Cuando la lluvia ha dado una tregua el Papa ha iniciado la vigilia saludando a los participantes en la JMJ a los que ha agradecido su alegría y su resistencia, primero al fuerte calor y después a la lluvia. Ha asegurado en español que con la lluvia Dios manda muchas bendiciones. El Pontífice se ha dirigido después a los fieles en muchos de los idiomas de los allí presentes con mensajes en los que ha pedido paz y libertad en el mundo. Ha sido el momento previo al acto central de la vigilia, la adoración del cuerpo de Cristo, durante la cual el millón y medio de fieles ha permanecido en absoluto silencio.



