Destinos

ABCViajar

Destinos / ENTRE VACAS Y SURF SE LÍA EN SRI LANKA

La pesca es pura coreografía en Weligama

Día 08/10/2012 - 12.21h

Sin embargo, si hay un lugar cercano a la concepción que solemos tener del paraíso, éste cuenta con serias opciones de encajar en la definición. Sobre todo si se es amante del surfeo.

Pesca, buena humanidad, naturaleza exuberante, precios baratos y posibilidad de disfrutar de deportes marinos. Los que gustan de coger olas con las tablas encuentran aquí un escenario sin competencia: no todos los días acaba uno de coger olas y alcanza una orilla donde dormitan vacas y aparece algún elefante dando un paseo... En el popular bareto 'My Brother' se puede uno tomar una cerveza tirado en una hamaca y decidir coger la tabla cuando vienen buenas olas en un ambiente relajado. No hay cadenas para amarrar la propiedad privada de cada cual, la música playera suena mientras la brisa marina golpea mi rostro. Las conversaciones son interesantes. Hasta los perros son amables. Todo es tan amable.

El pueblo, ya lo he comentado, no es una maravilla de la arquitectura, pero posee un gran encanto. La actividad más destacada se produce a primera hora del día y a última. Se trata de un rito comunitario que da la sensación de pertenencia a la manada. En el amanecer no resulta difícil encontrar pescadores encaramados a unos palos ejerciendo la actividad como hace siglos atrás: tratan de no ser descubiertos por los peces y desde la altura los enganchan con una lanza o una pequeña red. Disfrutar de un buen té mientras se atiende a esta ceremonia no tiene precio. Casi acabas hipnotizado.

Muchas de estas cajas de pescado son colocadas de inmediato en camiones para repartirlas por todo el país, principalmente por Colombo, la capital. No se encuentra muy lejos geográficamente hablando, pero el tráfico en Sri Lanka es la muerte y no se tarda menos de cinco horas en llegar. El resto del género se vende en el mismo pueblo y en localidades cercanas, como Galle. Para que se hagan una idea, tres caballas de buen tamaño las venden por unas cien rupias. Todo es regateable, por supuesto.

Asistir a la ceremonia de regreso de los pescadores de Weligama mientras se va haciendo de noche, oír los gritos de los vendedores, ver cómo las familias musulmanas se bañan en manada con los niños desnudos y las niñas tapadas hasta la cabeza, las vacas pasean a tu lado... la experiencia de un quehacer diario diferente al propio es una pasada. Merece y mucho la pena.

Compartir

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Camino de Santiago

Encuentra los mejores restaurantes

Por tipo de cocina

Lo bello
lo útil