Saltar al contenido

HOMENAJE

El corralero de la plaza de Toledo se jubila después de 71 años

Comenzó a trabajar a los 13 años como niño de los recados en el coso de Mendigorría

Regala esta noticia
El corralero de la plaza de Toledo se jubila después de 71 años

ABC

El corralero de la plaza de toros de Toledo, Manuel Ramos, se ha jubilado después de 71 años en el coso de Mendigorría, donde comenzó a trabajar a los 13 años como niño de los recados. Así fue como se «colo» de manera oficial en el ruedo toledano, porque de manera oficiosa ya lo había hecho en otras ocasiones. «Antes los niños clavaban clavos y trapaban por la pared para ver una corrida; ahora les regalas la entrada y no quieren ir. Hay mucha televisión, ya no hay afición», se lamenta Ramos a sus 84 años.

La Comunidad de Propietarios de la plaza le ha rendido un homenaje por su trabajo y dedicación a este coso. Deja la que ha sido su casa durante 71 años, solo con un paréntesis cuando hizo la «mili» en 1949.

El oficio ideal

Ramos consiguió ser carpintero en el taller de Alfredo Badía Martín, en la plaza de la Magdalena, en el casco histórico de Toledo. Era el oficio ideal para estar en la plaza. Los corraleros eran carpinteros para reparar la barrera cuando un toro se ponía bestia. «Éramos los que estábamos los días de fiesta», cuenta Ramos, «o Manolo el de la plaza», para los que le conocen. Y tanto que eran los días de fiesta. «Llegaba el Corpus y mi mujer se ponía de morretes», dice con el gesto de un niño travieso. Y es que Manuel Ramos nunca ha visto la procesión del Corpus Christi con su mujer. «Desde temprano estaba en la plaza para pesar a los toros y apartarlos; me ha costado muchas discusiones», cuya melancólico, apartando la mirada.

Llegó a ser oficial de carpintero y así se metió de lleno en las labores de la plaza. Del niño de los recados, que llevaba agua a los de la puerta, pasó a supervisar los toros, apartarlos e incluso anestesiarlos junto al veterinario. Y es precisamente eso lo que ha mantenido la ilusión de Manolo. «A mí las corridas me aburren», asegura con naturalidad. «Lo que a mí me gusta son los preparativos». Y es que llegaba el día de la faena y, aunque estuviera malo, allí estaba. «No me he perdido ninguna», remacha.

El corralero de la plaza de Toledo se jubila después de 71 años

Esta funcionalidad es exclusiva para usuarios registrados.

Reporta un error

[]

El corralero de la plaza de Toledo se jubila después de 71 años

[]

El corralero de la plaza de Toledo se jubila después de 71 años