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Sin dinero para luchar con la malaria

La OMS alerta de que la lucha mundial contra la malaria se estanca por problemas de financiación.

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La lucha mundial contra la malaria se ha estancado en los últimos dos años por problemas de financiación, según el último Informe mundial sobre el paludismo 2012 realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, la situación actual «amenaza con echar por tierra» lo que este organismo internacional señala como «logros recientes destacables» en el intento por controlar una de las principales enfermedades infecciosas y letales del mundo, explican los expertos. Todo ello se produce porque, a pesar de que entre los años 2004 y 2009 se consiguió una gran aportación a esta empresa, no ha habido cambios desde entonces «para la prevención y el control de la malaria», indican. Esto se traduce en que «ha sido más difícil dar pasos para salvar vidas en regiones afectadas como el África subsahariana», señalan.

El informe reconoce no obstante que durante el pasado decenio, los esfuerzos concertados de los países endémicos, los donantes y los asociados mundiales en la lucha contra el paludismo han reforzado el control de esta enfermedad en todo el mundo. La expansión de las intervenciones de prevención y control del paludismo han tenido su mayor impacto en los países con una gran transmisión de la enfermedad; el 58% de los 1,1 millones de vidas que se han salvado en este periodo correspondieron a los diez países con mayor carga de morbilidad.

Sin embargo, tras una expansión rápida entre 2004 y 2009, la financiación mundial de la prevención y el control del paludismo se ha estabilizado entre 2010 y 2012, y los progresos en la distribución de algunos productos que salvan vidas se han vuelto más lentos. Según el documento, esto señala una ralentización que podría acabar revirtiendo los logros recientes de la lucha contra una de las enfermedades infecciosas que más muertes causa en todo el mundo.

Mosquiteros

Así lo muestra algunos ejemplos: el número de mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración que se han distribuido en los países endémicos del África Subsahariana ha disminuido de un máximo de 145 millones en 2010 a una cifra estimada de 66 millones en 2012 . Esto significa que muchos hogares no podrán reponer sus mosquiteros cuando sea necesario, con el consiguiente aumento del número de personas expuestas a esta enfermedad potencialmente mortal. La expansión de los programas de fumigación de interiores con insecticidas de acción residual también se ha estancado, y el nivel de cobertura en la Región de África de la OMS se ha situado en el 11% de la población en riesgo (77 millones de personas) entre 2010 y 2011.

«Durante los últimos ocho años, la expansión del control del paludismo nos ha ayudado a evitar más de un millón de muertes. Tenemos que mantener este impulso y hacer todo lo que podamos para prevenir los rebrotes», señaló Ellen Johnson Sirleaf, Presidenta de Liberia y de la Alianza de Dirigentes Africanos contra el Paludismo , que asistió a la presentación oficial del informe en Monrovia (Liberia).

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De acuerdo con los datos del informe, 50 países de todo el mundo están en camino de reducir la tasa incidencia de casos de paludismo en un 75% para 2015; sin embargo, estos países solo representan un 3%, es decir, 7 millones de los casos de paludismo que se calcula que hubo en el año 2000, la referencia frente a la que se miden los progresos realizados.

«Las metas mundiales de reducción de la carga de paludismo no se alcanzarán si no se aceleran los progresos en los países con mayor carga de la enfermedad», dijo Robert Newman, Director del Programa Mundial sobre Malaria de la OMS en Ginebra. «Esos países están en una situación precaria y la mayoría de ellos necesitan ayuda económica urgente para adquirir y distribuir productos que salvan vidas».

La carga de paludismo se concentra en 14 países endémicos en los que se calcula que se produce el 80% de las muertes por paludismo. Nigeria y la República Democrática del Congo son los más afectados en el África Subsahariana, y la India en Asia Sudoriental. «La estrategia multifacética de lucha contra el paludismo definida en el Plan de Acción Mundial sobre el Paludismo funciona . Sin embargo, para prevenir el rebrote de la enfermedad en algunos países necesitamos con urgencia nuevas ideas sobre nuevos mecanismos de financiación que permitan cosechar más recursos para la lucha contra el paludismo» afirma Fatoumata Nafo-Traoré, Directora Ejecutiva de la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo. «Estamos explorando muchas alternativas: impuestos sobre las transacciones financieras, impuestos sobre los billetes de avión junto con el UNITAID, o un «bono para el paludismo», entre otros.

Gran déficit de financiación El Informe señala que la financiación internacional de la lucha contra esta enfermedad parece haber alcanzado una meseta muy por debajo del nivel necesario para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud y otras metas acordadas internacionalmente con respecto al paludismo. Se calcula que entre 2011 y 2020 serán necesarios 5.100 millones de dólares anuales (unos 3.873 millones de euros) para lograr el acceso universal a las intervenciones antipalúdicas en los 99 países con transmisión continua de la enfermedad. Aunque muchos países han aumentado la financiación nacional para el control del paludismo, la financiación mundial total disponible fue de 2300 millones en 2011, es decir, menos de la mitad de lo necesario.

Esto significa que millones de personas residentes en zonas muy endémicas siguen sin tener acceso a una profilaxis, diagnóstico y tratamiento eficaces . Los esfuerzos por prevenir la aparición y propagación de resistencia del parásito a los antipalúdicos y del mosquito a los insecticidas también se ven limitados por una financiación insuficiente.

Resistencias

Aunque el estancamiento de la financiación está afectando a la expansión de algunas intervenciones, el informe confirma un importante aumento de las ventas de pruebas diagnósticas rápidas, que han pasado de 88 millones en 2010 a 155 millones en 2011, así como una considerable mejora de la calidad de las pruebas en los últimos años. La distribución a los países del tratamiento recomendado por la OMS para el paludismo por Plasmodium falciparum, es decir las terapias combinadas basadas en la artemisinina, también ha aumentado considerablemente, de 181 millones en 2010 a 278 millones en 2011, en gran medida gracias a un aumento de las ventas subsidiadas en el sector privado.

Sin embargo, y aunque no se menciona en el informe, las resistencias a los medicamentos antipalúdicos son cada vez más frecuentes. En un reciente trabajo publicado en PNAS se informa sobre los mecanismos de resistencia del Plasmodium falciparum a la artemisinina, un fármaco que se utiliza en terapias de combinación como tratamiento de primera línea en la mayoría de los países con malaria endémica.

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