Crítica de Flameno
Sara Baras volvió a la Bienal por la puerta grande
La bailaora hizo el estreno absoluto en el teatro de la Maestranza de su obra 'Infinita' dentro de la programación de la Bienal de Flamenco de Sevilla
Sevilla
Crítica de Flamenco
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'Infinita'
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Dirección, idea, guión y coreografía Sara Baras
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Cuerpo de Baile Chula García, Cristina Aldón, Carmen Bejarano, Mirian Pérez, Elena Arias, María Guerrero e Irene Flores
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Músicos Keko Baldomero ( director musical y guitarra), Andrés Martínez (guitarra). Rafa Moreno 'Güito' (percusión) y Alexis Lefevre (violín)
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Cante Mai Fernández, Matías López 'El Mati', Rafael Núñez
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Diseño de Luces Oscar Gómez de los Reyes
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Teatro de la Maestranza Bienal de Flamenco. Estreno absoluto. 11 de septiembre de 2026
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Sara Baras volvía a Sevilla después de 14 años de ausencia a realizar el estreno absoluto de su última obra, 'Infinita' en el teatro de la Maestranza, un homenaje que a punta y tacón, ha querido realizar la bailaora gaditana a su tierra andaluza.
No es el primer estreno absoluto en nuestra ciudad, en la misma Bienal de Flamenco en el año 1998 estrenaba una jovencísima Sara Baras la obra 'Cádiz la Isla', y años después en el mismo teatro de paseo Colón estrenaba en el año 2000 'Juana', su primera obra de argumento, y dos años después también su segunda obra de argumento, 'Mariana Pineda'. En 2024 hacía en el Cartuja Center Cite de Sevilla el estreno en Sevilla de la obra con la que ha girado con enorme éxito los dos últimos años, 'Vuela', cuyo estreno absoluto fue en el teatro Real de Madrid.
Pero Sara Baras tenía la espinita clavada de hacer un homenaje a su tierra andaluza, provincia por provincia, sumergiéndose en el folklore de cada una de ellas pero llevándolo a su terreno flamenco, y eso es lo que ha hecho con 'Infinita', que hace la número veinte de su larga producción y con el que ha agotado el papel de sus tres funciones en la Bienal.
El planteamiento es sencillo pero eficaz: aparecen ocho mujeres en escena, son las ocho provincias y bailan entre luces blancas y verdes una composición con notas del himno de Andalucía. La alegoría hace mención a una flor que abre sus ocho pétalos arrancando el relato por bulería y romance.
Y se inicia el recorrido, fandangos de Huelva, bailes con mantoncillos, versión flamenca y baile coral, para continuar por el taranto de Almería que baila en solitario Sara Baras dejando al final un sombrero lleno de cintas que anuncia el baile por verdiales de Málaga.
Salen las siete mujeres con pañuelos en sus manos y suena el violín de Alexis Lefevre con el rasgueo típico del verdial malagueño, bailan las siete un coreografía libre basada en los verdiales, el folklore se acerca al flamenco de manera eficaz.
Sale la bailaora ataviada con zahones, Córdoba, por serrana y baila Sara Baras en solitario desarrollando todo su altísimo nivel de zapateado y un braceo contenido como siempre le gusta hacer.
Jaén llega a través de un cante de Trilla, las mujeres con cestos en sus brazos, mientras el cante nos va llevando a la historia de los campos de olivos, todo suena a tierra y sierra.
El baile deja el protagonismo a la música y un inspiradísimo Keko Baldomero se embarca en la granaína y en los abandolaos. Es un atrás que se ha convertido en un delante por derecho propio, con el cante de May Fernández, Matías López 'El Mati y Rafael Núñez, la percusión de Rafa Moreno 'Güito' y el violín de Alexis Lefevre, un francés que llegó a Sevilla en 1999 y al que el flamenco atrapó.
Sale Sara Baras y embarca una letra por soleá, pero algo más se escucha en la música y es el compás por sevillanas. Hemos llegado a Sevilla. Coreografía por sevillanas, las mujeres bailan las cuatro con remates libres, dos, cuatro, ocho.
Y era claro por dónde iba a terminar este viaje por Andalucía: en Cádiz, la tierra de la bailaora, por tanguillos y alegrías. Aquí es cuando Sara Baras rompe en la Caleta y lleva el tacón y su pulso a las mayores exigencias. El escenario se vuelca con el azul del mar de Cádiz y la misma artista vestida de blanco y azul, desgrana con un vestido que parece hacer olas, su magisterio por alegrías, un palo que desmenuza, para y vuelve a encontrar, porque parece que esos pies necesitan mucho más, a pesar de haber dado tanto.
El espectáculo es un compendio de cientos de detalles, desde los mantones de Manila, los mantoncillos de colores, las flores verdes que cambian a rojas por sevillanas, los abanicos combinados con los sombreros de ala ancha, el mantón con clavel reventón rojo de la bailaora, o los zahones para el baile por serrana. No hay detalle que no identifique a una provincia.
Dice la tradición que el baile cuanto más se acerca al mar más pierde el tacón, pero en el caso de Sara Baras el tacón no se ha querido desprender del pie de la bailaora, porque hasta cinco finales regaló al público de Sevilla, «la ciudad más bonita del mundo», exclamó cuando pidió un micrófono para dar las gracias.
El espectáculo tiene además unas luces espléndidas de Oscar Gómez de los Reyes, especialmente los picados y los cambios de cuadros en las transiciones, construyendo hermosísimos espacios y efectos. Además, es un gusto ver las caras de los artistas en una época en la que la penumbra parece estar de moda y nos perdemos en el oscuro.
'Infinita' va a ser otro éxito de Sara Baras, si no, al tiempo. Es un espectáculo de su madurez, donde ha encontrado la forma de recorrer el folklore a través del flamenco sin salirse de los parámetros coreográficos que tanto maneja la bailaora.
Sensacionales los músicos y el cante, con una gran sensibilidad para los momentos íntimos, como el baile en solitario, un hermoso diálogo entre la guitarra de Keko Baldomero y Sara Baras.
Y para remate, un regalo. Suena una voz masculina en off. Un poema desgrana el amor por Andalucía: «…Ahora viviré la memoria de la mano en el hombro, de la mirada altiva y el paso acompasado, ahora van juntas, las ocho van juntas, simultáneas, radiantes, eternas, pero profundamente sencillas, como el reflejo de una luna de primavera en el río constante de la vida», dice el poema. Es la voz de otro ilustre andaluz, Antonio Banderas, quien ha escrito este texto como colofón de 'Infinita' y regalo a la artista gaditana.
El público del teatro de la Maestranza vibró con el espectáculo, que interrumpió en numerosas ocasiones con aplausos. Una noche que acabó por palmas por sevillanas en varias ocasiones. Sara Baras volvió a la Bienal y lo hizo por la puerta grande.