando un tipo de narrativa que ningún guion podría prever. «Esa es la verdadera fuerza del juego: el poder del chisme, del salseo, del picarreo», concluye.Un cambio de rolesEl papel del jugador es el de un demiurgo amable que cuida de una comunidad de Miis que él mismo ha creado. El salto a la alta definición es fácil de percibir, sobre todo en la profundidad de las relaciones sociales entre los personajes, permitiendo por fin que este refugio lúdico sea tan diverso y complejo como el mundo que intentamos dejar fuera de la pantalla.Una captura de 'Tomodachi life: una vida de ensueño' NintendoSin embargo, esta búsqueda de paz mental suele chocar con un prejuicio invisible pero resistente. Existe una tendencia a etiquetar estos espacios de serenidad como «juegos de chicas», una simplificación que la comunicadora, creadora de contenido y presentadora Andrea Compton denuncia como una barrera cultural que nos empobrece a todos. Para Compton, la asociación de lo doméstico, lo tierno y lo pacífico con lo exclusivamente femenino aleja a muchos jugadores de una herramienta vital para su bienestar.«Si vamos a hablar de mujeres y videojuegos, hay quien cree que solo jugamos a cuatro títulos específicos», señala Compton. Existe una resistencia masculina a estos simuladores que recuerda a la que rodea a las comedias románticas: no es una falta de interés por la mecánica, sino una reticencia a lo que se percibe como vulnerable. No obstante, las horas acumuladas no mienten. «Hay muchísimos hombres que juegan sin parar 'Animal Crossing' y ahora 'Tomodachi Life' va a ser el juego más streameado de la temporada, pero hay muchos otros que no lo juegan por el mismo motivo por el que no ven comedias románticas: por la relación con lo femenino». La creadora de contenido cozy Alba Sanvez también señala que «hay algo interesante en estos juegos, y es que te acostumbran a una lógica de recompensa inmediata que luego no existe fuera. Tú entras, pasa algo, intervienes un poco y obtienes una reacción. En la vida real, en cambio, la mayoría de las veces no sabes si has hecho bien algo hasta mucho después, o directamente no lo sabes nunca». Y añade que esa estructura es precisamente lo que explica que se nos vayan tantas horas dentro de ellos: «No es que te des cuenta de que han pasado tres horas, es que el juego te va dando pequeños motivos para quedarte cinco minutos más. Siempre hay algo que mirar, algo que mejorar o simplemente algo que cotillear. Y cuando te quieres dar cuenta, ya has construido media tarde ahí dentro».El reportaje de nuestra vida digital nos dice más sobre nosotros de lo que querríamos admitir. Nos quedamos «atrapados» en estos juegos, en realidad, por un exceso de voluntad: la isla nos ofrece lo que la calle nos niega: la posibilidad de ser, sencillamente, felices sin tener que justificarlo ante nadie. Sat, 12 Sep 2026 08:08:52 +0200 Nintendo Una captura de 'Tomodachi Life, una vida de ensueño'. Una captura de 'Tomodachi Life, una vida de ensueño'. Carmen Burné https://www.abc.es/cultura/libros/diego-alcazar-mito-caverna-telefono-movil-vemos-20260911011246-nt.html Diego del Alcázar: «El mito de la caverna es un teléfono móvil, donde vemos 'reels' en lugar de sombras» https://www.abc.es/cultura/libros/diego-alcazar-mito-caverna-telefono-movil-vemos-20260911011246-nt.html Diego del Alcázar (Madrid, 1984) ríe y suelta: «Suena pretencioso, pero yo lo que quería era escribir un Fausto moderno». Y después: «Goethe escribió en una época en la que había un desarrollo técnico muy interesante del que él mismo era parte. Nosotros vivimos en una sociedad con un acceso ilimitado e inmediato al conocimiento, y eso hace que el Fausto moderno cobre sentido». Sobre la mesa está su nueva novela, 'La idea de volver' (Siruela), el final de ese viaje. Fausto, aquí, es un quesero pasiego que habla como si lo hubiera parido una cueva. «No solo me parió una cueva, sino que me enseñó a ordeñar, a segar al dalle y a mudar las vacas en verano», dice. El otro narrador de la novela es Adrián Miller, que acaba de volver a Cantabria desde Nueva York, y representa el otro mundo, el nuevo. «Al escribir iba enfrentando a estos personajes, y la sociedad moderna con el mundo rural y mitológico. Y según avanzaba me fui dando cuenta de que en realidad los dos hacen el mismo recorrido: pactan con las mismas fuerzas y tienen las mismas supersticiones», asegura el escritor y empresario, CEO de IE University, que insiste en que los dos personajes están marcados por la herida. Por ejemplo: Adrián Miller recurre a la inteligencia artificial para resucitar a su hermano muerto, Pecu, en un impulso que es antiguo como el hombre y puede llevarlo a la locura, hoy gracias a la tecnología y antes por otros medios. «En sí misma la inteligencia artificial no es ni buena ni mala. Es una herramienta que nos mejora la vida si así queremos que lo haga, pero que también nos la puede estropear si la confundimos con una sombra». El paralelismo, sigue, es directo con la mitología que maneja el personaje de Fausto: «La inteligencia artificial es una anjana, una bruja buena, si la utilizamos bien. Y puede ser un ojáncano, un gigante maligno, si la utilizamos para confundirnos y hacernos daño. En cualquier caso, el punto de partida es el mismo». Y remata con Platón: «No hay una descripción más gráfica del mito de la caverna de Platón que un teléfono móvil, donde vemos 'reels' en lugar de sombras, pensando que eso es la realidad. Y la realidad poco tiene que ver con eso». El título, avisa, no debe leerse como un homenaje a la nostalgia. «Yo no soy nostálgico (...) Aquí hay una vuelta un poco homérica, un regreso: un viaje de descubrirse a uno mismo, de sanar heridas del pasado que no estaban resueltas. De volver a las raíces». La raíz, explica, nos permite «conectarnos con algo que ni nosotros entendemos, pero que de alguna forma nos da sentido. Digamos que la vuelta de la que hablo es ese retorno hacia la identidad. La vuelta, el enraizamiento, es una forma de describir algo que nos da energía, que nos da fuerza, que nos da comprensión y que nos da impulso para seguir avanzando».Más allá de la referencia directa a Goethe (todos los capítulos impares se abren con citas suyas), Del Alcázar cita como influencias a Ortega y Gasset («el hombre masa, en realidad, es el hombre de las redes sociales»), la Odisea de Homero y 'Klara y el sol', de Kazuo Ishiguro , que leyó antes de empezar a escribir y se convirtió en referencia y meta. Y también 'El sueño de la razón produce monstruos', de Goya… «Cuando vives en un mundo tan racional, tienes que acudir a la literatura para conectarte con la parte de la realidad que no tiene nada que ver con la racionalidad. No podemos explicarnos a nosotros mismos solo a través de los datos». Sat, 12 Sep 2026 08:06:48 +0200 Matías Nieto Koenig Diego del Alcázar, retratado en la sede de la editorial Siruela Diego del Alcázar, retratado en la sede de la editorial Siruela Bruno Pardo https://www.abc.es/cultura/libros/esperado-regreso-alejandro-palomas-humor-salva-quita-20260904191914-nt.html El esperado regreso de Alejandro Palomas: «El humor nos salva, quita melodramatismo» https://www.abc.es/cultura/libros/esperado-regreso-alejandro-palomas-humor-salva-quita-20260904191914-nt.html Señaló André Gide que con buenas intenciones y buenos sentimientos no se hace buena literatura. Sin embargo, esto no es un axioma absoluto. En nuestras letras, una clara muestra la tenemos en la producción de Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) quien apostando por una literatura luminosa no se despeña en moralina ni en melodramatismo ni sensiblería. Uno de los principales elementos que emplea para sortearlos es el humor. Confiesa Palomas a ABC: «¿Cómo sobrevivir sin el humor? El humor nos salva, quita melodramatismo Yo huyo de eso porque soy muy consciente de que me muevo en ese territorio. Para equilibrar, balancear el drama necesito el humor. Pero uno muy determinado. Hay que tener muy claro que paleta de humor utilizar». Y añade: «Para eso los niños son fundamentales porque no van a caer nunca en un humor hiriente. Es un humor que al adulto nos conecta con algo muy puro y que hace mucho bien». Y mucho humor, a pesar de que se aborda la muerte, la tristeza, el desamor, el duelo… encontramos en 'Casa' (Espasa), su última novela, tras títulos como, entre otros, 'Una madre', 'Un perro', 'Un amor' (Premio Nadal 2018) y 'Una vida', serie protagonizada por Amalia , un singular y muy querido personaje por los lectores, i nspirado en su propia madre .Narrativa 'Casa' Autor Alejandro Palomas Editorial Espasa Año 2026 Páginas 240 Precio 20,90 euros E- book 19,35 eurosAlejandro Palomas acaba de presentar 'Casa' en un desayuno de prensa, obra sobre la que su editora destacó: «Es una novela cien x cien Palomas, y a la vez abre nuevos caminos. Es una novela que te acompaña», y reveló que para el título y la portada del volumen se habían barajado varias posibilidades hasta llegar a la nube que aparece finalmente en ella, que les sugirió el propio Palomas: «Ahora vivo buena parte del año en una casa en el valle de Baztan. Tiene un tragaluz. Vi una nube y me dije que esa debía ser la portada. Y que debía titularse 'Casa', que es mucho más que un lugar».En 'Casa' hallamos a Mika, una niña de siete años, que, tras la separación de sus padres, vive con su progenitor y su abuelo en La Casa de Abajo, ubicada en una aldea rural; a su padre, Pedro; a su madre, Jessica; a sus amigos y compañeros de colegio, Martín y Laura; a Lucía —personaje secundario pero cardinal —, y a dos mascotas que son mucho más que animales, el perro sordo Rolo y Frida, la pequeña zorrita rescatada por Pedro. Pero, sin duda, junto a Mika, el otro gran personaje es su abuelo Tadeo, con quien la pequeña mantiene una relación muy especial y a la que va descubriendo los «mandatos» del bosque.El 'abu', como le llama su nieta, enseña a Mika una sabiduría verdaderamente esencial, no accesoria, que en bastante medida hemos olvidado: los ciclos naturales; comprender que el amor perdura más allá de la muerte, como le sucede a Tadeo con su mujer, Celia; que las personas a las que amamos nunca desaparecen mientras las recordemos, escuchar lo que no se ve… Recuperar el bosque perdido en el trigal que rodea la casa une a abuelo y nieta en una complicidad mágica que nos lleva a reflexionar sobre el legado entre generaciones. La pequeña hace mil y una preguntas con ingenuidad desde las más trascendentes hasta curiosas y de asuntos cotidianos. Por ejemplo, al oír hablar a los adultos de los problemas de los autónomos, indaga sobre qué es ser tal. Explica Palomas: «Es una obsesión personal, porque soy autónomo. Pensaba que los niños oyen esto, y qué les debe parecer esa palabra, 'autónomo', es muy rara. Como no la entienden tutean e imaginan».