Nacho La Casa: «La mirada tan limpia que tiene Macarena García es lo que necesitaba su personaje en 'Un hijo'»
El cineasta sevillano estrena este viernes 15 de mayo su primera película de ficción como director, basada en la novela de Alejandro Palomas
Nacho La Casa (Alcalá de Guadaíra, 1970) es un periodista, guionista y director de cine que ha logrado desarrollar una interesante carrera dentro del mundo del séptimo arte gracias a proyectos tan variados como el filme de animación 'Ozzy' (2016) o la ... película 'Sevillanas de Brooklyn' (2021), de la que fue guionista. Ahora debuta como director en un largometraje de ficción con la película 'Un hijo', que se estrena este viernes 15 de mayo. Basada en la novela homónina con la que Alejandro Palomas ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (2016), esta adaptación a la gran pantalla cuenta con un reparto estelar encabezado por Macarena García, Hugo Silva y el debutante Ian Cortegoso, que encarna a Guille, el niño protagonista de la historia.
—Después de una trayectoria como productor y guionista, debuta aquí como director en un largometraje de ficción. ¿Qué le impulsó a llevar al cine 'Un hijo'?
—Cuando leí la novela de Alejandro Palomas lo hice con las expectativas de encontrar contenido para un público juvenil, porque yo estaba trabajando para Disney. Mi sorpresa fue que descubrí que la historia apelaba más al público adulto y a mí, además de una forma más conmovedora. La leí por lo menos hace unos seis o siete años y desde entonces no paré de pensar en llevarla al cine. Fue una experiencia emocional leer la novela y pensar que podría trasladarla a la gran pantalla para que los espectadores se conmovieran igual que yo.
—La novela de Alejandro Palomas ha emocionado a miles de lectores. ¿Qué fue lo más difícil de trasladar a la pantalla de una historia tan íntima y delicada?
—Lo más difícil fue que cada capítulo de la novela estaba contado por un personaje distinto en primera persona. Juan R. Apolo y yo decidimos darle al guion otra estructura más cinematográfica. El último acto de la película sí es más fiel a la novela. Es a partir del momento en que el protagonista se acerca a la función de Navidad del colegio.
—¿Cómo ha sido la respuesta de Alejandro Palomas al ver la película?
—Está súper contento con la película. Temía que él tuviera otra imagen de Guille diferente a la nuestra. Le fuimos pasando los guiones. Cuando vio la película se emocionó. Aunque hay cambios, ya que el proceso de adaptación era necesario para romper con la estructura narrativa, lo esencial de la novela, su delicadeza, está en la película. Alejandro tiene muchos seguidores en redes sociales y está trabajando mucho para promocionar la película y compartirla con sus cientos de miles de lectores. Eso, de alguna manera, nos da mucha satisfacción. Poder trabajar con el autor para compartir un proyecto es algo magnífico. Algunas veces los escritores se desligan de la película cuando su novela es llevada a la gran pantalla. Al principio le mandé el link del filme y pensé que no le gustaba porque no me respondía. Él vive en el campo y ahí no tenía fibra óptica. Por eso no pudo ver la película hasta que fue a Barcelona a casa de su hermana. Alejandro tiene mucha personalidad y es también un escritor muy brillante. No en vano, es Premio Nadal y con 'Un hijo' ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
—La película aborda la infancia desde el silencio, los dibujos y lo que los niños no siempre pueden expresar con palabras. ¿Qué le interesaba explorar de ese universo emocional?
—Por un lado, me interesaba mucho poner en valor el trabajo que hacen los psicólogos y los psicopedagogos que hay en los colegios. Ese papel lo hace Macarena García, una especie de detective emocional que a partir de los dibujos que le encarga al niño intenta descubrir unas pistas para solucionar el caso. También me interesaba que el espectador adulto recordara el niño que fue. Los niños tienen una manera distinta de ver el mundo a la de los adultos. Muchas veces enterramos el niño que llevamos dentro. Por eso, muchas veces nos dirigimos a los niños en un lenguaje adulto y nos olvidamos de que ellos hablan otro idioma. El libro pone por delante un espejo y ahí te ves a ti siendo niño. Eso es algo que la película te provoca al igual que el libro. Te pone un espejo y ves al niño que hay en ti. De ahí que el público salga tan conmovido tras la proyección. La película se proyectó en el Festival Internacional de Cine de El Cairo, que es de los pocos que hay de clase A a nivel mundial. Allí percibí cómo el público lloraba, reía y se emocionaba de manera muy expresiva a pesar de que lo veían con subtítulos. En el Festival de Málaga y en el Barcelona Film Festival vi algo parecido, también en estrenos que hemos hecho en Bilbao, Madird y Sevilla. Una señora me dijo en un coloquio que es una película en la que se llora, pero se llora con gusto. Te deja al final un regusto agradable.
—Macarena García interpreta a María, una psicóloga escolar que intenta descifrar el misterio que rodea a Guille. ¿Qué vio en ella para encarnar a un personaje tan sensible y complejo?
