José María Morillo, director y fundador de espassion
«Seguimos siendo atractivos para los fondos de inversión inmobiliarios»
Lleva media vida profesional trabajando fuera de España. Nació en Sevilla y estudió Empresariales. Luego marchó a Londres y desde hace cuatro años emprende en Hamburgo
félix j. machuca
—¿Echa de menos la calle Betis, las cervecitas en El Salvador y una reunión de caseta de Feria?
—Lo que echo de menos son los amigos que pululan por esos lugares.
—La realidad es que usted lleva cerca de treinta años trabajando fuera de Sevilla. Primero en Londres y ahora en Hamburgo.
—Creo que hay que estar donde este el bollo de pan.
—¿Nunca pensó que ya era la hora de regresar o nunca vio la oportunidad de hacerlo?
—Tener familia en dos países difumina de alguna manera esos pensamientos, pero como dice el refrán: «nunca es tarde si la dicha es buena».
—¿A qué se dedica su empresa en Hamburgo?
—A dar servicios de consultoría internacional. El sector inmobiliario es una de nuestras especializaciones.
—O sea, usted trata de buscar mercado en un sector tan difícil, ahora, como el inmobiliario. ¿Qué stock de viviendas tenemos en este momento en España?
—Según los datos del Ministerio de Fomento, en España existen 700.000 unidades acabadas y vacías.
—De esas posibles 700.000 casas el 16% se sitúa en la costa andaluza. Dígame: ¿cómo se puede vender una casa si los precios no bajan, los bancos no dan créditos y el paro en España alcanza los cinco millones de personas?
—Los precios están bajando y el stock de primera residencia acabara reduciéndose. El mayor problema es la vivienda vacacional, la cual representa el 60% del stock total. Quizás la solución esté en el comprador extranjero.
—¿Le extraña que aún no se haya abordado este asunto desde un plan estratégico donde converjan medidas fiscales, administrativas y acuerdos políticos con el sector financiero?
—Creo que no se le ha dado suficiente importancia al componente vacacional del stock. Este aspecto debería tenerse en cuenta a la hora de diseñar medidas de reactivación y promoción internacional.
—Pese a todo, las viviendas tienen su mercado. Sus clientes son europeos no piigs ¿verdad?
—En su mayoría son europeos pero del Norte. Las variables socio demográficos y económicas de estos países, además de su «enamoramiento» con España, les hace especialmente atractivos.
—Deben estar encantados con la crisis nuestros amigos de la Unión, aprovechando los efectos colaterales de la misma en los países periféricos…
—A ningún país de la Unión le interesa que su euro-vecino este, o entre en crisis.
—Según datos de 2010 de la Asociación de Registradores de la Propiedad, los extranjeros compraron 18.561 viviendas. ¿Son muchas o pocas para las que hay que vender?
—Con la crisis y la desprestigiada imagen del sector en el exterior, son como «agua bendita».
—¿Pueden bajar más aún sus precios?
—Depende del tipo de propiedad y la zona o región de ubicación. En cualquier caso, parece claro que la banca tendrá que adoptar estrategias de venta y promoción internacional más agresivas para reducir el «sunny stock».
—El dinero europeo invierte en proyectos inmobiliarios españoles. En 2010 apostaron 3.747 millones de euros. ¿El ladrillo sigue siendo un valor seguro pese a su desprestigio?
—Los fondos de inversión inmobiliaria extranjeros siguen considerando España como un país atractivo para invertir. De hecho, hasta Junio de 2011 los extranjeros invirtieron un 32% más que durante el mismo periodo de 2010. Por algo será.
—Fíjese que dato me encuentro por ahí: de los 54 millones de turistas que nos visitaron el pasado año, un 36% se hospedaron en instalaciones no hoteleras. ¿Sabemos cuantos guiris tienen casa propia en Andalucía?
—No hay datos desagregados al respecto. No obstante si aceptamos la hipótesis de que el 30% de los extranjeros empadronados en Andalucía sean propietarios, nos daría una cifra de 211.000.
—¿Sería demagogo decir que los españoles pierden las casas que no pueden pagar para que los extranjeros la compren más baratas?
—Sí. Los extranjeros no compran cualquier cosa. Son muy exigentes y prudentes a la hora de adquirir propiedades en un país extranjero.