«La voz de los niños me encanta. Me da una enorme capacidad de decir lo que yo no puedo como adulto»¿Volverá Mika? «No lo sé —apunta Palomas —. Me pasa con muchos lectores que me preguntan si mis personajes aparecerán en otros libros, quieren saber qué les pasa después. Porque yo retrato a los personajes en un momento muy determinado de sus vidas. Y luego cierro el foco. Pero la voz de los niños me encanta. Me da una enorme capacidad de decir lo que yo no puedo como adulto, me proporciona gran libertad. En la literatura, por lo menos en mi experiencia personal, cuando tienes que plantear cuestiones muy directas y sin filtros, tienes que utilizar la voz de los niños o la de los muy mayores. Si no es complicado, tienes que matizar mucho para no molestar. A los niños y a los mayores se les perdona todo. Y dicen la verdad. Lo curioso es que haya que perdonar a la gente que dice la verdad. Es como el mundo al revés. Tendríamos que celebrar la verdad».Para Alejandro Palomas las voces resultan decisivas. Precisamente de ellas nace la chispa para escribir una narración. Declara a ABC: «Empieza por una voz. De repente estoy haciendo algo, trabajando en algo, y emerge una voz que no estaba antes y ha ido creciendo hasta que la oigo. La vigilo, pues no sé si va a desaparecer, y si es así me olvido, o si quiere quedarse. En este caso, comienzo a escucharla, con atención, a ver qué tiene que decirme. Y en 'Casa' me pasó con la voz del abuelo, que luego resulta que su voz es la mía. El personaje del abuelo soy yo. Reconocí la voz de Tadeo y pensé esta versión de mí me gusta. Me agrada verme así. Es un Alejandro que me habla muy bien de mí». Alejandro Palomas es también un reconocido traductor. ¿Le influye esta tarea en su labor de creación? «Tengo una muralla puesta. Puedo leer mucho mientras estoy escribiendo, traducir, ver teatro, no atraviesan la barrera y eso me da mucha tranquilidad. Lo que no quiere decir que no haya autores que me fascinan, que siento muy cercanos, como Yasmina Reza, Jeannete Winterson o Gertrude Stein , entre otros. Para Winterson o Stein no he necesitado diccionario al traducirlas. Tengo muchos colegas que me comentan que no pueden leer mientras escriben. Yo no. Estoy como las mujeres embarazadas que suelen volverse muy disfrutonas, soy un poco así». Thu, 10 Sep 2026 01:53:59 +0200 Hugo G. Pecellin Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) Carmen R. Santos https://www.abc.es/cultura/libros/libro-julian-barnes-reina-letizia-leido-viaje-20260909174018-nt.html El libro de Julian Barnes que la Reina Letizia ha leído en su viaje al funeral de Harald V de Noruega https://www.abc.es/cultura/libros/libro-julian-barnes-reina-letizia-leido-viaje-20260909174018-nt.html La Reina Letizia llegó a Oslo para asistir al funeral del rey Harald V acompañada del Rey Felipe VI y la Reina Sofía, pero de alguna manera también estaba con Flaubert y con Julian Barnes: casi una multitud. En las fotos de su llegada a la capital noruega, vemos a Doña Letizia llevando en la mano 'El loro de Flaubert', la mítica novela del escritor británico, que en unas semanas recogerá el premio Princesa de Asturias de las Letras, un guiño que no le ha pasado desapercibido a nadie.La novela, publicada en 1984, narra la obsesiva búsqueda de un médico viudo por dar con el auténtico loro disecado que inspiró 'Un corazón sencillo', de Gustave Flaubert. La novela fue un éxito, y le valió a Barnes la nominación al premio Booker, el más prestigioso del Reino Unido, y el Prix Médicis francés.De hecho, fue su primera novela traducida a otros idiomas, y marcó un antes y un después en su carrera. El propio autor ha contado que esto tranquilizó a sus padres, que hasta entonces dudaban de si su hijo era «de verdad» escritor. Wed, 09 Sep 2026 17:40:18 +0200 GTRES La Reina Letizia, con 'El loro de Flaubert', de Julian Barnes La Reina Letizia, con 'El loro de Flaubert', de Julian Barnes ABC https://www.abc.es/cultura/libros/repertorio-voces-inglesas-angloamericanas-19002025-20260909100729-nt.html 'Repertorio de voces inglesas y angloamericanas (1900-2025)' https://www.abc.es/cultura/libros/repertorio-voces-inglesas-angloamericanas-19002025-20260909100729-nt.html Recaredo Agulló Albuixech (Valencia 1947), impartió, entre 1970 y 2014, clases de francés en un Instituto de Valencia y en la UNED (plaza de catedrático desde 1977) y ha publicado, entre 1985 y 2025 una quincena de libros, con obra de referencia como el 'Diccionario Espasa de términos deportivos' (2003). Esta experiencia, reforzada con la asistencia a numerosos congresos, la realización de decenas de textos, conferencias, charlas y ponencias (más su experiencia en la sección de deportes de diarios como, entre otros, 'Hoja del Lunes de Valencia', 'Superdeporte' y el 'Levante-El Mercantil Valenciano', más colaboraciones en televisión en Canal Nou y A punt) cohesionan la base de una obra del calibre de 'Repertorio de voces inglesas y angloamericanas 1900-2025' (Editorial Cilengua-Fundación San Millán de la Cogolla).«Este glosario (avanza) trata de aportar datos sobre los cientos de palabras inglesas que hemos incorporado procedentes del Reino Unido y de los Estados Unidos , los dueños y señores del mundo occidental en los últimos 200 años. Las palabras son el eje sobre el que se articula el pensamiento y la cultura, y también nos sirven para comprender el momento histórico en el que vivimos, y ese momento suele estar controlado y dominado por una cultura que impregna, a través de sus voces y expresiones, a toda la sociedad». Dicho y hecho, ya que el libro permite conocer la historia de acepciones como 'after sun', 'after hours', 'after shave', 'jazz', 'rock', o 'trekking', introducidas por su contexto histórico y comentadas, tiempo mediante, por el camino que recorrieron. Una ruta etimológico-social en la que el autor advierte que «no se trata solo de traducir o adaptar palabras y expresiones como 'America first', documentada en 1940; 'american citizen' en 1930; 'american dream' en 1969; 'american drinks' en 1883; 'american girl' en 1908; 'american way of life' en 1963 o 'american way of war 'en 1968». Un recorrido, tan exhaustivo como divulgativo, vivo, de más de 1.000 páginas, que ya avanza su carácter completista con una introducción de 14 citas de personalidades que incluyen a Santiago Ramón y Cajal, a Fernando Lázaro Carreter y a periodistas como el reciente académico de la RAE Alex Grijelmo. Y que, desde la página 71, da paso a un glosario que supone toda una singladura por el espíritu de la letra, con definiciones y citas de contexto que abarcan desde la terminología científica a los términos usados a pie de calle.- Baste como ejemplo, la acepción 'Flashmob'… más antigua de lo que se presupone (ya que ha cobrado una nueva vida vía redes sociales):FLASHMOB. m.Acción organizada por un grupo de personas y convocada normalmente a través de las redes sociales para promocionar algo que se ejecuta por sorpresa y con cotidianidad en un lugar público y durante un breve espacio de tiempo.'La Tribuna de Albacete '05.07.2010, 37: «Sonó All the Lovers y las miles de personas convirtieron Madrid en una discoteca al aire libre, cuando realizaron el flashmob, que traducido literalmente del inglés significa acción simultánea, una sencilla coreografía que dejó atónita a la cantante».ETIM. E HIST. Voz inglesa, de flash 'veloz', 'rápido' y mob 'multitud'.- Otra referencia, ya usada en 1900 (comienzo del camino evaluado) es un término también de moda por su práctica en parques urbanos en pleno siglo XXI:CALISTENIA. f.Dep. Gimnasia destinada al desarrollo armónico de la figura.'Revista Latino-Americana' 10.11.1900, 5: «Da un lugar de preferencia en las escuelas a la educación física, recordando la célebre máxima de Juvenal, estableciendo en ellas clases de gimnasia y calistenia».'Hempel Jogging' (1981: 13): «La calistenia, que es una de las actividades más populares para estar en forma, involucra el ejercicio isotónico».ETIM. E HIST. Adaptación del inglés 'callisthenics', documentada en 1847(EDHP). DRAE 1992.- … o, ya de reciente cosecha, se reseña un término de indudable, tozuda, actualidad:CLICKBAIT. m.Inform. Ciberanzuelo, cibercebo.'Design' 07.12.2024, 101: «Es algo muy desafortunado con lo que hay que lidiar, porque te obliga a perder cierta naturalidad, también con el periodismo que prioriza el clickbait y tergiversa tus palabras». 'El País' 16.02.2025, 33: '¿Cómo pueden competir los medios de calidad en un terreno abonado para el clickbait y la desinformación?'».ETIM. E HIST. Voz compuesta de click 'acto de presionar el ratón de un ordenador' y 'bait', 'cebo'. Técnica que consiste en manipular al usuario con el fin de que haga clic en un determinado artículo en el que se publicita algo, la caza del lector con titulares sensacionalistas.El propósito, por lo tanto, de Agulló Albuixech es que cada entrada comentada sea una puerta de acceso a una aventura simbólica , estructurada, con recursos como 'Repertorio de galicismos: de la Revolución francesa al Airbus', 'Repertorio de voces llegadas del imperio británico a lo largo del siglo XIX' y 'Repertorio de voces llegadas de los Estados Unidos de América del Norte (1776-1969): De la conquista del Oeste a la conquista del Espacio'. Con menciones a la influencia norteamericana que caló en España a través de ejemplos como la señera 'Bienvenido Mister Marshall' de Luis García Berlanga.