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«Los toros no tienen que demostrar que son cultura a estas alturas»

La Fiesta, la colección de la baronesa Thyssen, un pacto con Nacho Duato, el código de buenas prácticas y el Plan de Arqueología Subacuática centraron la conversación

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«Los toros no tienen que demostrar que son cultura a estas alturas»

JESÚS GARCÍA CALERO

«En el Ministerio de Cultura no están prohibidos los toros». Se lo ha dicho Ángeles González-Sinde a las figuras que le visitaron el pasado jueves. Cayetano, El Cid, Ponce, Perera, Talavante, Morante y El Juli abandonan el Ministerio de Cultura con la esperanza de que su mensaje cale hondo en el Gobierno. Justo tras ese encuentro, González-Sinde recibía a este diario. «Los toreros me han dicho que la prohibición en Cataluña les ha hecho sentarse a pensar juntos, como decía Enrique Ponce, a profesionales sin vínculos fuera de la plaza, que jamás quedarían a cenar. Es un sector que adolece de falta de representación homogénea. Y tenerla hace más fácil todo».

—¿Qué les ha dicho?

—El Ministerio está abierto a escucharles, porque tenemos muchas herramientas accesibles para ellos como sector, y que no usan. Fomento, difusión, reflexión sobre su historia, todo tiene cabida en este Ministerio. Tiene cabida ya.

—¿No asumirá sus competencias en el futuro?

—Que las pocas competencias que tiene Interior pasen a Cultura encuentro yo que no es lo principal... Está casi todo transferido a las Autonomías.

— ¿No estarían mejor en Cultura?

—Esa es una cuestión técnica que habrá que estudiar y hay otros muchos frentes en el que el sector de los toros tiene que trabajar y mejorar y el Ministerio está a su disposición.

—¿Definiría su posición entonces como práctica?

«Los toros no son de derechas ni de izquierdas»

—Sí, hay que ser prácticos. Los toros no necesitan demostrar nada a estas alturas, ni necesitan tener una etiqueta cultural o no cultural, porque la historia ha demostrado que están vinculados a las artes.

— Usted va a los toros: ¿lo entiende mejor que otros compañeros de Gobierno?

—Encuentro que lo higiénico y democrático es que los gustos personales del ministro no contaminen las políticas. Hay que tener esto muy claro, lo que distingue lo particular, el interés común y, por encima de todo, lo que se ajusta a la legalidad.

—Pero la prohibición se ha hecho legal en Cataluña.

—Pero es la decisión legítima de un Parlamento.

—¿Y falta coherencia si se protegen festejos de menor nivel?

—Cada Parlamento es soberano y toma sus decisiones. En las colecciones de nuestros museos, desde el Museo del Traje al Museo del Prado, hay un montón de obras vinculadas al toreo, por no hablar de la arquitectura de las plazas históricas y muchos otros elementos de nuestro patrimonio. Podemos ayudarles.

—¿Cree que el PSOE ha respaldado la Fiesta con decisión?

—Lo que creo y sí les he dicho es que los toros no son de izquierdas ni de derechas. No deberían ser un elemento para dividir a los ciudadanos, sino algo que se ejercite con la libertad de cada espectador.

—Pasemos a otros temas. ¿Para cuándo el acuerdo con la baronesa Thyssen sobre el futuro de su colección?

—Nadie se imaginaba la actual crisis hace once años, cuando se firmó el acuerdo. Ella está siendo muy flexible y paciente, y yo espero que podamos llegar a un acuerdo, creo que estamos cerca y que se alcance antes de final de año. —¿No puede concretar mas?

«La calma en Cultura es cuestión de horas. Disfrutemos de este minuto»

—Mi impresión es que estamos muy cerca. Puede ser cuestión de semanas.

—Sobre internet, ¿por qué no hay enmiendas a la «ley Sinde»?

—El trabajo previo se hizo bien, y lo que hace un año o dos se podía ver con cierta desconfianza, en el plazo de estos dos años se ve ya como una necesidad para que sigamos disfrutando del acceso a la red con garantía jurídica para quienes ven sus obras explotadas sin permiso y puedan reclamar por un cauce razonable. Y preservando la presunción de inocencia. —Hablando de propiedad intelectual, ¿seguiremos viendo las coreografías de Nacho Duato?

—Su contrato dice que al menos un año después de su marcha deben estar disponibles. Confío que cuando se falle el concurso, si él confía en el nuevo director, la Compañía Nacional pueda seguir bailando sus coreografías, que han sido tan importantes para este país y para la imagen de nuestra danza en el exterior.

—O sea, que habrá que volver a negociar con él...

—Sí, veremos en qué disposición está.

—Apagados los fuegos con Exteriores, la Ley de Economía Sostenible... ¿Está Cultura en calma?

—La calma en Cultura es cuestión de horas. Disfrutemos de este minuto (se ríe).

—Pero ya no pugna con los egos de tantos subordinados...

—Los egos son inevitables en la cultura porque, si no tuviera ego, nadie con 17 años decidiría ser pintor, escritor o cualquier otra cosa en lugar de estudiar o hacer oposiciones a registrador. Hay una parte que debes reforzar mucho, la confianza en ti mismo. Pero no crea que en la política hay menos egos.

—Nos consta. Pero las grandes batallas que libró a su llegada ¿están a un nivel asumible?

—Hay tranquilidad, pero también mucho trabajo. Hay que tener capacidad de escucha. Hablábamos de los toreros: respeto a las personas que puedan tener ideas antitaurinas, pero también tengo que escucharles y entender sus peticiones.

—¿Pero hay algo que en esas batallas le haya llevado a pensar que se arrepiente de alguna decisión, tal vez lo sucedido con la Biblioteca Nacional, que supuso una sacudida política inesperada para usted?

—Sí, fue una sacudida fuerte, pero inevitable. Lamento que los patronos se alarmaran de esa manera cuando se ha demostrado que lo principal de la Biblioteca es que siga conservando su autonomía y que fuera una dirección general no tenía sentido. A veces repaso con Solana el origen de algunas cosas de este Ministerio. Desde el 86 ha cambiado todo en la Cultura, incluso los criterios que se tenían para elegir a los directores de las unidades, museos, etc. César Antonio Molina llegó a esta conclusión al proponer el código de buenas prácticas, que a lo mejor al principio te cuesta un poco entender, pero luego es muy razonable y lo estamos impulsando con buenos resultados, por ejemplo en Bellas Artes. La nueva directora del Museo Sorolla es una persona que si no hubiera habido un concurso nunca habríamos encontrado. Te permite descubrir gente con talento que está ahí.

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