Sevilla celebra los 150 años de Aníbal González, el arquitecto que reinventó su imagen
El director de las obras de la Exposición Iberoamericana del 29, nacido en 1876, revolucionó el urbanismo de la ciudad con el estilo regionalista que caracteriza a sus trabajos más emblemáticos
Los arquitectos de Sevilla lideran la conmemoración del 150 aniversario de Aníbal González
Viva Aníbal
En 2026 se cumplen nada menos que 150 años del nacimiento de Aníbal González, una de las figuras clave para entender el impulso urbanístico de Sevilla en el primer tercio del siglo XX. El genial arquitecto hispalense, máximo exponente del regionalismo sevillano, artífice de ... la Plaza de España y de toda la identidad visual de la Exposición Iberoamericana de 1929, supuso una auténtica revolución para la capital hispalense a la altura de la que Antonio Gaudí protagonizó en Barcelona. No llegó a cumplir 53 años, pero aquello no fue impedimento para dejar un legado inconmensurable que merece ser recordado y conmemorado, y también algunos sueños por cumplir.
Aníbal González Álvarez-Ossorio nació un 10 de junio de 1876 en la céntrica calle Bustos Tavera, y murió el 31 de mayo de 1929. Dejó este mundo unos meses después de ser nombrado Hijo Predilecto de Sevilla y tan sólo tres semanas más tarde de que Alfonso XIII inaugurara la Exposición Iberoamericana, de la que Aníbal había sido arquitecto director. Sus espacios y recintos han pasado a la historia como la gran obra de este genio para Sevilla. Articulada en torno al parque de María Luisa, allí se encuentran algunas de las edificaciones más destacadas del arquitecto: el Pabellón Real, el Museo Arqueológico, el de Artes y Costumbres Populares—todos ellos en la plaza de América— y, sobre todo, uno de los emblemas de la capital andaluza que no se pierde ningún visitante: la Plaza de España.
Mientras avanzamos hacia el centenario de la exposición que marcó un antes y un después en el devenir de la ciudad, algunos de los espacios creados por Aníbal González para aquel magno acontecimiento permanecen a la espera de una reforma que parece que nunca llega, pero que debe estar culminada en 2029. Una de las más destacadas es la del Pabellón Real, cuyas obras darán comienzo este año y finalizarán justo para el centenario tras una inversión municipal de seis millones de euros. Será este enclave de estilo gótico isabelino el que, tras recuperar la distribución con la que lo concibió González en 1916, albergará el museo dedicado a su figura y legado en la ciudad que servirá también como centro de interpretación del regionalismo.
La plaza de América centrará el centenario de la Exposición del 29 con la reapertura del Pabellón Real y el Museo Arqueológico
También en 2029 está prevista la reapertura del Museo Arqueológico. La rehabilitación integral de este edificio neorrenacentista, con una inversión estatal de 33,7 millones de euros, dio comienzo en 2024 y los plazos se han ido alargando hasta llegar al año clave de los fastos del centenario. Frente a él, cierra la tríada de la plaza de América el hermoso Pabellón Mudéjar, gestionado por la Junta de Andalucía, que desde 1973 funciona como Museo de Artes y Costumbres Populares y que, pese a estar abierto, ha caído en el olvido, con una segunda planta que lleva dos décadas clausurada pese a tratarse de un cierre «temporal».
Huelga decir que la obra paradigmática de la vasta producción de Aníbal González es la Plaza de España. Ideada como uno de los ejes del proyecto de la Exposición del 29, se construyó entre 1914 y 1929 con un marcado simbolismo en todos sus elementos. Con una extensión de 50.000 metros cuadrados, su forma semielíptica constituye una representación del abrazo de España a las que antaño fueron sus colonias en el continente americano; al igual que los cuatro puentes que la cruzan simbolizan a los viejos reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón; y los 48 azulejos de las distintas provincias españolas (todas a excepción de Sevilla y Santa Cruz de Tenerife, ya que en la época Canarias constaba de una sola provincia). El cinematográfico espacio que cada año es el más popular entre los turistas que llegan a la capital hispalense fue el lugar elegido para colocar en 2011 el monumento que homenajea al propio Aníbal González, que mirará eternamente a través de su estatua en bronce a su obra más universal.