«Mi idea (concluye el autor) es dar a conocer el tiempo en el que vivo a través de la emoción que supone averiguar la llegada de un nuevo vocablo el trayecto recorrido, las distintas grafías y la época en la que se incorporaron las voces que en el pasado trasportaron las diligencias, los barcos, el ferrocarril, la telefonía sin hilos, y en el presente una enorme diversidad de medios de comunicación de masas». Un evocador viaje, una mixtura de divulgación y rigor académico , que supone todo un ejemplo de permanente libro de consulta.Título: 'Repertorio de voces inglesas y angloamericanas (1900-2025)'Autor: Recaredo Agulló AlbuixechEditorial: Fundación San Millán de la Cogolla - CilenguaAño de edición: 2026Disponible en Cilengua Wed, 09 Sep 2026 10:12:42 +0200 Bilbioteca de la Editorial Cilengua-Fundación San Millán de la Cogolla Bilbioteca de la Editorial Cilengua-Fundación San Millán de la Cogolla J. Vales https://www.abc.es/cultura/libros/ciegas-sordas-nunca-mudas-escritoras-conversan-ritmo-20260902181346-nt.html Ciegas, sordas, pero nunca mudas: 24 escritoras conversan al ritmo de Shakira https://www.abc.es/cultura/libros/ciegas-sordas-nunca-mudas-escritoras-conversan-ritmo-20260902181346-nt.html Hay algo deliciosamente desmedido en la idea de levantar, en pleno Villaverde, una ciudad efímera de 185.000 metros cuadrados para que exista apenas doce noches. Como si la megalomanía de los faraones hubiera encontrado su equivalente contemporáneo en el pop. Bajo el paraguas de Es Latina, la plataforma cultural que envuelve la residencia, Shakira ha organizado un ciclo de doce encuentros (uno por concierto) en los que empareja a dos escritoras hispanohablantes para conversar a partir de una canción o un álbum de su repertorio. Teniendo en cuenta que el propio recinto está construido como un homenaje al pueblo imaginado por Gabriel García Márquez, Macondo, este evento no puede verse solo como un gesto promocional. Shakira, que ha hablado de esta residencia como una manera de reivindicar que «los latinos nunca han tenido una voz tan importante», ha decidido que esa voz también pueda escribirse.Los encuentros serán conversaciones entre dos escritoras en torno a una canción de Shakira, que servirá como punto de partida para abordar temas presentes tanto en sus obras como en la música de la artista. A través de sus novelas y de sus propios universos literarios, las autoras hablarán sobre cuestiones como el amor, el deseo, la familia, la memoria, la pérdida, la identidad o la pertenencia, conectándolas con las historias y emociones que atraviesan las canciones. Lo más interesante del cartel quizá sea que resulta imposible meterlo en una sola estantería. Conviven la periodista de investigación Lydia Cacho, la novelista de best seller histórico Julia Navarro, la autora de novela negra María Oruña y la escritora de la diáspora venezolana Karina Sainz Borgo. A ellas se suman María Roig, todoterreno difícil de encasillar; Elísabet Benavent , una de las grandes nombres de la novela romántica contemporánea, y las divulgadoras de psicología y bienestar María Esclapez y Alba Cardalda. Hay, en definitiva, algo menos parecido a una colección de escritoras que a una librería después de que alguien haya decidido quitar los separadores de género.Y además, un club de lecturaAdemás, esta iniciativa surge con afán de permanencia, más allá del entorno de los conciertos. Durante el próximo año abrirá el club de lectura '⁠Es Latina by Shakira⁠', una pista de baile donde el pop y las letras hispanohablantes se darán cita cada mes; bajo el lema de descubrir una nueva historia cada fin de semana, este espacio mezclará sin complejos a los clásicos —como Gabriel García Márquez y Julio Cortázar— con el magnetismo contemporáneo de Elísabet Benavent o María Esclapez para que la fiesta de la lectura no decaiga jamás.La llamada «literatura femenina» ha tardado bastante en dejar de significar una cosa concreta. Y la propia etiqueta contiene una paradoja: si existe una literatura femenina, ¿dónde está la masculina? A nadie se le ocurre colocar una novela de hombres bajo ese rótulo, porque durante siglos lo universal tuvo la discreta costumbre de darse por masculino. La literatura escrita por mujeres, en cambio, tuvo que cargar con su propio apartado en la estantería. Durante décadas, «femenina» parecía implicar una serie de asuntos reconocibles —amor, familia, maternidad, identidad, intimidad—, como si las mujeres hubieran recibido al nacer un temario literario. Hoy puede contener todo eso, pero también feminismo, memoria, migración, thriller, biografía, salud mental, deseo o, sencillamente, una buena historia. Las escritoras no han dejado de hablar de aquello que históricamente se esperaba de ellas; han conseguido algo más interesante: que ya no sea necesario hablar únicamente de eso para que una literatura se considere femenina.Todas caben. Y caben porque lo que las convoca aquí es una emoción. Cada dupla ha sido asociada a una canción de Shakira: el pop ha hecho de celestina literaria y se hubiera encargado de buscarle a cada sentimiento su pareja de baile. Lo que sigue es: comprobar qué ocurre cuando una canción de tres minutos se encuentra con una novela de trescientas páginas.El amor, la pérdida y sus muchos idiomasTenemos varios vals a los que asistir. El 19 de septiembre, 'Loba' reúne a Cristina Morató, biógrafa incansable de viajeras y exploradoras que la historia prefirió olvidar —de 'Las reinas de África' a 'Las damas de Oriente'—, con Laura Chivite, que en su debut narrativo 'El ataque de las cabras' aborda el crecimiento y la construcción de la identidad a través de la relación entre una adolescente y su tía. Las separan generaciones, géneros y formas de escribir, pero las une una misma criatura: la mujer que se sale de la manada. Al día siguiente, 'Las de la intuición' junta a Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras y una de las grandes exploradoras de la vida interior femenina en la narrativa española contemporánea, con Aixa de la Cruz, autora de 'Cambiar de idea' y 'Todo empieza por la sangre', dos obras atravesadas por la revisión de las propias certezas, la identidad y la experiencia femenina desde una perspectiva feminista. 'La intuición', conocimiento al que durante siglos se le exigió menos pruebas precisamente porque procedía de mujeres, aparece aquí como un puente entre dos generaciones. El 26 de septiembre, 'Ciega, sordomuda' —quizá la canción que mejor describe la desorientación del enamoramiento— junta a Elísabet Benavent y Mercedes Ron, las dos autoras más vendidas de la novela romántica en español y responsables de sagas que Netflix y Amazon Prime han convertido en fenómenos audiovisuales. Es una elección con intención: la comedia romántica lleva décadas siendo el género más leído y menos reseñado por la crítica cultural, precisamente el que mejor documenta cómo el amor puede anular el juicio. Ponerlo en el mismo cartel que Rosa Montero o Julia Navarro es, de facto, una reivindicación.Hoy la prescripción cultural ya no pertenece exclusivamente a escritores, crítico o editores: también puede llegar desde una estrella del popEl cierre del ciclo, el 11 de octubre, dialoga con esa misma tensión desde el extremo contrario: 'Monotonía' reúne a Joana Marcús, autora de la saga juvenil 'Meses a tu lado', con María Esclapez, psicóloga especializada en apego y relaciones de pareja. Una escribe el amor como intensidad narrativa; la otra lo explica como vínculo sostenible. Entre ambas queda planteada la pregunta que recorre buena parte de la cultura romántica contemporánea: ¿qué pasa con el amor cuando deja de ser una trama y se convierte en una vida compartida?Denuncia, memoria, y el cuerpo siendo textoSe podría objetar que reunir a veinticuatro escritoras alrededor de un cancionero pop es, sobre todo, una operación de marca: llenar de prestigio literario a una residencia de conciertos, tender un puente entre la cultura de masas y la «alta cultura» para que ninguna de las dos salga perdiendo. Y en parte lo es. Pero el gesto revela también algo más interesante, pues figuras como Dua Lipa, o en este caso, Shakira, ajenas al ecosistema literario, pueden funcionar como inesperados agentes de mediación cultural. Sus listas de lecturas, sus recomendaciones y sus propias referencias convierten libros que quizá habrían permanecido dentro de los circuitos habituales de la literatura en objetos de conversación para públicos mucho más amplios. El movimiento, por tanto, va también de reconocer que hoy la prescripción cultural ya no pertenece exclusivamente a escritores, críticos o editores: también puede llegar desde una estrella del pop. En este caso, es por una traducción de un estribillo a un ensayo, de un verso a una novela, es donde la voz femenina hispanohablante demuestra que escribe, en el fondo, sobre lo mismo que canta cualquiera que se haya quedado alguna vez con los pies descalzos, ciega, sorda, mirando salir el sol; sobre lo que nos pasa a todos. Wed, 09 Sep 2026 08:32:04 +0200 JUAN MABROMATA / AFP Shakira en su gira 'Las mujeres ya no lloran' Shakira en su gira 'Las mujeres ya no lloran' Carmen Burné https://www.abc.es/cultura/libros/odio-vida-desgaste-rutina-contraste-okupas-20260807172404-nt.html 'Odio mi vida': el desgaste de la rutina y el contraste entre okupas y quienes «tienen demasiado» https://www.abc.es/cultura/libros/odio-vida-desgaste-rutina-contraste-okupas-20260807172404-nt.html «Tenéis demasiado» . Este contundente mensaje, plasmado en un grafiti sobre la fachada de un edificio de la zona alta de Barcelona, es el detonante de la historia de 'Odio mi vida' (Grijalbo), la última novela de Nacho Herrero. En ella, Leonardo, el director de cuentas de una exitosa agencia de publicidad que está hastiado de una rutina que lo consume, ve cómo su vida da un vuelco cuando una casa abandonada cercana es okupada , y empieza a relacionarse con sus nuevos vecinos.El punto de partida tiene un importante componente autobiográfico . Herrero explica que la idea surgió tras encontrarse, camino de llevar a su hijo al colegio, con una casa okupada y la misma pintada en el barrio de la Bonanova. «Pensé cómo debía de ser la convivencia entre pijos y okupas», recuerda. A ello se sumaba su propia experiencia en el mundo de la publicidad, un sector del que asegura haber acabado «muy quemado» y que le sirvió de inspiración, aunque marca distancias con su protagonista. «Mucho de lo que cuento de la agencia lo he vivido, pero Leo y yo somos muy diferentes. Él no tiene nada más que su trabajo: no tiene familia ni amigos y tiene un puesto muy importante».Para construir el otro gran escenario del libro, el de los centros sociales okupados, el escritor tuvo que documentarse desde cero. «Quedé muchas veces con una chica para que me contara cómo funcionaba todo. Incluso le enseñé el manuscrito porque no quería equivocarme». Un proceso de documentación que se refleja en el nivel de detalle con el que retrata ese ambiente . Ese mismo afán de realismo y crudeza atraviesa el resto de la obra. La presencia de las drogas en espacios tan distintos como una agencia de publicidad o un centro social no responde, según el autor, a una intención moralizante. «Simplemente he querido mostrar lo que hay».Pero el verdadero eje de 'Odio mi vida' es el desgaste provocado por la rutina . Herrero reconoce que esa sensación también formó parte de su propia experiencia: «Yo llevaba mucho tiempo queriendo dejar la publicidad, pero la inercia y el hecho de que es lo que sabes hacer te impiden moverte». Una situación que, según explica, no se limita a su sector. «Hay gente que ha leído mi libro y me ha dicho: estoy en un trabajo que no me gusta», cuenta. Aunque no responsabiliza únicamente al entorno laboral, sí considera que este tiene un peso importante. «También es culpa de cada uno, de nuestros miedos y de no atrevernos», explica. Para el escritor, el problema es que el trabajo acaba absorbiendo gran parte de la energía y la creatividad de las personas: «Cuando llegamos a casa no tenemos fuerza para nada, el trabajo nos lo ha exprimido todo».Referencias y narraciones diversasEn determinados momentos, la historia adquiere tintes de novela