El insomnio de una noche de verano
El calor se convierte durante la época estival en un enemigo a la hora de conciliar el sueño. Los cambios de horario que conlleva la actividad cotidiana durante el verano, junto con otros elementos como el alcohol, ocasionan trastornos del sueño que derivan en la falta del descanso necesario.
SEVILLA. La influencia de las altas temperaturas sobre el descanso nocturno de las personas es uno de los aspectos sobre los que advierte Hospitales Universitarios Virgen del Rocío de Sevilla. Los efectos del calor de las noches veraniegas pueden ocasionar transtornos en el sueño tanto en el caso de niños como de adultos, especialmente en las personas que padecen insomnio, es decir, aquéllas que presentan dificultades a la hora de iniciar o mantener el sueño, trastornos que repercuten en el quehacer cotidiano de las tareas diarias. Aproximadamente el diez por ciento de la población presenta este tipo de trastornos.
Así, los expertos señalan que el verano se convierte en una época condicionante de los dos casos de insomnio que se contemplan. Por un lado, existe el llamado insomnio agudo, que es circunstancial, ya que aparece cuando se atraviesan situaciones críticas en la vida de una persona -como la muerte de un familiar, crisis emocionales, o cualquier otro tipo de preocupaciones-, y desaparece una vez que el trauma es superado.
Por otro lado, se da también el insomnio crónico, una patología que se desarrolla por diferentes factores, ya sean psicológicos, por adquisición de malos hábitos o un trabajo por turnos, como ejemplos.
Consejos para un buen sueño
Por ello, la doctora Georgina Botefol, neurofisióloga de Hospitales Virgen del Rocío, realiza sencillas recomendaciones que pueden ser llevadas fácilmente a la práctica, tanto por personas que padecen de insomnio como por aquellas que están sanas pero que detectan dificultades para dormir bien en las noches de verano.
El hecho de establecer un horario regular de sueño, incluso durante los fines de semana, así como dormir lo suficiente para sentirse satisfechos por las mañanas -una media de 7 a 9 horas diarias-, en función de las horas de descanso que cada persona necesite, son algunos de estos sencillos consejos.
Asimismo, Botefol aconseja cenar comidas ligeras a ser posible de forma regular a las mismas horas, evitar el consumo de cafeína y alcohol en las horas previas a acostarse. La práctica de ejercicio con frecuencia, aunque no dos o tres horas antes de irse a dormir y suspender las actividades del hogar o el trabajo antes de ir a la cama, reemplazándolas por la lectura o la música en el salón, ayudan a crear el clima de relax adecuado para conseguir un buen descanso.
También recomienda huir de las interferencias exteriores, tales como el ruido o las altas temperaturas, que impiden conciliar el sueño, así como utilizar un colchón y una almohada apropiados -ni demasiado duros, ni excesivamente blandos-. Otra de las recomendaciones que ofrece es intentar no dormir siestas que superen los 40 ó 45 minutos.
La doctora Botebol apuntó por último que la buena higiene del sueño también incluye a los más pequeños. Así, indicó que se ha observado un aumento progresivo del insomnio infantil, «claramente favorecido por los malos hábitos que se convierten en cotidianos».