Las llaves de Pedro
El consistorio no ha tratando tanto de gobernar la Iglesia sino de cómo debe encontrarse con los hombres y mujeres de nuestro tiempo
León XIV resumió el objetivo del reciente Consistorio con palabras cristalinas: «¿cómo podemos ayudar hoy a nuestras Iglesias a anunciar el Evangelio con mayor fidelidad, libertad y credibilidad?» No se ha tratado, sobre todo, de mejorar el modo de gobernar la Iglesia, sino de promover ... que la Iglesia sea más capaz de encontrarse con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo para ofrecerles la alegría del Evangelio. A fin de cuentas, la misión no es una de las muchas tareas de la Iglesia, subrayó el Papa, es su razón de existir. Y para eso es importante también entender las coordenadas históricas en que se desarrolla. De ahí los temas abordados en los diversos diálogos: la situación de las familias; la situación extremadamente vulnerable de muchos jóvenes con la paradoja de una nueva y apasionada sed de sentido; las situaciones de violencia y de pobreza que se viven en nuestro mundo; el riesgo de la tecnocracia, la necesidad de redescubrir y educar el sentido del bien común, haciendo de la Doctrina Social un patrimonio vivo de las comunidades cristianas…
Al comienzo de los trabajos, el Papa interpeló a los cardenales con palabras que podrían sorprender por su contundencia nada diplomática: «cuento con vosotros para que me ayudéis a discernir lo que el Espíritu dice hoy a la Iglesia; necesito vuestro apoyo: fuerte, explícito y público; necesito sentirme sostenido por vosotros como hermanos… necesito vuestra libertad, vuestra franqueza y vuestra lealtad… un consejo sincero es siempre un acto de comunión».
Durante la celebración de la fiesta de San Pedro y San Pablo, León XIV se refirió a la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, propia de Pedro y sus sucesores y comentó el símbolo de las llaves que lo identifica en la iconografía. «Una llave no es para derribar las puertas, sino para abrirlas y cerrarlas… para deshacer los bloqueos… y que las hojas giren libremente sobre sus bisagras, uniendo los espacios y convirtiendo tantas habitaciones aisladas en una única casa acogedora». No es un momento fácil, por otra parte, ¿cuándo lo ha sido?
Desde Alemania llega el desafío de algunos sectores, con fuerte apoyo entre algunos obispos, que plantea alterar la propia fisonomía sacramental de la Iglesia a pesar de las muchas advertencias del propio Papa; y como si fuera la otra cara de la moneda, los tradicionalistas de la Fraternidad de San Pío X anuncian la ordenación ilegítima de varios obispos, lo que les situaría inmediatamente en situación de excomunión. Esos son algunos de los desvelos del Sucesor de San Pedro estos días. A los cardenales les ha pedido apoyo y consejo sin cálculos de ningún tipo, con libertad y franqueza evangélicas. También todos nosotros, el sencillo pueblo de Dios por el que se desvela Pedro, somo llamados a sostenerle con la oración, el afecto y la obediencia. Siempre, pero especialmente en las horas más oscuras.