negra, un género que Herrero ya había explorado en sus dos obras anteriores. Esa influencia también se aprecia en el regreso de Losada, el ex policía que recupera de uno de sus trabajos previos y que aquí desempeña un papel relevante. A ello se suma una estructura narrativa cambiante : aunque Leonardo conduce el relato en primera persona, la narración se abre por momentos a otros personajes e incluso a la tercera persona. El propio autor atribuye este recurso a su cinefilia, una influencia que también reconoce en la representación explícita de la violencia y que vincula directamente con el cine de Quentin Tarantino.La música es otro de los pilares de la novela. En sus páginas aparecen referencias a Kortatu, Siniestro Total, Pixies, Manu Chao, The Clash o Radiohead, entre muchos otros artistas, que funcionan como una auténtica banda sonora del relato . Su peso es tal que la edición física del libro incorpora un código QR que da acceso a la playlist oficial con la que acompañar la lectura, un guiño que, según reconoce Herrero, seguirá presente en sus próximos proyectos.El desenlace de 'Odio mi vida', lejos de ofrecer una salida esperanzadora, abraza esa misma sensación de impotencia. Herrero insiste en que no pretendía lanzar una moraleja, pero defiende que el final «no podía haber sido de otra manera, es muy realista. La realidad nos lleva donde quiere y salirse de ese camino es muy complicado», concluye. Mon, 07 Sep 2026 17:24:04 +0200 Nacho Herrero Nacho Herrero Germán Granado https://www.abc.es/cultura/libros/treinta-libros-sobrevivir-final-verano-20260904013607-nt.html Treinta libros para sobrevivir al final del verano https://www.abc.es/cultura/libros/treinta-libros-sobrevivir-final-verano-20260904013607-nt.html En España se publican al año unos doce mil libros de ficción, pero aún decimos rentrée cada vez que toca volver al cole y llenar las librerías con novedades: aún queda mucho por hacer. Como siempre, las editoriales vuelven a la carga con una cantidad de libros inasumible para cualquier inteligencia no artificial. Aquí va una selección de treinta títulos de este trimestre, que bien podrían servirnos para sobrevivir al final del verano y quitarle la razón a los días laborables. El mes lo ha abierto Andrea Abreu , que ha tardado seis años en volver a la novela tras el éxito de su debut, 'Panza de burro' (Barrett), una de las sorpresas de la pandemia. Con ' Pajaritos preñados ' (ahora a Abreu la edita Anagrama), sube la apuesta y entrega una obra donde el protagonista es el lenguaje, la oralidad canaria. Ya está en librerías ' Hija del cielo ' (Random House), de Rodrigo Cortés , que es una novela dominada por las voces: dos, por lo menos… La semana que viene tendremos lo nuevo de Ian McEwan , ' Lo que podemos saber ' (Anagrama, 9 de septiembre), una distopía en la que el británico nos lleva hasta el año 2119, una época en la que echan de menos el siglo XXI: ya tiene que estar mal la cosa. El 9 de septiembre se publicará también ' Tesoro oculto ' (Galaxia Gutenberg), de Pascal Quignard , un autor que dice que escribe para que lo lean en el siglo XVII. Poco después (el 26 de septiembre) llegará a librerías ' La balada del último cliente ' (Alianza), del Nobel Peter Handke . Julia Navarro llega con ' Una familia moderna ' (Plaza&Janés, 15 de septiembre), donde una pareja de sexagenarios observa el mundo con desconcierto. Arturo Pérez-Reverte presenta ' La hipótesis más peligrosa ' (Alfaguara, 20 de octubre), en la que un padre y un hijo se reencuentran en alta mar. Michael Connelly se mete con la inteligencia artificial en ' Campo de pruebas ' (AdN, 15 de octubre), y Camilla Läckberg nos lleva otra vez a Fjällbacka con ' El llanto de los muertos ' (Planeta, ya en librerías). También está de vuelta ese hombre sin rostro que es Lorenzo G. Acebedo , que publica ' Una tumba en Al Ándalus ' (Tusquets, ya en librerías).Hay tres apuestas de no ficción narrativa para el trimestre: en ' El hijo del oligarca ' (Seix Barral, 15 de octubre), Patrick Radden Keefe cuenta la historia de un adolescente obsesionado por el lujo que aparece muerto en el Támesis, un suceso que retrata nuestro tiempo y, de paso, la historia reciente de Londres; en ' Los desesperados ' (Tusquets, 30 de septiembre), Éric Vuillard se mete en la piel de Billy el Niño para explicar el nacimiento de Estados Unidos; y en ' Mi amor no muere ' (Alfaguara), Roberto Saviano reconstruye la historia de Rossella Casini, que desapareció sin dejar rastro el 22 de febrero de 1981, aunque el estado italiano siempre la ha contabilizado como una víctima de la Ndrangheta. Desde Italia también llega ' El nido de la serpiente ' (Reservoir Books, 23 de septiembre), de Zerocalcare , una de las figuras indiscutibles del cómic mundial, autor, entre otros, de 'Cortar por la línea de puntos' y 'Este mundo no me hará mala persona'. En este nuevo volumen recoge tres historietas que publicó en la revista 'Internazionale' sobre el proceso judicial que vivió en Hungría la activista antifascista italiana Ilaria Salis, y que incluye una extensa crónica inédita sobre el caso de Maja T., que proporciona más contexto sobre este juicio.Anna Caballé , que lleva años buceando en la vida de los demás (Umbral, Concepción Arenal, Rosa Chacel, Carmen Laforet…), cuenta ahora su propia historia en ' El soñador de refugios ' (Galaxia Gutenberg, 14 de octubre). Lena Dunham , creadora de la mítica 'Girls', hace lo propio en ' Famesick ' (Debate, 21 de septiembre). Mariana Enríquez traza su poética en ' Conversación con la oscuridad ' (Páginas de Espuma, 8 de octubre), y Zadie Smith recoge sus obsesiones en ' Muertos y vivos ' (Salamandra, 17 de septiembre), un libro de ensayos breves donde reflexiona sobre la hospitalidad, la ficción, Joan Didion, Martin Amis o Donald Trump. En ' Sin respeto. Una crisis social ' (Taurus, 23 de septiembre), Byung-Chul Han lanza su nueva tesis: la meritocracia neoliberal produce perdedores que se odian a sí mismos y desprecian a los demás. Para él, el respeto no es un capricho, sino un requisito previo para la democracia y una vida plena…El 3 de octubre se cumplen ochocientos años de la muerte de San Francisco de Asís, y Taurus lo celebra con la biografía que Alessandro Barbero le ha dedicado al santo, y que ya está a la venta. Lorenzo Silva escribe sobre Francisco de Vitoria en ' Erguido hacia las estrellas ' (Destino, 11 de noviembre). Y otra vida que se desvela es la de Freddie Mercury: en ' Love, Freddie ' (Alianza, 17 de septiembre), su biógrafa, Lesley-Ann Jones , nos cuenta todo lo que ha encontrado en sus diarios, a los que solo ella ha tenido acceso. Es, dicen, lo más cercano que vamos a tener de una autobiografía del líder de Queen...Más ficción. Santiago Lorenzo , autor de 'Los asquerosos' y tantos otros, regresa con ' Contenta ' (Blackie Books, 7 de octubre), que tiene una sinopsis brillante: «Un ayuntamiento contrata a Cecilia para que grabe un vídeo de promoción turística sobre el municipio. Nada más llegar, la mujer se encuentra con que el pueblo es horroroso de feo. No hay nada que se pueda sacar. Debe rellenar cuarenta y cinco minutos de reportaje». Tatiana Tibuleac presenta una suerte de secuela de 'El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes' en ' Cuando seas feliz, golpea tú primero ' (Impedimenta, 28 de septiembre). Otro regreso muy esperado es el de Alana S. Portero , que el 14 de octubre publica ' Cosamala ' (Seix Barral). Y dos novelas más: ' La carne ' (Feltrinelli, 16 de septiembre), de David Szalay , y ' Glifo ' (Nórdica, 21 de septiembre), de Ali Smith . Y no puede faltar la novela póstuma de Lobo Antunes : ' El tamaño del mundo ' (Alfaguara, 5 de noviembre). Faltan dos para llegar a las treinta recomendaciones, así que aquí van dos caprichos poéticos. El primero, la ' Poesía completa ' de E. E. Cummings , que publica Sexto Piso el 26 de octubre: es la primera vez que se reúne en español… El segundo, ' Pido el fin de la vida ' (La Bella Varsovia, 4 de noviembre), de Angélica Liddell . Sat, 05 Sep 2026 19:28:53 +0200 Peter Handke, Lena Dunham y Arturo Pérez-Reverte Peter Handke, Lena Dunham y Arturo Pérez-Reverte Bruno Pardo Porto https://www.abc.es/cultura/libros/camilla-lackberg-llevo-obsesionada-true-crime-cuatro-20260902191656-nt.html Camilla Läckberg: «Llevo obsesionada con los crímenes desde los cuatro años» https://www.abc.es/cultura/libros/camilla-lackberg-llevo-obsesionada-true-crime-cuatro-20260902191656-nt.html La cita con Camilla Läckberg (Fjällbacka, 1974) es en el Hotel Wellington de Madrid: el lugar importa, como la escena del crimen. La escritora llega, posa para las fotos y empieza a reír. «Es tan divertido hablar de crímenes», dice. Y después: «Mi marido y yo nos turnamos con nuestras obsesiones: yo hago como que me interesan los coches y él como que le interesan los true crime», suelta, con otra carcajada. Gasta un inglés británico, aunque toma café y usa snus y en la literatura no le gusta salir de Suecia. Läckberg lleva un cuarto de siglo en la cima del noir y de las listas de ventas, que conquistó con su primera novela, 'La princesa de hielo'. Ahora publica 'El llanto de los muertos' (Planeta), la duodécima entrega de la serie que inauguró entonces, y que está protagonizada por el policía Patrik Hedström y la escritora Erica Falck, con la que está casado. «Llevaba unos años lejos de aquí, pero ha sido como encontrarse con dos viejos amigos», explica. En todo este tiempo, continúa, no ha cambiado su proceso de escritura. «Debería decir que sí, pero no es así: no soy buena con los cambios. Escribo como escribí en su día 'La princesa de hielo'. Diría que es un método de princesa del caos [y ríe]. No tengo notas ni esquemas, no uso pósits, empiezo a escribir desde el principio y no tengo ni idea de lo que va a pasar después. He escuchado que Stephen King hace lo mismo que yo, y eso me alivia. Por lo visto los escritores se dividen entre los que planifican y usan mapa y los que no. Nosotros somos de los segundos. Es un proceso incómodo, casi doloroso, porque hay un punto en el que te preguntas: ¿esto se va a convertir en un libro de verdad?, ¿voy a poder unir todo esto? Pero al mismo tiempo es una manera muy divertida de escribir». Y continúa: «Por ejemplo, yo nunca planeé escribir mi primera novela con dos líneas temporales, simplemente me encontré ese recurso y descubrí que disfruto mucho de esta técnica. Me resulta difícil explicar un asesinato mirando solo al presente, no creo que se pueda: hace falta ir atrás en el tiempo para entender un crimen. Y de alguna forma eso se ha convertido en mi sello personal. En 'La bruja' retrocedí hasta el siglo XVIII para explicar un asesinato en el presente: es lo más lejos que he llegado. En esta novela solo me fui hasta mi adolescencia, así que no tuve que documentarme tanto, simplemente pensaba: ¿qué demonios llevaba puesto entonces?, ¿cómo llevaba el pelo?, ¿qué música escuchaba? Ha sido muy divertido». «Creo que los 'true crime' o las novelas negras son el equivalente moderno a las historias de fantasmas que se contaban hace siglos alrededor del fuego»La faja del libro nos dice dos cosas: que Läckberg tiene más de cuarenta millones de lectores en sesenta países y que nadie mata mejor que ella. De lo primero dice: «Como escritora soy egoísta, yo no escribo para el mercado ni para el público, escribo para una sola lectora, que soy yo. Por lo visto, tengo el mismo gusto que millones de personas, y eso es una suerte». ¿Y qué hay de lo segundo? «Es el mejor piropo que me pueden echar. Me encanta matar personajes, y matarlos bien». ¿Tiene asesores en la Policía? «Al principio tenía un asesor en el cuerpo. Luego me casé con un policía, así que pude prescindir de él. Y luego me divorcié, así que tuve que volver a recurrir al asesor. Pero al final, la verdad es que tengo mucho conocimiento sobre el trabajo policial, además de una obsesión con el análisis forense. Llevo obsesionada con los crímenes desde los cuatro años. De niña leía todo sobre crímenes reales, veía documentales de 'true crime' en la televisión. Probablemente he visto todos los que se han hecho hasta ahora».