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En el año de la coronación

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SEVILLA. Entre la Magdalena y la Asunción. Estas fueron las fronteras en las que ayer discurrió el Jueves Santo. Sólo en este trayecto se pudieron disfrutar de las cofradías. El protagonismo del morado fue la característica de los nazarenos que realizaron su estación de penitencia, el único color en la carrera oficial. No hubo tampoco en esta jornada ningún tipo de agrupación musical o banda de cornetas y tambores. En este sentido, las únicas marchas que se pudieron escuchar fueron las que interpretó la banda municipal de Sevilla tras el palio de la Virgen del Valle. Destacó de esta cofradía el característico olor a hierbas aromáticas del incienso que perfumaba a sus tres pasos.  El palio de la Virgen del Valle fue el único que se pudo contemplar ayer, precisamente el año de su coronación. Mostraba sus característicos ramos bicónonicos, en el que se entremezclaba el azahar. La Dolorosa de la Anunciación llevó una corona dieciochesca que realizó el orfebre Palomino y en su cintura un curioso cíngulo formado a base de distintas joyas. Señalar la primera levantá que realizó la cuadrilla una vez fuera. Al adelantarse la trasera. el paso sufrió una brusca inclinación hacia adelante que hizo que la bambalina frontal se volviera y quedara encima del techo  de palio.

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