Más barato que una VPO
El mercado inmobiliario está plagado de irregularidades. Suele ocurrir cuando la demanda es muy superior a la oferta. El precio de la vivienda se eleva sobre su valor real si no hay normas que velen por ello como debe ocurrir con la vivienda de protección oficial y promoción pública. Una redactora de ABC ha indagado en la ofertas más baratas del mercado inmobiliario sevillano
SEVILLA. El precio de la vivienda en Sevilla se ha encarecido en los últimos años de manera casi surrealista, lo cual se explica por el aumento del precio del suelo, que se había mantenido estable durante mucho tiempo. Ahora hay que pagar el doble, o incluso el triple, para comprar lo mismo que hace cinco años. Y no sólo se trata de nuevas y lujosas promociones, sino todo tipo de viviendas, incluso las más viejas y baratas, que cambian de manos sin cesar.
Mientras más de mil personas se concentraban hace unas semanas ante una oficina de Emvisesa para conseguir una vivienda municipal, otras muchas, que ven esta posibilidad inalcanzable, debido sobre todo a la escasa oferta que hay, se ven obligadas a buscar y rebuscar en medio de un mar de incertidumbre.
Para los ya propietarios no parece tan complicado, pues venden su vivienda tres veces más cara de lo que la compraron hace años y adquieren otra por la que pagan una pequeña hipoteca. El problema mayor se abre para quienes quieren optar a su primera vivienda en propiedad sin endeudarse de por vida.
Las zonas más económicas en la compraventa de viviendas de segunda mano se encuentran al sur y al este de la ciudad, en construcciones de más de cincuenta años, como las de Los Pajaritos, La Candelaria, Madre de Dios, Su Eminencia, Las Letanías y los Polígonos. Aunque se puede encontrar de todo, es más fácil que los precios no sobrepasen los 40.000 euros.
Las agencias inmobiliarias acaparan la mayoría de estas viviendas en venta, tanto «legales» como «ilegales».
El piso más económico que nos han ofrecido está en la calle Ricardo Palma, por detrás de Las Águilas y pegando a la SE-30. En un número de metros que no se nos comunica se reparten salón, cocina amueblada, dos dormitorios y trastero en la azotea. 20.000 euros, con escritura y todo.
También «con papeles», en La Plata, un piso de 60 metros, dos dormitorios, cocina amueblada, balcón, totalmente reformado, sale por 24.000 euros. No tiene mucha luz, pues todas las ventanas dan a un pasaje posterior que separa el edificio de otro.
Aumentando un poco el presupuesto, podemos encontrar en el Cerro del Águila, en la calle Ofelia Nieto, una vivienda que posee aproximadamente las mismas características, por 33.000 euros, con más luz y más «arregladito».
Pisos sin escritura
Pero pasemos a los más interesantes, pues las agencias inmobiliarias, si se lo das a entender, no tienen ningún reparo en ofrecer pisos y apartamentos que no tienen escritura, bien porque la construcción es ilegal y no ha sido declarada, bien porque se trata todavía de viviendas sociales o de protección oficial que no pueden ser traspasadas o transferidas sin la mediación de la autoridad competente y que hasta que no sean desclasificadas no podrán obtener sus escrituras.
Si nos movemos en estos términos, también encontramos mucha variedad, desde menos de 20.000 euros en Las Letanías hasta los más de 80.000 que se piden por las viviendas de la Plaza Federico García Lorca, junto a Marqués de Nervión. El inconveniente es evidente: hay que pagar al contado, ya que al no existir escritura, tampoco se puede solicitar hipoteca. Se trata de un contrato privado de compraventa en el que en ocasiones se prescinde incluso de la presencia de un notario.
Dentro de este ámbito, lo más barato que nos han ofrecido es un piso de 18.000 euros en Las Letanías, que cuenta con 70 metros repartidos en entrada, salón comedor, tres dormitorios, cocina y baño, en un segundo sin ascensor. En realidad no quisieron ni enseñarlo y dijeron «no sé ni siquiera por qué lo tenemos», pero el día anterior por teléfono se habían explayado con una detallada descripción.
Le sigue un estudio, junto a la piscina de Rochelambert, de 50 metros con baño separado y una gran terraza, con posibilidad de incluirla en el piso en un futuro. Sale por 22.000 euros y se compra directamente a la inmobiliaria, que lo ha adquirido con una clara intención especuladora. Su propietario anterior no tenía tampoco escritura porque es una ampliación no declarada de su vivienda, que se encuentra en la planta baja, pero en la agencia tampoco se han preocupado por solucionarlo. El posible comprador tendrá que informarse de las condiciones y legalidad o atenerse a las consecuencias. En principio, puede ser que el propietario tenga la escritura sobre el terreno, en lugar de sobre la vivienda, por lo que puede tener una fácil solución, pagando las tasas correspondiente y registrando la propiedad de la vivienda. Si no, podría ordenarse su derribo.
Así se podría continuar eternamente, pues casos como éstos están a la orden del día, pero sorprende un caso como el de Los Pajaritos, donde en la calle Mirlo se piden nada menos que 45.000 euros por un bajo sin escritura que tiene 60 metros, dos dormitorios, una extraña anexión de parte del patio comunitario de todos los vecinos, que hace las veces de tienda y que además tiene salida a la calle por otra puerta. Al parecer los papeles de la obra están en regla, pero se pide un contrato privado de compraventa, sin que medie ningún organismo, aunque todavía se trate de una vivienda social y los inquilinos actuales paguen su euro mensual por el arrendamiento.
Por ello, antes de comprar un piso, por muy barato que parezca en comparación con el resto, hay que informarse de su historial, de si pertenece aún a algún organismo y si es así, acudir a él para solicitar información sobre la vivienda en cuestión, si no queremos que más adelante se pueda tramitar una denuncia e incluso un desahucio por su situación de ilegalidad.
La conclusión que se deriva de todo esto no es otra que la escasez material de viviendas en Sevilla El ciudadano quiere casa propia. ¿Qué ha sido del lema «un sevillano, una vivienda»?