—¿Por qué son tan entretenidos los crímenes?—Creo que tiene que ver con la condición humana: siempre hemos disfrutado de asustarnos en circunstancias seguras. Creo que los 'true crime' o las novelas negras son el equivalente moderno a las historias de fantasmas que se contaban hace siglos alrededor del fuego. Hablamos de crímenes porque hablamos de lo que tenemos miedo: violadores, asesinos, criminales, terroristas. Ahora tenemos miedo a estas realidades. Pero a la vez nos gusta experimentar algo de ese miedo de forma segura, en casa. Eso es lo entretenido. —Por cierto, ¿se ha planteado escribir 'true crime'?—Hice un podcast hace dos años sobre un caso muy conocido en Suecia de los años ochenta: la desaparición de Johan Asplund. Yo, por casualidad, conocía a sus padres. Aparentemente, el primer sospechoso del asesinato del niño era un exnovio de la madre, que la acosaba. Sin embargo, el único asesino en serie de Suecia dijo que había sido él quien había asesinado al niño. Los padres del niño decían que no era posible. Y después, haciendo investigaciones, pues se reveló que este asesino en serie se había autoasignado a una serie de asesinatos que en realidad no había perpetrado a cambio de pastillas… Fue un trabajo interesante. Me permitió como devolverle la vida y la dignidad a este niño, porque yo creo que uno de los problemas que tenemos con los true crime es que a menudo se centran mucho en la vida y en las experiencias de los asesinos, cuando en realidad el foco tendría que estar en las víctimas. Eso fue lo que intenté hacer yo. Thu, 03 Sep 2026 08:52:26 +0200 Tania Sieira Camilla Läckberg, durante su entrevista con ABC Camilla Läckberg, durante su entrevista con ABC Bruno Pardo Porto https://www.abc.es/cultura/libros/rescate-patrimonial-decimononico-refleja-espana-musa-eeuu-20260901010912-nt.html El diario perdido del siglo XIX que muestra a España como la musa de EE.UU. https://www.abc.es/cultura/libros/rescate-patrimonial-decimononico-refleja-espana-musa-eeuu-20260901010912-nt.html En un desván de un pueblo del norte del estado de Nueva York se hallaba un testimonio transatlántico que llevaba más de un siglo empolvado, esperando a ser contado. 'Viajeras bostonianas: diarios de un viaje por España' de Anna Parker Dixwell (Siruela ) desentierra las aventuras de la pintora con sus amigas por la España del siglo XIX. Conforma la fascinación del relato viajero con el valor de la recuperación histórica de la voz femenina.«Que en ese siglo unas mujeres acomodadas de Boston viajen sin tutela masculina por la España de esa época es algo insólito, sobre todo por el hecho de ser mujer», enfatiza Cristina Morales , lectora de cultura hispánica en el Bates College. Junto a Cristina Doménech , historiadora del arte, encontraron el diario cuando estaban investigando por la zona. Concebido como 'scrapbook' ( álbum de recortes ), es mucho más que texto: un álbum ilustrado que incluye bocetos a lápiz, flores prensadas y hasta billetes de carruaje.«Estas mujeres vienen de Estados Unidos, un país que se está formando en ese momento. Hace apenas 20 años terminó la guerra de Secesión. Entonces, el americano está buscando sus orígenes y su historia. Y estas cuatro mujeres buscan eso, lo que quizá consideran que les falta en Estados Unidos », introduce Morales. El Boston de la protagonista era la ciudad más desarrollada económica e intelectualmente del país, con lo que todas las viajeras son de familias progresistas y acomodadas. Pertenecen a los 'Boston Brahmins', descendientes de los primeros colonos puritanos que fueron a bordo del Mayflower –el velero que los llevó allá por el 1620–.Anna Parker Dixwell es la líder del grupo. Aunque estudió bajo la tutela de William Morris Hunt , pintor perteneciente a una de las más prominentes familias del arte norteamericano, se desconoce el paradero de sus cuadros. Su preparación y curiosidad cultural es impecable, la mueve el ímpetu de presenciar el «pasado glorioso del que ella quiere formar parte».Junto a Annie Cabot Putnam y su hermano el doctor Charles Putnam , cuya historia familiar se remonta a los padres fundadores de Estados Unidos , las viajeras hacen la primera incursión en nuestra península el 16 de septiembre de 1880 . Entrando por Cataluña, priorizaron la costa mediterránea y Andalucía, ya que su gran meta era Granada, inspiradas por 'Cuentos de la Alhambra' de Washington Irving. En un punto del trayecto, Charles se marcha y es sustituido por Madeline Yale Wynne , su cuñada. Originaria de Newport (NY), ese lugar donde veraneaban las clases altas de finales del siglo XIX, su familia fundó la archiconocida Universidad de Yale .Primera página del diario original Bruce Weber (Leo Heermann Collection)Su relación con Annie floreció en España, principalmente. Ellas eran lo que se llamaba 'matrimonios bostonianos' , «formados por mujeres de clase social acomodada y artistas que compartían afectos, proyecto de vida y finanzas bajo el velo de una amistad 'respetable'», definen Morales y Doménech en el prólogo. Juntas, desarrollaron varios proyectos enfocados a las causas sociales y a cubrir necesidades, entre los que destaca el de Hull House.El segundo viaje tuvo lugar en la primavera de 1881 , al que se sumaron Lucy Washburn, la mujer de Charles Putnam, y la conocida pintora y colaboradora de Parker Dixwell, Lizzie Lyman Boot . Tanto Boot como su padre eran muy amigos del escritor Henry James , de quien se dice que se inspiró en ellos para 'Retrato de una dama', una de las obras cumbres de la literatura norteamericana. Los escritos de Dixwell desmitifican el canon masculino del 'Grand Tour' , el precedente del turismo en clave aristócrata, que hacían autores románticos como Lord Byron con su 'Childe Harold'. Por eso mismo, Doménech esclarece cómo la literatura de viajes que se hacía sobre España era «muy orientalista, estereotipada y condescendiente, en parte gracias a la leyenda negra y todos esos prejuicios que se venían acumulando a lo largo de los tiempos».Trajes regionales murcianos SiruelaEllas sabían bien lo que querían ver, « visitan España en calidad de profesionales del arte », afirman las editoras. «Hice bocetos y estudié bien a Tiziano, ¡Carlos V a caballo! Esta pintura, en mi opinión, es la primera en la categoría de retratos ecuestres. ¿Describirla? No, no soy tan impertinente ni osada para hacerlo, pero reverenciar al genio que la pintó, ¡desde luego!»Se relacionan con Emilia Gayangos de Riaño , intelectual y traductora: «La señorita Riaño me dijo: 'Señorita Dixwell, cuando una mujer trabaja en su país no es extraño, pero una mujer española que trabaja es algo excepcional'». Ella era la madre de Juan Riaño y Gayangos , el embajador que no solo contribuyó a la cultura hispánica en el país norteamericano, sino que también negoció la paz con ellos en la guerra de Cuba . Morales verifica cómo esto «da una idea del entramado de contactos y de la élite intelectual del momento en España, siendo las relaciones con EE.UU bastante de igual a igual».Corrida de toros SiruelaSu mirada está libre de condescendencia, hasta critican el colonialismo británico, especialmente cuando van a Gibraltar . No solo se adaptan a nuestras costumbres, como cuando llevan mantilla en el tranvía como el resto de españolas, sino que su respeto por nuestra religión es máximo. Así se evidencia cuando van a la Catedral de Sevilla y ven las reliquias: «Había un clérigo inglés protestante entre los visitantes que no se arrodilló como debía, el sacerdote católico lo reprendió con vehemencia y las reliquias se mantuvieron ocultas hasta que no abandonó la capilla y cerraron la puerta a su paso. A los demás nos preguntaron y fue entonces cuando vimos la más maravillosa muestra de la riqueza y el esplendor del pasado español».«Estas mujeres son pioneras de lo que va a venir luego, como la creación de la Residencia de Señoritas », resume Morales. Y es que este descubrimiento le da un lavado de cara a las relaciones transatlánticas entre ambos países, trascendental si miramos con lupa los paradójicos tiempos actuales. Thu, 03 Sep 2026 01:09:12 +0200 Massachusetts Historical Society Anna Parker Dixwell, la dueña del diario Anna Parker Dixwell, la dueña del diario Reyes Silva https://www.abc.es/cultura/libros/hija-cielo-nueva-novela-rodrigo-cortes-20260902113055-nt.html Así es 'Hija del cielo', la nueva novela de Rodrigo Cortés https://www.abc.es/cultura/libros/hija-cielo-nueva-novela-rodrigo-cortes-20260902113055-nt.html En la tierra hay bosques tupidos, y ríos, y montañas, y senderos llenos de abrojos. Y al final de la tierra se encuentra el mar que vamos a cruzar pronto. Y al final del mar se encuentra Jerusalén. No tenemos jefes ni guías. Pero todos los caminos son buenos para nosotros. (Marcel Schwob).IEl fragor de las hojas secas, decía siempre el padre Alén. El fragor de las hojas en el otoño, cuando los árboles se deshacen y los jardines se deshacen y el suelo se llena de marrón y todo cruje, como si estuviera recién hecho, y el suelo se separa un poco más del cielo. Es un ruido espantoso.Poco sabían, fuera del secreto, qué quería decir el padre Alén con eso, pero el padre Alén era un viejo temible de sonrisa gastada que casi nunca hablaba en vano, aunque a veces sí, y que se comunicaba con los demás con aspereza, confiriéndoles así existencia. El otoño es un espanto en cualquier sitio y en Gabaón más, aseguraba con esa voz raída que era también tos; en este lugar sin lugar cuya realidad toca recordarle a Dios de