—Macarena García tiene una mirada y una cosa tan mágica que era como la actriz perfecta para el papel. En el caso de su personaje, María, su nombre es un guiño a Mary Poppins, figura de ficción que está muy presente en la historia de manera muy sutil. Esa mirada tan limpia que tiene Macarena es lo que necesitaba el personaje. Es una mirada muy especial con la que es capaz de conectar con los más pequeños. Me encantaría repetir con ella y con todos los actores que están en la película porque se han implicado de manera muy emocional.
—Hugo Silva compone un padre hermético y lleno de dolor contenido. ¿Cómo trabajaron juntos para construir ese personaje?
—Cuando él leyó el guion dijo que tenía que hacer la película como fuese porque le había removido mucho por dentro por cosas que él vivió en su infancia. De alguna manera, quería rendir un homenaje a su padre por ese personaje tan chocante que tenía en la historia. Él mismo ha reconocido que es un homenaje a su padre. Eran padres de otras épocas. Generaciones que educaban a sus hijos de una manera muy diferente a la de ahora. Se trataba de que el hijo fuera fuerte para encarar en un futuro los inconvenientes que surgieran. Ese tipo de masculinidad se está transformando ahora afortunadamente. Las nuevas generaciones no tienen esa mentalidad. «Si eres tan fuerte, ¿por qué lloras?», le pregunta el padre a su hijo en la película. Eran padres que no entendían la sensibilidad y la debilidad de los hijos y trataban de resolverlo de manera equivocada.
—El debutante Ian Cortegoso sostiene buena parte del peso emocional del filme. ¿Cómo fue dirigir a un niño en un papel tan exigente?
—El principal reto que tenía la película era contar con un niño que cuando rodamos tenía ocho años y que sostiene gran parte de la historia. Está presente en más de un 80 por ciento del metraje. Tras ver a muchos chicos, el día que Ian apareció en el casting fue algo muy especial. De alguna manera, noté que Ian era el que debía hacer de Guille. Al final quedaron dos candidatos, pero yo había advertido una química muy especial entre Ian y yo. Eso me permitiría trabajar con él de una forma más lúdica y familiar. Con la mirada expresábamos cosas. Es un niño muy inteligente y con mucha intuición que tiene un talento fuera de lo normal. Él ya ha rodado pequeños papeles en varias películas y sigue teniendo más propuestas. Creo que 'Un hijo' le va a abrir muchas puertas, porque lo que hace es extraordinario.
—Aunque se trata de un drama psicológico, la película apuesta por la contención y evita el melodrama. ¿Cómo encontró ese equilibrio entre emoción y sobriedad?
—En este tipo de historias siempre está la tentación de apretar emocionalmente y de subrayar cosas con la música o la planificación. Una premisa era que la emoción no le llegara al espectador con artilugios externos, sino sólo con las actuaciones. Zeltia Montes y yo coincidimos en que la música no podía subrayar en ningún momento. Lo importante era que estuviera ahí, pero que no pareciera que estuviera. A la hora de grabarla, optamos por una pequeña orquesta de cuerda para huir de lo grandilocuente para que no fuera nada empalagoso. Los músicos usan una técnica que parece que la cuerda está doliendo. Parece que la voz de los violines y violas no va limpia. Usan una técnica que parece que la cuerda se queja, no es tan limpia. Zeltia Montes es una compositora que ganó el Goya por 'El buen patrón'. Es una maravilla de compositora. Se trata de una música muy minimalista. Todo va en ese tono minimalista. En la película apenas hay planos generales. Siempre estamos en ese punto minimalista a nivel de música, planificación de cámaras, los silencios, etc.
—El filme está producido desde Alcalá de Guadaíra y supone un paso importante en su carrera. ¿Qué significa estrenar una obra tan personal y cómo le gustaría que salieran los espectadores del cine?
—Nosotros tenemos una productora en Madrid (Capitán Araña) y tengo otra en Alcalá de Guadaíra (Guion Alto). Una parte de la película se ha rodado en Vitoria, pero la otra gran parte en Sevilla. En Vitoria se hicieron casi todos los exteriores porque la historia transcurre en otoño e invierno y necesitábamos un tipo de luz que es más fácil en el norte. En Sevilla rodamos con el Club de Amigos del Rugby (CAR). El padre del chico en la ficción juega el rugby. Filmamos un partidillo de entrenamiento con los jugadores del CAR. El piso de la familia está en Pino Montano y el colegio que sale es el Colegio Alminar de Dos Hermanas.
—Aparte de 'Un hijo', ¿qué otros proyectos cinematográficos tiene por delante?
—Ahora mismo estoy con una película de animación, 'Like!'. Nos encontramos en la fase de layout. Empezaremos la animación sobre agosto y la acabaremos a finales de 2027. No sé si tendré hueco para rodar otro proyecto de ficción. También voy a producir con mi productora la ópera prima de la guionista Clara Santolaya, 'Alegre y olé'. Se trata de un filme que se rodará en Sevilla, Murcia y Canarias. En Sevilla rodaremos a finales de junio y principios de julio.