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La singular historia de los huevos de Pascua

Con mucho arte

La singular historia de los huevos de Pascua

La tradición, que mezcla religión, tradición, dulces y juegos para niños, tiene su origen en ritos precristianos

Elena Rodríguez

¿Qué tienen que ver un huevo y un conejo con la Semana Santa? Mejor dicho, un conejo que pone huevos en Semana Santa. Estos estadounidenses están locos. O no, porque… vamos a ver de dónde viene la tradición.

En realidad, viene de Europa, de antes de la llegada del cristianismo, incluso. En esos tiempos había una diosa de la zona norte de Europa y de la zona este que se llamaba Ostara o Eostre. Que, por cierto, se parece mucho el nombre a Easter, es decir, el nombre que usan en inglés para referirse a la Pascua. Esta diosa se celebraba sobre todo en primavera, con la llegada del buen tiempo, de los días más largos…

@burgosconecta Los 🪺 huevos de Pascua mezclan religión, tradición, dulces y juegos para niños. Sin embargo, su origen tiene raíces en ritos precristianos, ¿lo sabías? ✍️ 📹 Elena Rodríguez ℹ️ Más información en el enlace de la biografía #SemanaSanta #Pascua ♬ sonido original - BURGOSconecta

Tenía dos elementos que la diferenciaban: el huevo y el conejo. ¿Por qué? El huevo, a través de esa cáscara que se rompe, simboliza la resurrección, la vida que vuelve a nacer. Y el conejo, con esa facilidad que tenía para reproducirse, simboliza la fertilidad.

Es decir, dos elementos que tienen mucho que ver con la primavera, y que cuando llega el cristianismo a estas zonas, se dan cuenta que tienen muchísimo que ver con la Pascua, con la Resurrección de Cristo. Que se da también en primavera. Casualidades.

En aquel momento, los cristianos cogen el huevo y el conejo como suyo, e incorporan estos elementos a la Semana Santa. Al final se crean diversas leyendas, que tienen que ver con la religión cristiana y con estos elementos anteriores a ella.

Por ejemplo, en la Pascua no se puede comer carne, ni tampoco huevos. Así, lo que hacen es cocer esos huevos para que no se echen a perder. Y se decoran, sobre todo en la parte eslava de Europa. Cuando acaba esa Pascua, el Domingo de Resurrección, ya todos pueden comer carne y pueden comerse esos huevos. Incluso se regalan entre sí. Unos huevos que en muchos casos parecen auténticas obras de arte.

Además, en Alemania, en el siglo XIX, cambian esos huevos cocidos por huevos de chocolate. Y metemos ya el elemento dulce. Y no nos tiene que extrañar, porque aquí en España existe la Mona de Pascua, que es un dulce con un huevo que suelen darles los padrinos a los ahijados.

Finalmente, nosotros también hemos adoptado el chocolate de Alemania. La Mona de Pascua ya no es sólo un dulce con un huevo cocido, sino también es un dulce de chocolate, con forma de huevo o no, que se suele regalar a los niños.

¿Qué pasa en Estados Unidos? Cuando llega esa tradición allí, lo que hacen es que la infantilizan, la hacen más festiva y le quitan la parte religiosa. Ellos festejan el Easter Bunny. Un conejo va dejando por los jardines huevos de chocolate y decorados, que son recogidos por los niños que los tienen que ir rebuscando.

Así que al final, el huevo, el conejo y la Pascua, parecía que no, pero significan lo mismo: la vida que vuelve a renacer.

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