vez en cuando.El padre Alén temía el otoño de un modo irracional. Todo el mundo teme el otoño, decía, cada uno a su manera. Todo el mundo sabe que lo siguiente es la muerte.Gabaón, con sus cincuenta fuegos largos, era un rincón apartado incluso para el norte del país, aunque una cosa es Gabaón pueblo, más grande antes que ahora, y otra Gabaón colegio, u orfelinato, según, o Gabaón seminario –ya no–, o Gabaón monasterio. En realidad, se llamaba Colegio de la Estricta Observancia de Gabaón, sin una gota de cisterciense. Todos le decían Gabaón, Gabaón sólo, así era más corto y se entendía de sobra, y tampoco es que en el pueblo hubiera más cosas que destacar, algún pecado venial, bosques de castaños y robles, casas un día coloridas, adoquines fuera de lugar, descalzados, invadidos de hierba, restos de fuentes adventicias (el pasado es un lugar), mucho musgo, indistinguible ya de la piedra, y un bar celeste apagado que al atardecer se llenaba de pescadores.En Gabaón colegio, por su lado, se practicaba la religión verdadera, no la de ahora, la buena, la que acomoda sus usos a las verdades de Dios, que sólo cambian si él lo hace –Dios no está del mismo humor siempre– y en lo demás es flexible. El gran edificio de piedra, al borde de un cortado que moría donde nace el mar, exhibía una falsa robustez que, una vez superada, tornaba en falsa hospitalidad: cuando a alguien le daba por contemplar el mar durante más de dos minutos, le apetecía tirarse a las rocas.No era que el muro de granito espantara las visitas. Tampoco que la suavidad de tonos buscara engañar a nadie, aunque hacerlo lo hacía, cosas de las energías. Aquellos matices y formas, aquellos volúmenes que se fingían amables, admitían a los de siempre y a ellos sólo, a los que vivían allí, a los que estaban ya dentro.El edificio principal, que debería haber sido del granito de las casas y del propio muro, era de sillarejo enjalbegado con forjado de madera; de paredes, por tanto, sólidas, blancas casi, con refuerzos de piedra en las esquinas y rebordes para enmarcar los vanos y los balcones mismos, aunque pocos daban afuera y los que aún lo hacían raramente se abrían si no encaraban el patio o el jardín trasero, recogidos en molduras de castaño viejo, con un gran blasón familiar, a saber de qué familia, en la fachada lateral de poniente, de tamaño grande, dos leones, uno a cada lado, así, por si alguno se moría, todo de antes de la guerra, de cuando la Reforma General, y una cruz grande, pero no muy grande, de granito también, justo a la entrada, tan tosca y contrarreformista que se diría recién robada del camino.Así que Gabaón colegio era una de esas fincas de las órdenes de antes, de cuando las cosas marchaban, pero lo era de un modo inexacto, casi recordado. Todo era distinto allí, difícil de razonar; todo estaba un poco del revés, un poco boca abajo y un poco patas arriba, aunque, pasado el susto, se trataba de un colegio normal, con niños aburridos y gritones, pobres en general, de rodillas peladas, huesudas.Nadie recordaba por qué monjas y no curas se ocupaban de un colegio de niños y no niñas, y por qué tantas. Gabaón era grande, el huerto exigía atención y allí no paraban los hombres, como eran grandes el jardín y hasta el invernadero, donde las hermanas cultivaban hierbas raras y flores amenazantes. Así era todo en Gabaón, que seguía sus propias reglas; hasta cuando fue seminario estuvo lleno de mujeres, con los inevitables accidentes, nunca tantas como ahora, sesenta y una en total, pululantes y llenas de propósito.Y dos curas indolentes para seguirles el paso, tal vez uno si el padre Solitude se marchaba de viaje, lo que sucedía a menudo. Y el enjuto y vertical padre Alén para gobernarlos a todos, con su voz de rallador de pan y sólo Dios por encima.Y una niña endemoniada encerrada en una habitación sin ventanas, arriba, donde nadie pisa ni respira si el padre Alén no quiere. En la parte de atrás del edificio. En el lado norte. Al final del pasillo. En el cuarto piso. Donde ni las enredaderas llegan.IIA veces me siento ir, no sé cómo decirlo, me siento como desaparecer, así, patapum, desaparecí, pero eso es lo normal, me parece a mí, o por lo menos me pasa muchas veces, por dormir poco será, por eso y porque sí, te lo digo yo, o a lo mejor es por los vacíos, porque a veces tengo vacíos, no sé si lo he dicho ya, como todo el mundo será, supongo que no seré yo sola, y el padre Alén me dijo un día que es normal, que eso es lo normal, me dijo, y siempre me dice que no tengo que preocuparme por nada, que los vacíos son normales, dice, y luego me dice que si he soñado algo raro y yo le digo que sí, pero porque siempre sueño cosas, y luego me dice que si necesito algo y yo le digo que no, y luego se va y me deja sola y le da dos vueltas a la llave, clac, clac, que las cuento yo siempre, clac, clac, y a veces se queda un rato largo y, si se queda, pues se sienta en la silla del rincón y ya, que ya sé perfectamente que no se dice silla, que no es una silla silla, es otra cosa, porque es blanda, y entonces cuando es blanda pues no es silla, y se queda allí como si no tenía prisa, mirándome el vestido y todo, y a mí no me importa nada que el padre me miraría el vestido, ni tampoco sor Adriana, que a veces se llama madre Adriana y a veces hermana Adriana, porque se puede decir de muchas formas, ni me importa que me miraría la madre superiora, que yo creo que es la madre superiora porque está llena de arrugas, ni tampoco el médico, que a veces viene y se queda un rato largo. Y eso. Y, ahora que lo pienso, no sé si la madre superiora es la madre superiora, porque igual es sólo que es muy vieja y entonces la llamo así porque parece una madre superiora, pero siempre pone caras cuando se lo digo, caras de torcer la boca, digo, aunque la tiene torcida ya, por las arrugas será, que la tirarán de un lado, o a lo mejor porque no oye bien, o a lo mejor porque no dice nada y ya, como si estaría seria, que a veces oyes perfectamente y no dices nada pero porque no quieres, o a lo mejor resulta, porque a veces pasan esas cosas, que ni siquiera es monja monja y es sólo una señora disfrazada, ¿te imaginas? Yo sí. Y a veces me da por pensar que la madre superiora es una tortuga que tiene como mil años.Y a veces oigo a los niños al otro lado de la pared como si estarían muy lejos, y ya sé yo que son niños porque gritan como locos, que a mí no me la dan, que yo también soy niño, niña, vamos, así a lo loco gritan, cuando salen al recreo, te lo digo yo, o cuando salen a jugar a la pelota aunque no hay recreo, que a veces se puede jugar a la pelota porque te lo dicen, no porque hace falta, por ejemplo en gimnasia. Y la he dicho a la madre superiora, que no sé si es la madre superiora, que por qué no me pone mejor en una habitación con ventana, pero, como ella nunca dice cosas, pues no me ha contestado y ya, y se lo he dicho al padre Alén, que es el que manda, que me ha dicho que de ventana nada, por mi bien, que es para que no me dé por saltar cuando me agarran los vacíos, dice, por si me quedo mirando el mar, dice, que tiene mucho peligro, niña, y yo no creo que me daría por saltar, la verdad, yo creo que me quedaría mirando sólo, que seguro que el mar es muy bonito y a lo mejor es tan bonito que me quedo así, tonta, pero sin saltar ni nada, porque a veces me lo imagino bien y, no sé por qué será, pero entonces venga a sudar, venga a sudar, pero a lo frío, y es como si había vivido dentro del mar siempre.Y en mi pueblo no hay mar ni hay nada, que en mi pueblo hay un castillo, pero es un castillo de esos que sólo se sabe que es castillo porque te lo dicen, porque ya casi no queda, o porque está muy alto, que es lo que le pasa al de mi pueblo, que está en lo alto de Orate, que es como se llama el pueblo, Orate, y el castillo no sé cómo se llama, castillo, digo yo siempre, que está bien alto y ya casi no le quedan piedras, pero algunas sí, y si te dicen que son de otra cosa pues te lo crees, y el castillo se ve muy bien desde la plaza y se le ve desde más sitios, pero desde la plaza es desde donde mejor se le ve, te lo digo yo, porque desde la plaza da como la pinta que es un cuadro o algo, allí arriba, como mandando al pueblo, sobre todo por la tarde, con el sol y eso, cuando todo es tan bonito tan bonito tan bonito tan bonito que lo que más te apetece del mundo es salir corriendo. Y una vez vino un retratista de la capital, que no fueron a buscarle ni nada, te lo digo yo, que vino él porque quiso, y le sacó un retrato ahí mismo, ¡zas!, al castillo, digo, y el retratista se quedó un rato ahí parado, allí, como esperando, y luego, ¡zas!, salió en el periódico, que no me lo han dicho ni nada, que lo vi yo con estos ojos, al día siguiente, digo, que me lo dijo Agapito, el de la farmacia, en la farmacia justo, y luego me dijo que iría con él a la parte de atrás, donde guarda los mentoles y las aspirinas, que hay más farmacia por detrás que por delante, y que me quedaría bien quieta, y quedaba muy bien el castillo en el periódico, aunque se me manchaban los dedos, por la tinta sería, que no sé por qué no la secarán antes, negros se me quedaron de agarrar tan fuerte el periódico, como si me le irían a quitar le agarraba, y Agapito me dijo que ya estaba, y a mí me dio como orgullo que salía mi pueblo en el periódico.Y en Eresma, que es la capital de Eresma, que también es provincia y es río porque hay cosas que pueden ser muchas cosas, no hay mar ni hay nada, no sé si lo he dicho ya, yo creo que no, en toda la provincia, digo, aunque en Eresma sólo he estado una vez que yo sepa, o a lo mejor dos, y me parece que allí había romanos, pero antes antes, o a saber, igual hay romanos ahora, que esas cosas no se saben, esas cosas no están claras nunca, que tampoco es que he ido tanto a Eresma, que es la capital de Eresma, no sé si lo he dicho ya, sólo una vez o dos he ido, y no habría visto romanos aunque me habría fijado, porque para ver romanos hay que tener mucha suerte y saber bien cómo visten, y yo iba a acompañar a padre a un recado, que no me dijo cuál era, algo del ayuntamiento. Y padre me compró un gorro, un gorro la mar de fino, te lo digo yo, si no la decía nada a madre, si no la dices nada, me dijo, si no la cuentas nada, te le compro, y hasta me dijo que igual, si era buena buena buena buena, me compraba otro otro día, y luego me dejó donde la plaza, ahí tirada, tan pancha, y me dijo que volvía a las tres o así, me dijo, sobre las tres o así vuelvo, y, como no tengo reloj ni nada, pues tenía que preguntarle a todo el mundo, porque el reloj de la iglesia no sé leerle bien, a gente distinta, digo, porque no se puede preguntar a los mismos siempre. Se cansan. Y luego padre volvió como a las cuatro, que menudo es padre, oliendo a vino y a torrija volvió, más flojo que antes, pero como yo ya tenía