Desde Las Vegas bastan cuatro horas en coche para dejar atrás las tragaperras y adentrarse en un paisaje casi marciano. El Gran Cañón luce especialmente bello al amanecer, casi parece que habla al viajero. Él es el amo y nosotros los invitados.
Desde Las Vegas bastan cuatro horas en coche para dejar atrás las tragaperras y adentrarse en un paisaje casi marciano. El Gran Cañón luce especialmente bello al amanecer, casi parece que habla al viajero. Él es el amo y nosotros los invitados.

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