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Corrida muy deslucida de pablorromeros

Espectáculo muy pobre -toros parados, a la espera- pero Ferrera se arma de ilusión y oficio para salvar dignamente la papeleta. Calita, firme. Colombo se estrella con un sexto de sentido

El diestro venezolano Jesús Enrique Colombo durante el quinto festejo taurino de la Feria de San Isidro

Barquerito

Del aire, estilo y personalidad de los pablorromeros clásicos hubo detalles contados pero relevantes. Las hechuras y la seriedad. El brío general al asomar y ... emplearse en carreras vivas sin llegar a fijarse o tardando un mundo en hacerlo. Todos, con la excepción del sexto, que iba a convertirse y no para bien en el protagonista de la corrida. Fue el toro diferente. Y lo fue en todo. Al caballo acudieron mal que bien, remoloneando en algunos casos, pero rindiéndose en el peto, salvo el cuarto, que se escupió de un segundo puyazo. Al sexto, emplazado de partida, tardo, escarbador, no hubo más remedio que echarle el caballo encima para tratar de sangrarlo. Después de picados, se pararon todos, salvo el primero, un toro de mucha agilidad que se revolvía en un palmo. El segundo fue andarín y mirón. Muy distraído, el tercero se amarró al piso. El cuarto, frenado, las manos por delante, pegó muchos derrotes. El quinto solo se empleó en medios viajes y nunca dos seguidos. No se llegó a ver en la muleta el sexto,

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