el gorro y a lo mejor un día me compraba otro y en Orate hace un frío que pela, pues yo tan contenta, que lo mismo me daba a mí que serían las cuatro que las tres, que el gorro al final era el mismo, aunque es más sombrero que gorro, te lo digo yo, más de fieltro que de lana, que me daba como una vuelta por delante y a ver qué me decía madre cuando me le veía en la cabeza y veía que no era gorro, tan contenta como estaba yo, y padre más, con la cara bien roja los dos.Y entonces todo era normal o casi, no como ahora, normal en general, digo, porque antes todo era lo mismo, te lo digo yo, lo mismo para todos más o menos, y no me imaginaba yo, ni padre ni madre ni el cura ni nadie, que iba a acabar aquí, patapam, en este cuarto sola, que no te digo que es malo, que aquí me tratan muy bien, que es un cuarto de los buenos. Más bonito, si te fijas, que el de Orate, que es tirando a chiquitujo. Pero ojalá me dejarían ver el mar, porque me han dicho que el mar está justo donde el suelo, no justo, pero bastante a mano, más abajo si se quiere que el colegio, que a lo mejor es un poco castillo también y, si le da la gana, llega donde moja, justo ahí, y allí ya no hay ruido ni hay nada, detrás del humo, digo, el que se te mete en la cabeza, digo, no sé cómo explicarlo, que es más como ceniza blanda, no sé cómo decirlo bien, que es como cuando te pintan la cabeza por dentro sin pedirte permiso ni nada. Así que el mar está ahí abajo, que es lo que estaba diciendo, que esas cosas se notan muy bien, sobre todo en la cabeza. Y a veces, por la noche, si te pegas bien a la pared y te quedas muy muy quieta, suena. Wed, 02 Sep 2026 18:50:55 +0200 Rodrigo Cortés https://www.abc.es/cultura/libros/lezama-lima-cuba-descomponia-busco-legitimidad-literatura-20260901012425-nt.html Lezama Lima: cuando Cuba se descomponía, él buscó la legitimidad de la literatura https://www.abc.es/cultura/libros/lezama-lima-cuba-descomponia-busco-legitimidad-literatura-20260901012425-nt.html Lezama Lima llegó a convertirse en un escritor y un animador cultural de referencia en Cuba y en todo el ámbito de nuestra lengua. Ahora que estamos a punto de conmemorar los 100 años del acto fundacional de la Generación del 27 , Lezama fue el 27 de la otra orilla, el gongorino capaz de dar a Góngora una dimensión transcendente, como hizo Sor Juana, el barroco cuyo uso de la metáfora no fue meramente formal, ni desembocó en la pesadilla surrealista sino en lo metafísico y en lo hermético, en lo religioso y un sistema estético que encerraba una compleja y fascinante visión del mundo. Para Lezama la imagen era el terreno donde la realidad manifestaba su más alta expresión, pero en verdad lo que él quiso hacer es un mundo a la medida de la poesía, inventar el sistema poético del mundo, su nueva sintaxis. Pero, ¿quién fue Lezama? ¿Es Lezama el creador a través del cual explicar la Cuba de su tiempo? A esas preguntas ha tratado de responder Ernesto Hernández Busto al escribir la más completa y documentada biografía que tenemos del escritor cubano. Concebida y organizada en tres volúmenes, en las librerías se encuentran ya dos de ellos: ' Años de formación (1910-1939) ', donde se analizan aspectos genealógicos y de linaje junto a la idea de la «invención de Cuba» como país, la infancia marcada por la enfermedad, la muerte del padre, el hecho de ser hijo único (como lo fue Borges), el papel de Baldomera, la nodriza española, sus primeros pasos como escritor y la relación con figuras del exilio como María Zambrano . Y, junto a este, el segundo volumen que acaba de aparecer hace unos meses con el título 'Años de fundación (1939-1959)'. Todos ellos publicados por Pre-Textos. Para Hernández Busto la literatura biográfica es un crisol de psicología, documentación, y sobre todo, el diálogo entre lo individual y lo histórico.José Lezama Lima con su madre y hermanas en la sala de Trocadero 162En estos veinte años que se retratan en 'Años de fundación', Lezama crea revistas, escribe gran parte de su obra poética y ensayística, comienza 'Paradiso' y , sobre todo, convierte la literatura en una forma de soberanía frente a la degradación política de su país. Pero son también dos décadas en las que Cuba pasa de las promesas democráticas al golpe de Estado y, finalmente, a la insurrección castrista . A ambos procesos se presta atención, quizá porque ambos forman parte de la misma vivencia: la de la historia y la de un hombre, o una generación, en esa historia. Frente al deterioro de la política y la sociedad cubanas de los 40 y 50, donde campan a sus anchas el clientelismo y la violencia, Lezama crea una trinchera estética, la de su torre de marfil, una manera de resistencia cultural. Transforma el desencanto en retiro y baluarte ético, lo que en él quiere decir que la poesía debía ser la transformadora profunda de la realidad. 'Espuela de Plata'El primer hito de ese proyecto será 'Espuela de Plata', una pequeña revista, bella, impecable y extraordinaria en cuanto a los nombres que colaboran, desde Cintio Vitier a Virgilio Piñera o Gastón Baquero, a los que se unen voces del exilio español como Juan Ramón Jiménez, Manuel Altolaguirre o Concha Méndez. 'Espuela de Plata' lleva ya el sello de la idea que Lezama tiene de una revista: crear una comunidad y hacer un objeto cultural exigente desde el propio diseño. En el editorial del primer número contrapone «una poética de la historia» al «hormiguero de la política y el periodismo». Y, sin embargo, es Lezama quien crea su propio hormiguero a través de enfrentamientos, polémicas o huidas de los que estaban participando en el proyecto y que le acusaban de manejar la revista con mano dura, no aceptar otra cosa que su criterio e imponer una idea de la literatura demasiado escorada al hermetismo y al barroco.Ricardo Vigón y un joven Guillermo Cabrera Infante, en el solar de Zulueta donde vivía Cabrera, en 1950 Germán Puig, col. particular Esas sombras lo acompañarán siempre y el relato pormenorizado de todas ellas es una de las virtudes del trabajo de Hernández Busto. Después de 'Espuela de Plata' aparecerá 'Nadie Parecía' y, en 1944, 'Orígenes', con el apoyo económico de José Rodríguez Feo hasta su ruptura en 1959 por una publicación de Juan Ramón Jiménez inadmisible para él. 'Orígenes' abogaba por la alta cultura, por la imaginación, por la autonomía de la poesía como forma de reacción y como fuerza capaz de enfrentarse, de tomar distancia con las formas literarias de entretenimiento de masas, por la transcendencia. Alardeaba de su independencia frente a la política cultural del Estado y constituyó un acontecimiento que marcará el siglo XX de la literatura cubana y, en realidad, de todo el idioma. Lezama ejercía en ella su autoridad hasta límites a veces impropios, imponía su dogma, un control psicológico severo y un paternalismo absorbente que no admitía deslealtades. Según analiza Hernández Busto, Lezama era el Sumo Pontífice de una religión cuyo credo empezaba y terminaba en él mismo. Un Lezama complejoDesmonta, por tanto, el mito de un Lezama bonachón y sabio que se balanceaba en su mecedora de la casa humilde y angosta de Trocadero para ofrecernos a un ser humano complejo, contradictorio y preso de una psicología neurótica. Para él, Lezama era alguien confinado en su cuerpo, en su asma, sedentario por el terror que le producía ser víctima de un fallo respiratorio lejos de su médico. Se le retrata como un Edipo insular, con una dependencia absoluta de su madre, Rosa Lima, como un ser vulnerable y obsesivo. Sus discrepancias con Rodríguez Feo o Jorge Mañach no los vivía como desencuentros intelectuales, sino como complots y traiciones afectivas. No es extraño, por eso, que cultivara el resentimiento, la distancia y la expulsión. Los largos monólogos de la casa de Trocadero no podían se interrumpidos sin que desataran su ira. Para Hernández Busto, Lezama era un ser excesivo, de tal manera que lo barroco forma parte natural de su personalidad Lezama no tenía compañeros de viaje, sino discípulos, oficiantes para su culto personal y el de sus ideas. La polémica con Virgilio Piñera, acusado de existencialista y realista, es significativa de esta atmósfera de sumisión absoluta, del hartazgo que empezaba a manifestarse. García Vega, Parajón, Eloísa Lezama, Rosa Lima, Lezama y Orbón, hacia 1952 Archivo JLL BNJM Para Hernández Busto, Lezama era un ser excesivo, de tal manera que lo barroco forma parte natural de su personalidad. De conversación caudalosa, de erudición extrema, hizo del asma aquello que el verso debía superar mediante una «hiperventilación verbal», como hizo de la homosexualidad no algo íntimo y personal, sino un elemento de cohesión comunitaria. Su escritura en estos años no dejó de crecer, de engrandecerse hasta crear un sistema, un mundo, también con consecuencias políticas. Cuando en 1957 publicó 'La expresión americana' estaba interviniendo intelectualmente en la cultura del continente y presentando el barroco como una forma de «contraconquista». En cualquier caso, en el momento en que Cuba se descomponía, él acudía a fundar una legitimidad cultural americana, apropiándose de las formas heredadas y sometiéndolas a una transformación. Insustituible'Años de fundación' tiene sus puntos de vista polémicos y una manera muy concreta de entender una biografía, pero es un libro insustituible hoy por hoy para entender a Lezama. Es cierto que cuenta dos historias que tal vez sean inseparables: la de un escritor que construye un reino verbal revolucionario, el reino gobernado por la poesía, y la de un país que agoniza. Se trata pues de abarcar la experiencia personal y la experiencia nacional, de unir biografía personal y biografía de la historia. Todo en Lezama deviene desafiante y extraordinario, bulímico, fuera de lo común, incluso el hecho de cómo escribir desde la máxima ambición.Lezama por Berstein, 1958 Archivo JLL BNJM El relato de esa ambición es lo que nos vamos a encontrar aquí. Un relato emocionante fundado por una serie de paradojas: escribir la biografía de un hombre que fue un creador absoluto; y que haciendo de lo literario su afán principal, lo trasciende y es capaz de explicar las circunstancias históricas en las que vivió y el cambio político profundo que ya se anuncia. Un cambio hacia el castrismo que afectará no solo a su país sino a todo su tiempo, y que a él lo expulsará a los márgenes, como veremos en el tercer volumen. Tue, 01 Sep 2026 16:11:44 +0200 ABC El poeta cubano José Lezama Lima El poeta cubano José Lezama Lima Diego Doncel https://www.abc.es/cultura/libros/rodrigo-cortes-gente-concepto-existe-entelequia-usamos-20260830011940-nt.html Rodrigo Cortés: «La gente, como concepto, no existe, es una entelequia que usamos para justificarnos» https://www.abc.es/cultura/libros/rodrigo-cortes-gente-concepto-existe-entelequia-usamos-20260830011940-nt.html Rodrigo Cortés es un cineasta que ha publicado cinco libros en seis años, o sea, un escritor. Su nueva novela se llama 'Hija del cielo' (Random House), y es una criatura con dos voces, o tres, o cuatro. Cuenta la historia de una niña encerrada en un cuarto sin ventanas dentro de un colegio que podría ser un orfelinato o un monasterio y que está situado en Gabaón, un pueblo norteño frente al mar. Es un libro donde la bruma no nos deja distinguir del todo lo divino de lo demoníaco, el bien del mal. —¿Cómo conoció a esta niña?