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Destinos / ATRACÓN HISTÓRICO, CULINARIO Y DE ARENA FINA EN VIETNAM

Hoi An desparrama su encanto

Día 08/10/2012 - 12.22h

El menú lo diseña diariamente el cocinero, el peculiar señor Kim, que prepara lo que le apetece, con la garantía de que todo siempre resulta delicioso y contundente. No decepcionó.

Nada más llegar se presenta y te enseña todos los comentarios que le han escrito en unos cuadernos los comensales foráneos precedentes. Sin duda se trata de una excelente manera de entretener al personal mientras se aguarda al papeo. Kim siempre presume de viajar a Europa al menos una vez por año para hacer una demostración de comida vietnamita. Embajador culinario podría ser la descripción del cargo de esta especie de Arguiñano de Vietnam. Kim es un artista en toda regla. De un arte efímero, eso sí. Trajo una decena de platos a cada;cual mejor. Confirmado: en Hoi An es donde mejor se come de todo el país.

Después del correspondiente homenaje, cerca de estallar, toca paseo. Una excursión fácil de hacer y que merece la pena es ir a My Son... o lo que queda en pie. En los buenos tiempos, entre los siglos IV y XIII, My Son fue el centro religioso más importante de la civilización cham. Algo de aquello aún sobrevive, en particular en su arquitectura de marcada influencia hindú. El entorno natural de estas ruinas está al nivel de las piedras: no se entiende lo uno sin lo otro. Particularmente encantadora es la montaña del ‘Diente del Gato’, rodeada de un espeso bosque tropical. La Unesco ha declarado My Son Patrimonio de la Humanidad por todo lo que representó en su época gloriosa.

Tras el doble atracón, histórico y culinario, qué mejor que dejar que vuele la mente y entre en una fase de relajación. El lugar para meditar es Cui Dai, un litoral paradisíaco con palmeras donde comienza la famosa e inmensa Playa de China, de una extensión de 30 kilómetros. Este enclave es famoso porque los soldados americanos se iban a descansar allí durante la guerra de Vietnam. Es la estampa que todo marine de EEUU guarda de la costa vietnamita. Por un precio económico, cualquier motorista de la ciudad te acerca en un periquete.;Tras la merecida contemplación del ombligo al susurro del océano, vuelta a Hoi An. La ciudad fue uno de los puertos más importantes del Mar de China, hasta que el río perdió agua y Danang (una ciudad muy cercana) cobró mayor protagonismo. Precisamente gracias a la pérdida de tirón económico, Hoi An se ha preservado arquitectónicamente con el paso del tiempo.

Su época más gloriosa sucedió cuando arribaron grandes familias de China tras la caída de la dinastía Ming. También algunas de Japón llegaron en el Siglo XVIII, lo que sirvió para promover el papel comercial de Hoi An. Todavía se pueden ver las casas, las salas de reuniones e incluso queda un viejo puente japonés que hace que de alguna forma se mantengan vivas las estirpes de estas tan ilustres familias. Es posible visitar muchas de esas;residencias que conservan muebles centenarios.

La anécdota, siempre la anécdota en Vietnam, se produjo en una minúscula tienda donde vendían camisetas de un equipo que se llama 'Real Betis Vietnam', con el escudo auténtico del Real Betis Balompié. Las vendían con un fin benéfico, ya que es una fundación para ayudar a niños. Globalización futbolera.

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