Otros edificios de Aníbal González
El entorno del parque de María Luisa centra la obra del genio cuyo 150 cumpleaños celebra Sevilla en 2026. Sin embargo, la huella de Aníbal González se puede encontrar en numerosos puntos de la ciudad, pudiéndose apreciar además las distintas etapas de su trayectoria profesional, desde el modernismo inicial hasta el historicismo y el marcado regionalismo que lo ha vuelto eterno. Algunos de los escenarios sevillanos que proceden de la mano del célebre arquitecto pasan desapercibidos para los propios transeúntes, que desconocen la autoría de los mismos pese a tratarse de notables obras.
Basta un paseo por el Centro para darse de bruces con algunas de ellas: las casas realizadas para Manuel Nogueira e Ignacio Sanz en la calle Martín Villa, la de Laureano Montoto en Almirante Ulloa, la de Álvaro de Dávila en la avenida de la Constitución, la de las Conchas en Mateos Gago, la del conde de Ibarra en San José, la del 'barril' realizada para Antonia Labraña en Tomás de Ibarra o la que hoy día es el restaurante Casa Aníbal en Reyes Católicos. Todo ello por no hablar de edificios tan singulares como la capilla de los Luises realizada para la Congregación de María Inmaculada y San Luis Gonzaga de los jesuitas en la calle Trajano, que este mes reabrirá al culto la hermandad de los Javieres tras su traslado; la archiconocida capillita de la Virgen del Carmen del puente de Triana, construida tras la demolición del anterior cuando se hizo el nuevo tablero del puente; o la casa Luca de Tena en la avenida de la Palmera, realizada para el primo e íntimo amigo del arquitecto y fundador de ABC de Sevilla, Torcuato Luca de Tena.
Grandes proyectos frustrados
Aníbal era un hombre que siempre miraba más allá y trataba de superarse constantemente. Esta ambición y capacidad creativa, además del perfeccionismo y la minuciosidad de su trabajo, tuvo varios frenos. Por ejemplo, cuando dimitió como director de la Exposición del 29 en 1926 tras varios desencuentros con el nuevo comisario, José Cruz-Conde, que redujo el presupuesto y criticó la lentitud de las obras de la Plaza de España. El factor económico también estuvo detrás del descarte del monumental arco de entrada a la exposición en forma de templete; la Universidad Hispanoamericana que iba a levantarse cerca de San Telmo; o el Palacio del Casino junto al muelle de las Delicias. Otros proyectos no llegaron a realizarse o solamente se comenzaron debido a la prematura y humilde muerte de González, que impidió además su toma de posesión como presidente del Ateneo.
Por encima de todos ellos destaca el de un colosal templo que habría rivalizado con la propia Catedral. Se trata de la basílica de la Inmaculada Milagrosa, iglesia neogótica de enormes dimensiones proyectada en la Huerta del Rey —donde quedan como vestigio sus basamentos— a raíz de un encargo de la Compañía de Jesús. Si bien comenzó a dar forma a la idea en 1920, no fue hasta 1926, tras su salida de la Exposición Iberoamericana, cuando la retomó. Se llegó incluso a realizar el acto de bendición de la primera piedra a cargo del cardenal Ilundáin con la presencia de Alfonso XIII. No obstante, a la muerte del genio, la falta de financiación y de interés para continuar las obras por parte de otros arquitectos hizo que estas quedaran abandonadas. También de sueños inconclusos o caídos en desgracia está compuesta la huella indeleble que dejó Aníbal González en Sevilla, a quien tanto le sigue debiendo la ciudad un siglo y medio después de su nacimiento.
Créditos
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Texto: Pepe Trashorras
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Diseño y montaje: Juan Soldán
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Fotografía: Raúl Doblado
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