—La conocí sobre la marcha. Esta novela, como casi todo mi trabajo literario, parte sin mapa y sin brújula. Pero sí sabía que iba a hablar de una niña encerrada. Aún no sabía su edad y aún no sabía lo que le pasaba, así que empecé a definir su entorno, Gabaón, y asomaron ahí algunos personajes que aún no estaba seguro de quiénes eran, y finalmente, al final del primer capítulo, mencioné a la niña, de quien se dice que está endemoniada, aunque la novela empieza a ponerlo en cuestión de inmediato. —No sabemos si está poseída o está enferma o está loca o solamente es rara. Pero sí que la niña tiene su propia sintaxis, que se va rompiendo según avanza la novela. ¿Cómo se construye una voz destruida?—Hay una parte muy intuitiva, que exige en gran medida no pensar y dejarte arrastrar por el torrente de esa sintaxis partida, de esas reflexiones infantiles con un vocabulario limitado que, sin embargo, se las arregla para ir poniendo nombre a fenómenos más complejos que somos capaces de reconocer. Le tienes que dar permiso para que se salga de la vía principal y vuelva cuando quiera, le tienes que dar permiso para ser reiterativa y usar determinadas fórmulas una y otra vez o poner en duda cosas. Le permites que cometa errores, pero no puedes forzarlos. Si, por ejemplo, empieza a usar condicionales en lugar de subjuntivos, el oído tiene que guiarte y hacerlo natural, porque quien habla así no lo hace siempre. Luego las revisiones fueron una auténtica pesadilla. Acabé odiando a la niña [ríe].—Es difícil leer sobre esta niña encerrada escuchando a un cura sin pensar en 'El exorcista'.—Hay palabras que no se mencionan en la novela, y esa es una de ellas. Del mismo modo que no se habla de posesiones ni se habla de demonio propiamente, simplemente porque sentía que todo eso iba a reducir las cosas, las iba a llevar a carriles tan trillados que iban a restar dimensiones a este mundo. Pero claro que eso resuena. A mí me gustan las películas de exorcismos, con el único problema de que una vez hecho 'El exorcista' todo acaba siendo subsidiario... Hay una parte que tiene que ver con el violentamiento, si existe la palabra, de la inocencia, cómo se puede abordar eso, que es de carácter puramente metafísico, desde un rito, como si esas palabras y su orden tuvieran un efecto en el mundo y una capacidad ordenadora. Todo eso resulta tan inexplicable que resulta apasionante. Y es curioso porque pertenece al mundo católico, ni siquiera al mundo cristiano.—Un exorcista se parece a un escritor en que los dos tienen una fe terrible en las palabras.—Claro, y sin entenderlas del todo tampoco, ni saber del todo por qué funcionan. Pero han constatado el suficiente número de veces su poder, como lectores primero y como pequeños demiurgos sobrantes después, como para simplemente aceptarlo.—Hay un momento de la novela terrorífico, cuando en el rito el padre Alén dice: «Frente a la experiencia del mal, la obediencia. Dios no quiere ni tolera ideas originales, ni actos originales».—Yo mismo no sé lo que quiero decir cuando digo eso. ¿Pienso que Dios no concebiría ni toleraría ideas originales? No, pero hay un escalofrío que me recorre en ese momento, que reconozco y uso, porque pienso que va a generar un efecto similar en el lector, que tampoco va a saber muy bien qué hacer con eso. Una vez dijo Mayorga algo así como que una de las cosas que más miedo da en el mundo era demasiada gente cantando la misma canción. Claro, uno tiene que ver qué hace con esa frase, porque la gente podría estar cantando un himno pop y resultar bonito, qué se yo, todo el mundo cantando 'Hey Jude'. Lo interesante es lo que significa inicialmente en ti la frase.—A la vez, si esa misma gente cantara el mismo himno durante hora y media, en bucle, la escena sería más inquietante aún.—Cuando sucede algo en el mundo y hay una reacción demasiado sincronizada en la opinión a eso que está sucediendo, eso en sí mismo hace levantar la ceja de la sospecha en el acto. Porque dices: no es posible. No es posible una interpretación sobre las cosas en caliente, con tan poca reflexión y digestión detrás, en términos tan exactos y tan cerrados sobre sí mismos. Y cuando hay demasiada gente encantada de formar parte de esa respuesta sincrónica uno siente ese mismo escalofrío, claro.—Al menos desde el punto de vista estético, el libro muestra o demuestra un gran interés por el mundo católico. Pienso en las monjas, las oraciones, las letanías…—Hay una parte que me es muy natural de ese mundo, probablemente porque la familia de mi madre son una legión de hermanos, tres de las cuales son monjas y uno cura. Eran doce... Eso significa que mi relación con ese mundo era muy natural, porque yo iba a los Paúles de Salamanca a aprender a montar en bici, y para mí el padre Hernández no era tal, sino Samuel, a quien llamaba Samu y le pedía que apartara la furgoneta para poder pasar. Pero a la vez yo no soy una persona religiosa. Hay una parte del catolicismo mistérica que me resulta apasionante literariamente, esa parte que tiene que ver con esos ritos y letanías. Y hay otra parte que es la de la beata encerrada con las persianas bajadas, el olor en la casa a perro mojado y el cuadro del Sagrado Corazón intimidante en el pasillo, que me deprimen. Aunque a la hora de escribir no he pensado ni en una cosa ni en otra, simplemente he creado un mundo que me parecía que tenía potencial literario. Y nunca lo he aclarado y nunca me he decantado por nada. No hay un solo juicio en la novela. La novela se puede entender de mil maneras, tantas como lectores tenga, pero no va a ser fácil arrancarle una confesión, no va a ser fácil decidir qué es una crítica a esto o un apoyo a aquello. Va a estar envuelta en bruma, va a estar envuelta en su propio misterio, va a desarrollarse de forma distinta en cada cerebro.«Hay una parte del catolicismo mistérica que me resulta apasionante literariamente, esa parte que tiene que ver con los ritos y las letanías»—Termina citando el 'Primero sueño' de Sor Juana Inés de la Cruz. ¿La mística ha sido una influencia?—Tal vez, pero de forma natural y no decidida. Es decir, es imposible salir indemne de leer a San Juan de la Cruz o leer a Santa Teresa o leer a Sor Juana Inés de la Cruz. Y cuando lees el 'Primero sueño', por ejemplo, no tienes que entender nada, y si tratas de ser un exégeta que desmenuce cada una de las líneas, probablemente sea tu trabajo como académico, pero como civil estás perdido, porque es un trabajo técnico tan completo que prácticamente solo puedes leerlo en voz alta y dejarte mecer por las palabras, por las imágenes que se van generando de carácter a veces abstracto, y por las sensaciones que si tienes suerte van a derivarse de su unión. —Por cierto: ¿diría que hay una lucidez o por lo menos cierta belleza en las mentes truncadas como la de la niña?—Dar una respuesta automáticamente lírica ante una pregunta así es tentador, pero probablemente irresponsable. Pero sí, detrás de cada cosa hay forma de extraer belleza, hay la belleza que uno quiera extraer de ello. A veces una belleza irresponsable, porque tú puedes extraer belleza de un dolor profundo y no hacerte cargo de ese dolor: son cosas completamente distintas. Pero a través del propio lenguaje, alguien podría describir un vertedero y extraer su belleza, o podría abordar la traición o el abandono y extraer belleza, o incluso usarlo como forma de catarsis. Pero a mí me interesa el lenguaje en sí mismo, y el propio mensaje que encierran los sonidos del lenguaje.—Hay un hilo que conecta 'Hija del cielo' con sus libros anteriores, y es un desapego a la ley de la gravedad.—Sí, supongo que si estoy describiendo un diálogo entre dos profesores, uno de matemáticas y otro de lengua, en el banco de una estación rural y al final decido que uno de ellos remonte el vuelo y vuelva a su satélite, simplemente me lo permito. Cuando me siento a escribir no me siento más atado de la cuenta por las realidades objetivas del mundo, sino por las pequeñas cosas que las historias tratan de expresar. Y si el mejor modo de expresar algo es a través de una pequeña levitación, una pequeña desaparición o una pequeña invocación, ¿por qué no? Esta novela responde a sus propias leyes físicas, así que casi podríamos hablar de eso que Luis Mateo Díez llamaba irrealismo. Es realista, pero no se ata a los principios newtonianos, sino a los del propio Gabaón, que parece ser un mundo al margen del mundo. —Es su quinto libro en seis años… ¿En qué nota que ha cambiado como escritor en este tiempo?—Trato de notarlo lo menos posible, para empezar [ríe]. Hace cinco años no me sentaba a escribir de una manera, y ahora no me siento a escribir de otra manera. Pero claro que han pasado cosas, inevitablemente. Y hay una vía de depuración en la que vas más y más lejos. Y de algún modo cada vez confías más en el lector. Y vas retirando de una forma más intencionada las pistas o las pequeñas ayudas si te hacen sentir que estás siendo condescendiente. Cuando has sembrado pequeñas brujerías tienes que confiar en que la brujería va a hacer su efecto. —Entonces, ¿la experiencia le ha enseñado que los lectores son más inteligentes de lo que se piensa dentro del mundo editorial?—Veámoslo del siguiente modo: la gente, como concepto, no existe, es una entelequia que generalmente se usa para justificar una apetencia. Si eres un director oscuro de culto con doce espectadores, dirás que la gente está harta de que la traten por estúpida y que busca algo más. Si haces películas de persecuciones en azoteas y de cabriolas con lanchas en los canales de Ámsterdam, dirás que bastante tiene ya la gente con el día a día y sus sufrimientos como para que le recuerdes sus miserias, porque lo que la gente quiere es desconectar durante un par de horas. Por lo tanto, la gente acaba convirtiéndose en una coartada para hacer aquello que simplemente haces. Yo no sé cómo es la gente. Yo no sé si la gente es lista o tonta. Lo que sí creo es que no puedes hacer como que es tonta. Lo que sí creo es que tienes que mostrar respeto hacia el lector y hacia el espectador y no tutelarlos, no pastorearlos. Sun, 30 Aug 2026 01:19:40 +0200 Isabel Permuy Rodrigo Cortés, durante la entrevista con ABC. Rodrigo Cortés, durante la entrevista con ABC. Bruno Pardo Porto