Elena Castilla, informática
«Ninguna tecnología es perfecta, pero nuestras vidas dependen de que funcione en el momento justo»
Un extintor, el airbag, el chaleco salvavidas que viaja bajo el asiento del avión... Aparatos que esperamos no usar jamás, pero que deben funcionar si llega el día.Se llaman 'dispositivos de un solo uso'. Elena Castilla González ha sido premiada por la Fundación BBVA y la Real Sociedad Matemática Española (RSME) por sus investigaciones estadísticas para hacerlos más fiables.
Carlos Manuel Sánchez en colaboración con Fundación BBVA | Foto: Fundación BBVA | www.fbbva.es/
«Damos por hecho que un extintor o un detector de humo van a funcionar. Pero la seguridad total no existe: esa confianza se sostiene sobre un cálculo de probabilidades, y ninguno llega al cien por cien». Elena Castilla (Madrid, 1993) se dedica a afinar ... esas cuentas, un trabajo que le valió el Premio de Investigación Matemática Vicent Caselles, que conceden la RSME y la Fundación BBVA.
El campo lo abrió un investigador canadiense, N. Balakrishnan, con quien ha escrito un libro que se ha convertido en una referencia en la disciplina. Cuenta Castilla que a una hija de Balakrishnan le saltó el airbag en un accidente de coche –todo acabó bien– y que él se preguntó cómo se modeliza un aparato que nadie puede comprobar de antemano. «De un extintor o de un airbag no basta con saber cuánto durarán: tienen que funcionar el día exacto en que alguien los necesite», explica. Su oficio consiste en sacar conclusiones de aparatos que casi nunca fallan. «La paradoja es que ninguna tecnología es perfecta, pero nuestras vidas dependen de que funcione en el momento justo».
El campo se está desarrollando vinculado, sobre todo, a la industria, como fusibles en infraestructuras críticas o discos de ruptura que dejan escapar gas para que no reviente una caldera. Y también a la defensa: detonadores, munición… Pero las mismas ecuaciones sirven en sanidad. Un test de antígenos es también un dispositivo de un solo uso. Durante la pandemia se tiraron millones por haber pasado de fecha, y muchos estaban probablemente perfectos. «Si aumentamos la fiabilidad, contribuiremos a que no se desechen tantos».
Profesora titular en la Universidad Rey Juan Carlos, Castilla investiga ahora los circuitos integrados. «Casi todos los que lleva un móvil o un coche no fallarán jamás. Pero una fracción pequeña esconde un defecto microscópico que ningún control de calidad detecta. En tu teléfono es una lotería que casi nunca toca. En un centro de datos con cientos de miles deja de serlo», resume. «Soy muy inquieta, estudio cosas diferentes y ahora disfruto más que nunca porque puedo elegir. La investigación tiene un puntillo adictivo: te metes con algo nuevo y hasta que no lo sacas no paras».
Las claves de mi trabajo
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1.
«Trabajo con dispositivos de un solo uso (airbags, extintores...). Para saber si funcionarán cuando deben, la única manera de obtener datos es maltratarlos hasta destruirlos».
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2.
«Hago test de vida acelerados: los someto a temperatura, presión y humedad extremas para que fallen en el experimento. Luego hago cálculos para que no lo hagan en la vida diaria».
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3.
«De mis modelos salen, por ejemplo, fechas de caducidad más ajustadas: cuánto puede guardarse un aparato antes de dejar de ser fiable. Y qué condiciones lo castigan más».
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4.
«Puedo decirle a cualquier fabricante cuántas unidades probar, a qué niveles de estrés y en qué momentos, para sacar así la máxima información con el menor coste posible».